2012-05-01 20:05 FC Barcelona Por: Administrador

Elefant Blau, expertos en crispación. Habla Albert Perrín (IV)



-“Lo de Núñez es para reír, pobre señor…No sabe ni hablar. Preferiría que lo explicara por escrito porque es difícil contestarle”. Una muestra del respeto que a este caballero le merecía el presidente que ostenta el honor histórico de haber dirigido el club durante más años con el apoyo mayoritario y democrático de los socios. Albert Perrín, que disfrutó como nadie del cargo de directivo, nunca ganó unas elecciones. Nunca. Las perdió todas. Incluidas las últimas, cuando se presentó en la candidatura de Ferrer sin la bendición de Laporta y alcanzando el dudoso honor de ser la menos votada.

-“La sociedad catalana está repartida. El PSC en el Ajuntament, CIU en la Generalitat y el PP en el FC Barcelona, con miembros como Núñez, Mussons o Gaspart”. Luego Laporta se encargaría de abrir el abanico añadiendo la Falange y las JONS a la directiva del club con el visto bueno del fiel Perrín, gran admirador de Alejandro, el cuñadísimo. Al menos lo fue cuando tocó serlo. En el Barça de Laporta y Perrín la Falange estaba mejor vista que el PP.

Los empresarios acostumbran a llevarse a los hijos a la empresa. Núñez se lo lleva al club. También está preparando la sucesión dinástica”. Su jefe Laporta se llevó a su cuñado, a su prima y a sus compañeros de colegio. ¿Estaría preparando una sucesión dinástica? También Perrín colocó a su hijo en el club. No hace falta decir nada más.



Lo que menos me gusta de Núñez es su autoritarismo, que se crea que el club es él y su familia, que está por encima del bien y del mal, que no nos quiera decir a los socios lo que ha costado Bogarde…”. ¿Sabrá el socio algún día qué pasó con el sponsor chino? ¿Le dirán algún día al socio lo que se ingresó exactamente por Ronaldinho y Deco? ¿Le explicarán cuánto costaron las escuelas repartidas por el mundo y el rendimiento que dieron? ¿Le consultaron al socio el destino solidario que prefería para su dinero? El laportismo presenta aspectos mucho más oscuros que el precio de Bogarde. Por otra parte, la historia demuestra que  nadie, ni Núñez, supera a Laporta en autoritarismo y que él fue el campeón en la difícil tarea de confundir el club con su persona, colocar a la familia y los amigos en puestos de responsabilidad y sentirse por encima del bien y del mal hasta el punto de recurrir al espionaje si era necesario.

-“Nos dicen que nos financia el PI, el Madrid o Kappa porque no saben dónde atacar al no tener una cabeza visible”. En cambio Laporta y Perrín tuvieron más fácil. Sandro Rosell fue siempre el causante de todos los males del Barça, es decir, de todos los conflictos que crearon ellos mismos desde dentro. Conflictos que degeneraron en 15 dimisiones y en la fragmentación en grupitos irreconciliables de la última directiva.

-“Núñez siempre manipula para su propio interés”. Sabiendo que tenía en contra al 60% de los socios, Laporta se empeñó en legitimar su mandato por libre a través de la asamblea. Un invento suyo. Nada mejor, por tanto, que reunir previamente a los socios más antiguos para predisponerles a su favor a base de cava, canapés y una invitación al palco del Camp Nou. Éstos eran los que antes acusaban a los demás de manipuladores.



-“El Elefant ofrece sobre todo democracia y que los socios sepan lo que está pasando en el club. La gente está bastante engañada con la política de Núñez y su junta”. Con Laporta  la cantera se devaluaba, las secciones iban de mal en peor, el primer equipo vivía instalado en la autogestión del vamos todos por libre mientras la directiva hacía la vista gorda sumida en la autocomplacencia hasta que llegó Guardiola para aportar soluciones y poner orden. La información oficial que se le daba entonces al socio era "al loro, que no estamos tan mal, hombre". Un ejemplo de transparencia. Con Laporta y Perrín en el puesto de mando la gente  no estaba "bastante engañada”. La gente no se enteraba de nada. Y la prueba está en la penosa situación económica que dejaron mientras engañaban al socio hablándole de superávits.

-“Los beneficios de Núñez son una mentira total. Se han disparado las primas y las fichas anuales de los jugadores”. Y eso era malísimo, por ello el amigo Laporta le mejoró el contrato a Messi tres veces en un año. Por eso anunció que  sus fichajes llegaban perdiendo dinero y en apenas unos meses ya les estaba mejorando la ficha a todos. Son los casos de Ronaldinho, Deco, Messi, Eto´o, etc. Por eso quiso ofrecerle a Ronaldinho un contrato millonario de por vida. Tampoco es un secreto que los beneficios de Laporta se sustentaron sobre el pecado original de cargar a la deuda heredada de Gaspart partidas nacidas de sus propias decisiones. ¿Habrá sido la gestión de Laporta una “mentira total”?

-“Sacarán el club a Bolsa a través de sociedades paralelas. El club tendrá el 51% y aportaría terrenos. Así se estaría vaciando de contenidos”. El vidente Perrín ya lo sabía todo. Y para evitarlo, ya se encargarían ellos de vender los terrenos antes de que otro tuviera la tentación de negociar con ellos. También se preocuparían de llenar de contenidos la actividad de los socios a base de dejarles en fuera de juego cuando se tratara de repartir las entradas de su propiedad para una final europea. Resulta paradójico también que Perrín apoyara sus ataques a Núñez en la hipótesis de que iba a sacar el club a Bolsa. Toda su credibilidad se basaba en una mentira que nunca fue capaz de probar.

-“Una moción no menosprecia el resultado de las elecciones. El menosprecio fue convocar las elecciones un 27 de julio. Núñez no quería que hubiera elecciones”. Convocarlas el 27 de julio era un menosprecio. ¿Convocar elecciones en agosto sería para Perrín un "aprecio" a los socios? ¿Y convocar la moción de Oriol Giralt en 6 de julio? Perrín cambió de criterio con la misma facilidad que Sala i Martín, el encargado de fijar las fechas, cambiaba de chaqueta. Daba la sensación de que eran ellos los que no querían elecciones.

-“No sé si el día de un Barça-Madrid es el más indicado para que los socios tengan que votar la moción”. Él hubiera preferido una fecha similar a la elegida por Laporta para defenderse de su propia moción, el 6 de julio, con el barcelonismo de vacaciones y sin partido por medio. Sin duda la mejor manera de facilitar la abstención, que de eso parecía tratarse. Para Perrín una jornada que coincidía con un Barça-Madrid en el Camp Nou (cuando el Camp Nou se llenaba) no era una fecha indicada para conocer la voluntad del socio. Quizá la muestra sería demasiado representativa y eso no convenía a los intereses de Perrín, como quedaría demostrado. Puestos a quejarse, hasta eran capaces de agarrarse a un argumento tan peregrino como éste para desprestigiar al que mandaba.

-Sobre la hipotética y ficticia compra del Cannes francés diría: “Si potenciara más a los equipos de aquí haría un bien a la cantera y a los equipos del país”. Si en lugar de crear escuelas por el mundo el Barça de Laporta hubiera puesto más interés en su cantera y en ayudar a los equipos catalanes, seguramente el Barça habría contado con el agradecimiento del fútbol catalán. Y si en lugar de marear a los futbolistas dando vueltas al mundo, el club hubiera tenido un respeto por la Copa Catalunya dignificándola, su imagen sería mucho mejor de la que tiene ante los clubs catalanes, Un ejemplo: Girona y Nàstic, los dos equipos catalanes en Segunda A en la temporada 2008-09, no tenían un sólo jugador del Barça cedido en sus plantillas. Era la manera que tenía Laporta de "hacer un bien a los equipos del país”. Eso hubiera sido construir, y construir no era el fuerte de Perrín. Lo suyo era destruir manipulando y utilizando mentiras como la de que Núñez quería comprar el Cannes. ¿No quisieron comprar ellos un equipo en Miami? ¿Para qué? ¿Quién se iba a llenar los bolsillos con esa operación?

-“Le recordaría que en la campaña de 1978 dijo que intentaría hacer mil Barça Atletics en Catalunya. Con 15 o 20 ya tendríamos bastantes”, añadió Borràs. Y con un Barça Atletic  que no descendiera a Tercera por la desidia de sus responsables, con Perrín a la cabeza, también habríamos tenido suficiente.

-“Antes de que llegase Cruyff el club estaba en quiebra técnica. La buena gestión del holandés permitió arreglarlo, pero después de dos años sin Cruyff la situación vuelve a ser preocupante y difícil. Se ganó dinero por su gestión deportiva, la política de fichajes y traspasos y el control de las fichas y las primas. Después de dos años sin Cruyff la situación vuelve a ser caótica". Para estar el club en “quiebra técnica”, tuvo suerte Johan Cruyff de que la caja diera para fichar a los 14 jugadores sobre los que se cimentaría el Dream Team. En el laportismo, pese a los consejos de Cruyff, el control de las fichas no existió nunca  y la proporción entre ingresos y gastos en la política de fichajes fue sencillamente ruinosa. Después de siete años de influencia de Cruyff en la sombra, imponiendo al presidente sus sabios consejos a través de sus recomendados, el Barça perdió dinero a espuertas vendiendo barato y comprando caro. Ya no eran capaces de sacar 12 millones por jugadores del nivel de Zenden, como ocurría antes.

-"La directiva crispa y divide a la afición (…) La crispación está provocada por la gestión de Núñez".  Eso lo decía un profesional de la crispación, un hombre que hizo de la crispación y el insulto su bandera. ¿Estaría Núñez también detrás de ese 60% de los socios que le demostraron a Laporta que más que crispados estaban indignados con su gestión?

-"Será difícil la reconciliación mientras Núñez esté en la presidencia". La reconciliación no dependía de los hechos. La permanencia de Núñez en la presidencia, aunque obedeciera a la voluntad mayoritaria de los socios, era motivo suficiente para que los miembros del Elefant remaran en dirección contraria sin ánimo alguno de ofrecer colaboración. Años más tarde Laporta pediría unidad  y apoyo a los barcelonistas. El mismo apoyo que él y los suyos no estuvieron dispuestos a conceder a Núñez. Su generosidad sólo tenía sentido si estaba UNICEF por medio.

- "Núñez falta a la verdad y manipula". A hacer todo eso aprendió rápido Perrín. Lo demostró con su intervención estelar en el asunto del reparto de las entradas de París.

-"No sabemos si las reuniones con los peñistas y las comidas con algunos compromisarios las paga Núñez o el club". Pasaron los años, se mantenían las costumbres y persistían las mismas dudas... o peores. Núñez no se llevaba a nadie al Drolma, por ejemplo, pagando los socios. Y de las visitas constantes a dicho templo gastronómico de Laporta y sus invitados, al socio jamás le llegó la información alguna sobre el pagano de las facturas. Tampoco supo el socio si los encuentros festivos con las peñas de la primera candidatura continuista, la de Godall, los pagaban los socios o él de su bolsillo. Teniendo en cuenta que la operación de espionaje la financiaron los socios, no es difícil encontrar respuesta al interrogante.

-"Nosotros querríamos un presidente con los votos de los 60.000 socios que no fueron a votar en las últimas elecciones. Es el presidente de una minoría y falsea los datos". Perrín quería mayorías. Cuando el 60% de los socios expresaron su voluntad de rechazo a Laporta y Perrín, éste debió pensar que se trataba de una minoría poco o nada representativa y hasta celebró que el 60% no llegará al 66% que marcaba la ley para desalojarles de sus privilegios y prebendas. De falsear los datos podría darle muchas lecciones su amiguete presidente. Por ejemplo, sobre cómo plantear una votación a mano alzada en la  asamblea en pleno siglo XXI para garantizar el resultado que más le interesaba cuando su continuidad estaba en juego.

-"No iremos a la asamblea de mañana porque no queremos ser linchados". ¿Y por que tendrían que ser linchados unos barcelonistas que actuaban de buena fe por el bien del club? ¿Quizá Perrín no tenía la conciencia tranquila?

-"Salieron tres autocares del club para llevar a la gente a TV3 y las preguntas a Núñez estaban pactadas". Seguramente Perrín no recordará la intervención del "compromisario" Borràs en la asamblea tratando de convencer a los allí presentes de las virtudes maravillosas que adornaban al cuñado del presidente. Probablemente la intervención de Borràs, al final del acto, no estaba pactada, no. Pero tuvo premio. El veterano colaborador de Montal consiguió el estatus de directivo. También él le permitirían dedicarle los mejores años de su vida al Barça. Y sobre preguntas pactadas podrían, si quisieran, explicar muchas cosas los periodistas amigos que tuvieron el privilegio de entrevistar al presidente Laporta en los últimos años. También podría descubrir Mònica Terribas cómo reaccionaba el presidente cuando las preguntas no eran de su agrado. Quizá por eso, porque a Laporta no le gustaban las preguntas pactadas, se iba en los momentos difíciles a TV3 a dar las explicaciones que no se atrevía a ofrecer ante el resto de medios de comunicación libres de ataduras con su gobierno. Por otra parte, si hubiera sido cierto lo de los tres autocares, le habría resultado fácil a Perrín encontrar ahí un testimonio que corroborara su versión. Pero eso hubiera exigido tener que trabajar y a lo mejor la realidad le estropeaba el brillante titular.

"Queremos celebrar los 100 años de historia, no los 20 de nuñismo". Las celebraciones barcelonistas de Laporta se limitaron a todo cuanto afectaba al asesor Cruyff. De hecho, por no celebrar, apenas se festejó el 25 aniversario del triunfo de Basilea. A Perrín y sus correligionarios les sobraron 22 años en la historia del Barça, los 22 años que les impidieron dedicar al club los mejores de su vida. Pero al fin lo consiguieron. Borrado el nuñismo, se echaron en brazos de otro “ismo”, el cruyffismo. ¡Y a celebrarlo!

-"Núñez falta a la verdad y desprecia a los socios". El amigo de Perrín no despreciaba a los socios, sólo les mintió, pero de buen rollo. Les vaciló con el reparto de entradas de París y les humilló en la asamblea.

-"Sería mejor que en lugar de él hablara su asesor, porque parece que se lía, pobre hombre". Cuando el gran hombre Laporta se lió y le ha salido la cara de su otro yo, optó por no reconocerse y asunto resuelto. Así daba gusto meter la pata. ¿Pobre hombre o hombre rico?

- "El día que Gaspart diga una verdad se pondrá colorado". ¿Nos habrá estado mintiendo Gaspart cuando aseguraba sobre su sucesor que era un gran presidente? Gaspart es ahora un buen amigo de Laporta y fue su valedor en la Federación Española. Ellos sabrán por qué. Aquí el único que no se pone colorado es Perrín. Lógico. Tantos años luchando por la poltrona y cuando estuvo instalado en ella no la soltó por cuatro detalles de gestión mal resueltos. Entonces le tocaba a los suyos, y a resistir, aunque la mayoría de la masa social les quisiera ver bien lejos del Barça. ¿Qué sabría el pueblo llano lo que les había costado alcanzar el poder? Y tanto apego le tenía que, según, trascendió, le dijo en Catalunya Ràdio a Toni Freixa: "Yo estoy dentro y tú no". Efectivamente, eso era lo importante, estar dentro...y disfrutar de lo que eso suponía.

- "Basta ya de cobardía, que Núñez dé la cara ya". Eso mismo pensaban los socios de Laporta después de viajes, hoteles y dietas en China para negociar el contrato de un sponsor que nunca se explicó porque así lo exigía una cláusula de confidencialidad. El estilo de Laporta era irle con secretitos al socio y no dar la cara, especialmente en el tema de sus viajes y el uso de la VISA.

-"Si yo fuera Antrás o Coronas, ya habría dimitido por el papel que les han hecho hacer". Por el papel que les hicieron hacer le dimitieron a Laporta 15 directivos. No era el caso de Perrín. Él esperaba agazapado las bajas para entrar en el círculo del poder y tener acceso a fantásticos viajes. Curiosamente, entre los cuatro directivos del inicio que se mantuvieron fieles a Laporta hasta el final se encontraba el que aseguraba sentirse como un número dentro de la junta y que sería espiado por el propio director general junto a otros tres vicepresidentes. ¿No era eso un papelón? Qué cosas tiene la vida. El “número” se convirtió con el tiempo en aspirante a liderar el laportismo sin Laporta con Perrín de lugarteniente. Enternecedor. Era como el cuento del patito feo. ¡Menudo papelón!

-"Un jugador de la primera plantilla acudió a una reunión con las peñas organizada por la directiva para preparar la asamblea". Hubiera estado bien que Perrín hubiera dado nombres y apellidos. La acusación quedó en el aire. También la sombra de la duda. Habría que repasar lo que hizo Laporta con los compromisarios en las horas previas a cada asamblea o la sospechosa participación de algunos jugadores, Eto´o o Oleguer, por ejemplo, en la campaña electoral que no llegó a plantearse por deseo expreso del amigo Sala i Martín en connivencia con su valedor Laporta.

-"En 19 años Núñez ha perdido 18 copas de Europa y 14 ligas, y esto es un club de fútbol". En siete años Laporta perdió 3 ligas, 6 copas del rey y 5 competiciones europeas. Eso, sin entrar a valorar el alarmante bajón sufrido por las secciones en la recolecta de títulos. Es la lectura que haría, o debería hacer, Perrín del balance deportivo de Laporta.

-"La salida de Cruyff ha causado un trauma social al club. En los dos últimos años de Cruyff se jugó mal y no hubo pañoladas; con Robson se ganaron 3 títulos y las hubo, y ahora también". ¿Dónde estaba la diferencia? Con Cruyff nadie pedía pañuelos, con Robson un nutrido grupo de grandes barcelonistas se encargaron de convencer a los socios de que ese Barça, sin Cruyff y con Núñez, era inaceptable. El trauma, sin embargo, trasladó su escenario y Laporta recuperó la tradición de los pañuelos, con la diferencia de que ahora ya no iban dirigidos al banquillo, sino directamente al palco, y de manera espontánea, sin necesidad de que nadie liderara el gesto, como sucedía años atrás.

-"Sabemos que en la junta de Núñez hay discrepancias". 15 directivos dimitidos en siete años (un promedio de más de dos por año) confirma que en la directiva de Laporta también había discrepancias. Y seguramente muchas más. ¿Quién se lo iba a decir al fiel Perrín, que también acabó discrepando y hasta enfrentado a su presidente?

-"La junta vive en una permanente ilegalidad porque la directiva sólo puede estar formada por 21 miembros en lugar de los 33 que la componen". La junta de Laporta llegó a tomar decisiones, como la venta de parte de los terrenos de Can Rigalt, sin llegar al número mínimo de integrantes exigido por los estatutos. Esa era la nueva legalidad vigente.

-"La directiva tiene miedo a ampliar hasta dos horas después del Barça-Madrid la posibilidad de votar porque tienen miedo al resultado". 3-0 al Real Madrid en el campo y paliza en las urnas. La credibilidad de las bravatas de Perrín apenas alcanzaba unas horas de vigencia. Núñez no ganó la moción perdiendo por la mínima. Como era habitual en él, ganó aplastando al rival, para que no quedaran dudas. Curiosamente, el rival celebró la derrota como si se tratara de una victoria. La historia se repetiría diez años después, cuando algunos directivos destaparon el champán porque "sólo" les rechazaba el 60% de la masa social. Y Perrín brindando.

-"Es grave que la junta no tenga confianza en que el equipo pueda ganar al Madrid. Nosotros, en cambio, no tenemos ninguna duda". Con Núñez el Madrid estuvo veinte años sin ganar en el Camp Nou. La tradición se rompió precisamente cuando llegó Laporta. ¡Qué mala suerte!

-"Exigiremos al presidente que nos enseñe los papeles bancarios en los cuales están reflejados los 3000 millones que el Barça pagó al Mónaco". En aras a la misma transparencia, a Laporta se le suplicó que hiciera pública la lista de compromisos del club que impidieron viajar a París y Roma a muchos socios. También se le pidió que enseñara los papeles de los traspasos de Ronaldinho y Deco. Las cifras oficiales no coincidían con las informaciones que llegaban de Milán y Londres. Seguimos esperando, no exigiendo, porque exigir con esta gente es perder el tiempo.

-"Núñez es como Pinochet. Tiene actitudes típicas de dictadores de repúblicas bananeras, como Cuba o como la de Pinochet, de esa calaña". Estas palabras se comentan solas. Luego le pediría unión al barcelonismo, aunque su concepto de unidad iba ligado a dictaduras, repúblicas bananeras y Pinochet.

-“Son unos tramposos, es un pucherazo y no estamos dispuestos a aguantar más". Los mismos que acribillaban a los de antes a base de descalificaciones, demostraban tener la piel muy fina cuando alguien se atrevía a discrepar de su gestión. “Fantasma” le llamó Perrín a un periodista en directo, en Radio Barcelona, por atreverse a dudar de la veracidad de las gestiones sobre el sponsor chino. El fantasma, en ese caso, no era precisamente el periodista, que sabía lo que decía, aunque no tuviera necesidad de caer en el mal gusto de hablar de “tramposos”, “pucherazos” y las habituales lindezas empleadas por Perrín cuando vivió sus mejores años destruyendo con saña lo que hacían los demás. Luego suspendió la asignatura de la construcción.

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