2012-04-05 13:04 FC Barcelona Por: Administrador

Elecciones 2006, por imperativo legal (VII)



‘‘Un proceso que desestabiliza”
Sobre la decisión del Tribunal Català de l’Esport (TCE) de no inhabilitarle, decía Laporta recién dimitido el 27 de julio: “Estamos satisfechos, no podía ser de otra manera. Se ha hecho justicia. No podíamos ser inhabilitados porque actuamos de buena fe. Nuestra idea de acabar en el 2007 fue reforzada por la ausencia de un informe contrario y porque ningún tribunal se estaba pronunciando. Acabar en el año 2007 hubiera sido lo deseable, era lo mejor para el club; otras entidades que han pasado por este proceso están desestabilizadas”. ¿Quizá se estaba refiriendo al propio Barça, cuando pasó por el proceso caprichoso de una moción de censura apenas unos meses después de unas elecciones democráticas en las que los socios mostraron de forma abrumadora sus preferencias por una opción que no era la de Laporta?

El detalle de las devoluciones
Lo explicaba Sport en el momento de la dimisión de la directiva saliente: “‘Desposeídos’ de todas las ventajas de ser directivos. También han dejado en el club las tarjetas de crédito que tenían el presidente y los vicepresidentes para sus gastos institucionales y de representación.
Igualmente todos los teléfonos móviles de los directivos (algunos de ellos siempre han usado el particular durante estos tres años) se han quedado en el Camp Nou. Asimismo las cuentas de correo de los miembros de la Junta Directiva quedaron ayer bloqueadas
”. Era todo un consuelo saber que algunos directivos usaban su teléfono particular. Todo un detalle hacia el club. Comían en el Drolma, viajaban en primera  y echaban mano de la VISA del club, pero con sus teléfonos. Era para agradecérselo.

El Barça, más cortijo que nunca
La Junta Gestora recién formada a finales de julio convocó estratégicamente elecciones para el domingo 3 de septiembre, un día sin fútbol en el Camp Nou o, lo que es lo mismo, una treta para evitar un exceso de participación en la expresión democrática de los socios. Xavier Sala i Martín, el presidente provisional, fue el responsable de las decisiones adoptadas por la gestora, fundamentalmente de la elección de la fecha, que fue escogida de acuerdo con la recomendación del juez. “Hemos querido seguir el precepto que marcó el juez Roberto García Ceniceros, quien condenaba a la junta a convocar elecciones de forma inmediata. Yo he buscado en el diccionario lo que significa la palabra 'inmediata' y por eso nos hemos puesto a trabajar ya. Por tanto, hoy hemos empezado a decidir la fecha. Y respetando los plazos que marcan los estatutos desde hoy, las elecciones deben ser el día 3 de septiembre”. Así comenzaba la farsa de Sala i Martín, el hombre que se hizo socio del Barça (en esa época era el número 91.284) justo cuando le dijeron que necesitaría de ese requisito para poder vivir este momento. “Hemos llegado a la conclusión de que es secundario que las elecciones sean en día de partido”. Por mucho menos el opositor Laporta hubiera puesto el grito en el cielo dudando del talante democrático de quien se expresaba así. El club debía regirse por las conclusiones a las que llegara este culé de conveniencia sospechoso de ignorancia supina en cualquier tema relacionado con el fútbol.
El cinismo de Sala i Martín eran tan grande que hasta era capaz de decir, sin escapársele la risa, que su voluntad era que “el proceso electoral sea limpio, transparente y ejemplar”. Y para demostrarlo, elecciones en agosto y fecha de los comicios el 3 de septiembre y en día sin partido. Sala i Martin añadió que no concedería entrevistas porque “mis pensamientos y opiniones son irrelevantes”. Lo que pensara el presidente en funciones del club era irrelevante. Lo nunca visto en la historia del Barça. Aunque, eso sí, para viajar a la gira de Estados Unidos, por ejemplo, su presencia era relevantísima. Eso no se lo podía perder él, por supuesto. Salir en las fotos y esas cosas…¡Qué maravilla!
El 28 de julio Marc Ingla se lavaba las manos en Sport sobre la fecha de las elecciones: “No fue una decisión nuestra, sino del presidente de la gestora. Tomó sus decisiones de manera independiente y ya hizo las precisiones oportunas al respecto”. Aún acabaría resultando que la fecha perjudicaba a Laporta y los suyos. El Barça era en esa época más cortijo privado que nunca.



Medina, contra Sala i Martin
La fecha de las elecciones generó un agrio debate entre la oposición. Jordi Medina hablaba de “prepotencia de una Gestora que sorprendentemente se ha ceñido a la literalidad de una orden judicial cuando en los últimos tres años no se habían ajustado al guión para poder hacer prevalecer sus propios intereses”. Medina lamentó el escaso pedigrí del presidente de la gestora: “Es lamentable que un señor cuyo número de carnet de socio azulgrana es más alto que el de mi hijo de casi tres años dé lecciones de barcelonismo”. Majó finalmente optó por no sumarse al circo de Laporta y decidió renunciar a entrar en una campaña suicida e imposible: “No quiero hacer el juego a un proceso antidemocrático. Es una burla a la democracia”. Majó lamentó que “se haya ignorado la recomendación estatutaria y no se haya hecho coincidir la votación con un día de partido" y censuró que la comisión gestora no consensuara el calendario electoral con los posibles precandidatos, como ocurrió en 2003. "La comisión gestora confunde el mandato judicial de convocar las elecciones inmediatamente con celebrarlas precipitadamente, obviando que una vez convocadas dispone de tres meses para fijar un calendario electoral que incentive la participación del socio". El ex candidato fundamentó su renuncia a participar en la farsa electoral por la "falta de sensibilidad democrática de la actual junta directiva, que ignora los derechos del socio por un afán de perpetuarse en el cargo. Ganar títulos no exime del cumplimiento de la ley". Majó le recordó a Laporta que, una vez más, no había cumplido con el lema electoral que le ayudó a ganar las elecciones en 2003: 'Primero, el Barca'.
Y de esa burla estudiada y meditada participaron de muy buena gana los directivos de Laporta. Por ejemplo, Joan Boix, que se recreaba en Sport con la farsa de la fecha electoral: "Recogeremos votos en la playa y en la montaña". ¡Qué simpático!

Importantes compromisos anulados
De la inoportunidad de la sentencia del juez que obligaba a la directiva a convocar elecciones en contra de su voluntad hablan los lamentos de Soriano, preocupadísimo por una serie de compromisos que deberían ser aplazados. El 1 de agosto podía leerse en El País: “Varios actos han tenido que suspenderse, como una cena con la flor y nata de los empresarios mexicanos o una recepción con Arnold Schwarzennegger, gobernador de California. “No creo que todo esto se pueda llegar a salvar”, admitía Soriano. Había también una recepción de Vicente Fox, importantísima a tenor de los continuos viajes privados de Laporta a México, y visita a la ONU por lo del sponsor. Realmente, toda una faena. Por culpa del puñetero juez, Laporta no podría ser recibido por Schwarzennegger. Era como para enfadarse. Le sobraban motivos.
Seguía El País: “Varios ex directivos sostienen que la anulación de los actos ha dañado seriamente la imagen del club en el exterior (…) Es difícil explicarles a los empresarios mexicanos, que viven a miles de kilómetros, que un juez ha decidido anticipar las elecciones sin que piensen mal”. El daño era irreparable. ¿Cómo convencer a Schwarzennegger de que el Barça era un club serio? ¿Pensaría “Conan” que se trataba de un club de pandereta si necesitaba que un juez decidiera la fecha de las elecciones? Preocupaba mucho lo que pudiera pensar Schwarzennegger.

Hay que tener memoria
En su papel de justiciero, Toni Frieros le daba candela en Sport a Minguella el 2 de agosto de 2006: “Ni aquí ni en ningún otro lugar se le ha boicoteado (a  Minguella), cercernado o mutilado declaración alguna. Hemos publicado religiosamente sus citas, sus críticas y sus alabanzas. Hoy, ayer y siempre (…) ¿Ya nadie se acuerda como el Camp Nou apareció lleno de pancartas contra periodistas y medios? ¿Cómo repartía Núñez las promociones? Para hablar de gestión prepotente hay que tener memoria”. Efectivamente, ese era el auténtico problema: cómo repartía Núñez las promociones. Ahí estaba la explicación de por qué reservar un cupo de entradas para los directivos en 1999 era para Sport intolerable, y en 2006, lo mismo, corregido y aumentado, se valoraba mirando hacia otro lado. Para hablar de contradicciones periodísticas provocadas por intereses creados hay que tener memoria. También hay que tener memoria para analizar la desigual distribución de promociones realizada por Laporta con Sport y Mundo Deportivo, al que tuvo castigado con el grifo cerrado por negarse a la ovación reverente e incondicional.



MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Elecciones 2006, por imperativo legal (VIII)

El Barça va bien / El equipo de Laporta / Un incomprendido / Gente normal / Firmas japonesas / Firmas entusiastas / Laporta asume su responsabilidad / Esencialmente honestos / La trama anti-Laporta /

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