2012-03-27 13:03 FC Barcelona Por: Administrador

Elecciones 2006, por imperativo legal (IV)



“Elecciones cuando tocan”
Decía Mascaró en Sport el 22 de abril de 2006: “Elecciones cuando tocan, en 2007 (…) ¿A quién le podría interesar celebrar elecciones ahora? A nadie. Bueno, sí, a los desestabilizadores que siempre piensan en pescar en río revuelto. Pero sólo a ellos (…) La Secretaria general de l´Esport, a petición de la junta blaugrana, hizo un dictamen en el que abogaba claramente por la finalización del mandato en 2007”. Claro, a petición, ya lo decía bien Mascaró…”La junta sabe que en el peor de los casos, toda esta polémica acabará en la justicia ordinaria y la sentencia se demorará varios meses”. Mascaró puede pasar a la historia como el gran justificador de los desmanes del régimen laportista, pero nunca como visionario. Pocos días después se iniciaba el proceso electoral.

Medias verdades
Un ejemplo de las medias verdades que tanto le gustan a Laporta lo ofrecía Juan Manuel de Foronda, abogado del socio demandante: “No consta en ningún acta la autorización de los socios compromisarios para la celebración de elecciones en 2007”. Así respondía a Jordi Calvo, abogado defensor del presidente, que había dicho: “Laporta anunció a los compromisarios la celebración de elecciones en 2007 y no hubo ni un sólo voto en contra” (este punto no se sometió jamás a votación).
Y el 11 de mayo El Periódico informaba de que “Roca ha solicitado al magistrado que se desestime la medida cautelar solicitada por el socio demandante, porque es de imposible cumplimiento, ya que el plazo para convocar elecciones durante el 2006 (hasta el 24 de abril) ha expirado”. Un claro ejemplo de la política de hechos consumados tan propia de  Laporta. Decía el bufete Roca: “No existe percepción de que se esté produciendo una alarma social por la duración del mandato de la junta”. Por tanto, si no existía alarma social… ¿que haga Laporta lo que le dé la gana? Roca sostenía que el socio demandante no representaba  a la masa  social barcelonista y vino a sugerir que ésta estaba más preocupada por otros asuntos de mayor actualidad. Entonces, como diría Armand Carabén, “Hágase la voluntad del Gran Manitú”.

El TCE le saca los colores al presidente
Finalmente, el Tribunal Català de l´Esport dictó resolución en el caso de la fecha de las elecciones estimando que el primer mandato de Laporta debería haber acabado el 30 de junio de 2006.
La resolución expresaba el 11 de julio de 2006 que “la Junta Directiva habría tenido que convocar elecciones, de acuerdo con el artículo 37.1 de los Estatutos, dentro del primer semestre de 2006, con la antelación necesaria para que se hubieran celebrado en los meses de marzo, abril o mayo de este año". Y añadía: "Visto lo anterior, se constata el incumplimiento de de la norma estatutaria mencionada, que ya fue advertido por este mismo Tribunal, mediante la resolución de 17 de enero de 2006, que pretendía aclarar las dudas que pudiera inspirar la norma, advirtiendo de su vigencia y de su obligatorio cumplimiento y permitiendo a la Junta Directiva que, con tiempo suficiente, tomara los acuerdos adecuados para cumplir las prescripciones normativas y estatutarias".



Niubò también recibe
En su sentencia el TCE sostenía sobre l’informe Niubò: “La Ley no permite la utilización de los servicios jurídicos de la Administración por el presidente de una entidad privada, que no puede solicitar un informe administrativo, ni con el carácter de no vinculante. Pero, sobre todo, porque la tesis jurídica del informe, basada en la idea de que el artículo 29 infringe el Decreto 145/1991, es errónea y contraria a la contenida en varias resoluciones administrativas vinculantes anteriores, emitidas por varios secretarios generales en relación con los Estatutos del FC Barcelona, incluyendo el artículo 29, como las ya citadas de 11 de diciembre de 1992, 7 de abril de 2000 y 9 de octubre de 2001, así como también contraria al informe previo de 29 de junio de 2001”.
E-noticies reflexionaba sobre el informe no vinculante de Niubò: “Hacer favores a amigos o conocidos aprovechándose del cargo es feo. Este informe se escribió para invalidar la letra y el espíritu de unos Estatutos de una sociedad deportiva aprobados de manera democrática por sus asociados y, al mismo tiempo, bendecidos por la Ley catalana del deporte. La actuación de Niubò adquiere, ahora, una gravedad extrema”.

Los estatutos no se los puede saltar ni el presidente
El 20 de julio de 2006 Santi Nolla recordaba en Mundo Deportivo que “los estatutos están para cumplirse y no se los puede saltar ni el presidente (…) Esa excesiva seguridad que a veces emana de esta junta es equívoca. Lo fue con Beckham, con el supuesto patrocinador chino y lo ha sido con las elecciones (…) Esa teoría de que las elecciones perjudican al Barça es mejor que no se airee demasiado porque alguien podría entenderla como un acto antidemocrático”.
Por su parte, en el editorial de El Periódico del 22 de julio podía leerse: “Laporta y su junta se equivocaron al interpretar mal los estatutos y quizá actuaron también con prepotencia o desprecio durante el debate legal”. Y Emilio Pérez de Rozas añadía: “Algo habrán hecho mal cuando han perdido tantas demandas ante el TCE, la Audiencia Provincial de Barcelona y la Audiencia de Barcelona (…) Laporta llegó a decir que “es una situación extraña, no querida, ni provocada por nosotros”. ¡Hombre! provocada evidentemente por ustedes, por su tozudez, para que n´aprenguin los demás”.

Un capricho que cuesta a los socios 50.000 euros
El juzgado número 30  decidió que los costes del juicio que sirvió para instar a Laporta a convocar elecciones de forma inmediata debían correr a cargo del club, que era quien perdió el contencioso. Al margen de la minuta del bufete de Roca i Junyent, que se encargó de la defensa de Laporta, el club tuvo que hacerse cargo de los honorarios de Juan Manuel de Foronda, el abogado de la parte demandante, y los procuradores. Total: alrededor de 50.000 euros. La sentencia del juzgado de primera instancia número 30 obligaba a la directiva a “convocar elecciones de forma inmediata”.



El búnker cierra filas en torno a Laporta
Jordi Cortada, en Avui, ofrecía su escudo incondicional a la defensa de Laporta: “Hay culés, como hay catalanes, que son autodestructivos. Que no miran el interés general, sino el propio. Porque de verdad que no es sostenible pensar que esta serie de denuncias sólo buscan enaltecer la democracia o defender el espíritu de los estatutos. Aquí la única divisa que cuenta es echar el enemigo, no importa el daño que se haga al club. Y no es cuestión de recordar elefantes. Es obvio que el Barça funciona, que el prestigio ha vuelto y también los títulos, uno de los cuales sólo se había ganado una vez. Esto no pasaba antes". No quedaba claro si cuando hablaba de "aquí la única divisa que cuenta es echar el enemigo, no importa el daño que se haga el club" se estaba refiriendo al líder del Elefant Blau. Es de suponer que sí, porque de hacer daño y de autodestruir Laporta sabe más que nadie. Joan March, el socio que puso la denuncia, advertía en El Periódico que  “lo que le está pasando a Laporta ahora no es nada comparado con lo que él le hizo a Núñez”.

El origen
Jordi Cortada se dedicó en Avui a escarbar en el pasado para encontrar las claves de tan anómala situación: “El origen hay que buscarlo en el año 2001, con la confusa redacción de los Estatutos por parte de una comisión que encabezaba el ex secretario general de l´Esport Josep Lluís Vilaseca y en la que tenía un papel destacado, como secretario, Josep Maria Coronas, abogado y ex directivo en la junta de Joan Gaspart". Sorprende que Vilaseca, un hombre de sólida formación jurídica y nada sospechoso, fuera el responsable de la redacción del polémico artículo, pero así se escribe la historia. Así la escribió uno de los suyos. Reclamaciones, pues, al maestro armero. Seguía Cortada: “Ya en medio de la euforia postelectoral se oyeron las primeras voces que cuestionaban los cuatro años de mandato y hablaban de elecciones en 2006. El ruido llegó a ser tan intenso y confuso que el Barça solicitó ayuda al govern. Y llegó el dictamen de la secretaria general de l'Esport, en el verano de 2005, que consideraba ilegal el artículo 29 y validaba la tesis de la junta azulgrana”. El Barça pidiendo ayuda al Govern. Realmente, sí estábamos tan mal.

Gaspart, con Laporta
Los amigos están para cubrirse en los momentos difíciles. Y Gaspart, vestigio del odioso nuñismo, el mismo al que le iban a levantar las alfombras para demostrar su ineptitud o falta de honradez, era ahora amigo de Laporta. Amiguísimo. ¿Quizá porque su amigo se avino a no levantarle las alfombras? Quizá. La cuestión es que Gaspart se alineó rápidamente en el bando de su antiguo enemigo. "Cuando las cosas van muy bien no hay que hacer cambios, hay que reelegir al actual presidente"", decía el amigo Joan el 20 de julio de 2007. Y añadía: “No creo que la justicia tenga que entrar en ese tema. Los socios tendrían que inhabilitarlo en todo caso no votándole, pero no creo que eso vaya a ocurrir porque el socio está contento con la labor de la junta directiva". Gaspart, más que un amigo. Como mínimo, agradecido.

Nada ocurre por casualidad
Lo decía Toni Frieros en Sport el 20 de julio de 2006, el día en que la artillería mediática de Laporta salió a la calle para lavarle la cara al presidente herido. “En la élite de los círculos financieros, políticos e incluso deportivos, nada ocurre de forma casual ni por arte de la generación espontánea (…)
Respeto muchísimo a Oriol Giralt, Joan March Torné y a quienes han demandado al club para tener acceso a la ‘Due Dilligence’. Incluso a los socios que hoy van a solicitar judicialmente la inhabilitación de Joan Laporta y toda su junta directiva. Están en su derecho y si un juez les da la razón, más todavía. Ahora bien, desde el primer día no me he creído que lo hicieran única y exclusivamente a nivel individual. Por sentido común. Ayer mismo me explicaron que en la página web www.iusport.es (una excelente página dedicada a temas jurídicos deportivos) se colgó la demanda que ha dado pie a la ya famosa resolución. Esa demanda podía leerse en formato ‘word’ y haciendo un clic en propiedades se leía el nombre del autor. ¿Y qué aparecía?, pues las iniciales JMC, que podrían corresponder a las de Josep María Coronas, a quien fuentes del club acusan de ser el auténtico instigador de todo.
Joan Laporta, con todos sus defectos y equivocaciones, y su junta directiva, han conseguido que el Barça viva el mejor período deportivo de toda su historia. Dos Ligas y una Copa de Europa en tres temporadas. Ni aun así es posible que reine la paz en el Camp Nou. Que reflexionen todos los socios...”.
Puestos a poner en marcha el ventilador, todo valía. Hasta la prueba de tres iniciales servía para sacar conclusiones infantiles y poner en duda la honorabilidad de las personas. Efectivamente, era para pensar que nada ocurría por casualidad. Empezando por los artículos de un Toni Frieros más preocupado por la estabilidad del amigo Jan que por la legalidad de sus actuaciones. De cualquier forma, sorprende el “Complejo Coronas” que padecía Laporta y su corte mediática. ¿Serían celos profesionales? El 21 de julio La Vanguardia informaba de que “fuentes del club aseguran que la junta tiene la sensación de encontrarse atrapada en una tela de araña juridica tramada por J.M. Coronas”. Complejos al margen, uno tiene la sensación de que la tela de araña en la que Laporta quedaría atrapado se la tejió él solito.
Al día siguiente, Sport recogía la versión de Josep Maria Coronas acogiéndose al derecho de réplica: “Coronas desmiente su implicación en la demanda. “Las iniciales JMC que se dice que aparecen en la pagina web iuesport.es como indicativo de que yo pudiera estar detrás de la demanda interpuesta ignoro a qué se deben. Se llega incluso a decir falsamente que la demanda fue elaborada por mí. La conclusión que aparece en su edición es tan absurda, gratuita y carente de justificación como lo sería decir que dichas iniciales corresponden, por ejemplo, a su editor, Josep Maria Casanovas, o que el diario Sport estuviera al albur de los designios de la actual junta directiva”, algo a todas luces absurdo, gratuito y carente de justificación, claro que sí.
Domingo Valls, el presidente del Tribunal Català de l´Esport acabó denunciando que “Josep Maria Coronas ha sufrido estos días un linchamiento moral indigno para un profesional de su gran categoría”. De linchamientos morales sabía mucho Laporta desde su época de aprendizaje como activista del Elefant Blau. Pero los linchamientos no solucionarían nada y, cogido de la oreja por el juez, Laporta se vio obligado a dimitir y convocar elecciones por imperativo legal y en contra de su voluntad.

¿Transparencia?
48 horas después de hacerse pública la sentencia que obligaba a Laporta a convocar elecciones en contra de su interés particular, la web oficial del club demostraba que más que eso era la web del señor Laporta ignorando por completo el hecho. Era una noticia negativa para Laporta; por tanto, mejor obviarla y evitar que llegara a los socios a través de los medios oficiales. Así se entendía la transparencia en el democrático gobierno de Laporta, el mismo que llegó al Barça para redimirlo de los males de su oscuro pasado. Como en los regímenes poco o nada amigos de la higiene democrática, la información se convertía en pura propaganda. Los dueños del club no tenían derecho a más con los medios que financiaban a través de sus cuotas.

Torna el Barça histèric
Lo decía Jordi Basté en Avui el 21 de julio: “Es hora de empezar a rascar que hay detrás de todo esto y, sobre todo, quién. La decisión de un admirable socio de 90 años de impugnar la fecha electoral presentada en asamblea hace un año por boca del presidente Laporta hace sospechar y pensar si son ciertos los papeles que acreditan a través de un documento de Word que detrás de la demanda presentada hay unas siglas que corresponden a las letras JMC y que la hoja de adhesión está redactada desde el despacho Freixa Abogados. O si son verdad colaboraciones laborales entre Oriol Giralt, primer socio que destapó la irregularidad electoral, con el presidente del Tribunal Catalán del Deporte. Las letras JMC implican, aparentemente, Josep Maria Coronas (antiguo miembro de la junta de Núñez y brillantísimo abogado), que ayer negaba a Xavier Bosch, en RAC 1, cualquier implicación. Sin embargo, Coronas ha tenido parte: es uno de los responsables del redactado de los nuevos estatutos del Barça y, actualmente, uno de los miembros del TCE, lo que legalmente es aceptable pero que éticamente es reprobable. Todo este baile de nombres debería hacer reflexionar sobre las miserias que rodean tanto la voluntad de mandar como la de no dejar hacerlo. Entre la actitud de Laporta de no aclarar aspectos de su gestión, entre los directivos que se fueron, como una vendetta de mucha gente del pasado que no ha aceptado la mayoría absoluta de las últimas elecciones. Es decir: vuelve el Barça histérico histórico que mezcla estatutos, leyes, jueces”. De eso, del Barça histérico histórico Jordi Basté sabía mucho porque también él formó parte y muy activamente de viejas histerias. Sucede que las histerias de antes eran actos de patriotismo blaugrana. Exigir ahora que se cumpliera la ley era, sin embargo, poner en peligro el reinado del amigo. ¡Con lo que costó ponerle ahí! Tenía gracia que quienes vivieron en el pasado atrincherados colocando palos en las ruedas del poder se escandalizaran ahora porque alguien se negara a permitir que el que manda hiciera lo que le diera la gana. Como si el Barça fuera una república bananera en manos de un dictadorzuelo que decide, por ejemplo, cuándo es el momento más conveniente para que los socios elijan a su presidente. Lo que no quedaba claro es si actuaba o no por la gracia de Dios. “Empapelen al que escribió el párrafo de este estatuto”, reclamaba Basté en Mundo Deportivo. ¿El deseo iría quizá por Josep Lluis Vilaseca, el presidente de la comisión de sabios encargada de la reforma de los estatutos con la bendición de todo el barcelonismo, incluido Laporta? ¿O quizá por la simpática Magda Oranich, cómplice, firmante del “desaguisado” y en breve estreecha colaboradora de Laporta?

Fabulaciones
El 21 de julio de 2006 Josep Maria Artells reflexionaba en Mundo Deportivo: “La justicia acaba de poner al descubierto  que el supuesto guardián de las máximas garantías de salvaguarda de los derechos de los socios se ha saltado a la torera su custodia. Es difícil entender cómo quien durante 7 años vigiló con celo y denunció los estatutos que Núñez acomodó a su medida, pase ahora por ser el transgresor. Esta directiva pasará a la historia por haber conseguido que fuera un juez quien convocara las elecciones (…) La guardia pretoriana de la actual junta anima y ampara su reprobable comportamiento con fabulaciones febriles en las que se rescata al nuñismo, a Coronas y a Rosell, y en el colmo de la histeria se acusa de blanco al juez Ceniceros. “¿Cómo es posible que habiendo sabido administrar el legado deportivo de Rosell y habiendo hecho cosas muy loables se acabe avergonzando al socio con esta estúpida situación”. Y Santi Nolla añadía: “No sería bueno para el club que se extendiera eso de que existe una teoría de la conspiración, no vaya a ser que a alguien se le ocurra preguntar si hubo conspiración contra Núñez. Resulta sorprendente que miembros de la actual junta piensen que Núñez está detrás de la decisión del juez de obligar a convocar elecciones cuando toca. Sería interesante que precisamente los que ganaron las últimas elecciones hablando del futuro en lugar del pasado no se dediquen ahora a resucitar el pasado, aunque piensen que siempre va bien tener enemigos o alguien a quien echarle la culpa (…) No hay que estar ahondando cada día en el error de esta junta de no convocar elecciones cuando tocaba, pero tampoco ir extendiendo la fabulación de las trampas conspirativas”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Elecciones 2006, por imperativo legal (V)

Los jugadores toman partido / El club, ¿perjudicado? / Amenaza con tirar de la manta / Culpa a Trayter / La credibilidad de Trayter y Laporta / Fantasmas / Acto de apoyo a Laporta / ¿Buena fe? / Lo que hicieron en 9 días / Zapatero no lo haría / Bassat le deja por mentiroso / Sport presiona / ¡Qué bien lo hacen todo!


VER CAPÍTULOS ANTERIORES


Deja tu Comentario