2012-02-28 23:02 Real Madrid Por: Administrador

En Barcelona ahora hacen lo que antes criticaban



Guardiola no hablaba de los árbitros. Xavi no hablaba de los árbitros. La directiva no hablaba de los árbitros. Pero en las últimas semanas hemos comprobado como el descrédito se ha instalado con fuerza en Can Barça. Ya pocos creen el discurso humilde y afable de los azulgranas. Ahora se habla del estamento arbitral, y es que de alguna forma hay que justificar el mal momento que atraviesa el equipo tanto en el terreno de juego, como fuera de él.

El viento ha dejado de soplar a favor de los intereses del Fútbol Club Barcelona. Los pupilos de Guardiola se han encontrado enfrente a un equipo bien armado que le está poniendo los puntos sobre las íes. El ‘supuesto’ mejor equipo del mundo, tiene ante sí a un rival que le saca diez puntos en la clasificación liguera, y solo los fallos arbitrales no pueden justificar esa diferencia. Ahora el descredito deja en evidencia los valores de uno y los valores de otros. Mensajes subliminales, injusticias, ironías… todo vale para intentar engañar al espectador, pero son muchos los que han descubierto la verdadera cara de los barcelonistas.



En Can Barça ha habido un cambio de criterio. Cuando las cosas marchaban bien, los árbitros era un colectivo más que vestían de azulgrana –circunstancia que aún se sigue dando aunque ellos quieran evitar este hecho flagrante, como se comprobó ante el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón-, eran otros los que ponían escusas, ya que ellos nunca lo hacían. Pero ahora, cuando no hay más evidencia que asumir el rol de segundones, parece que es complicado de encajar en los valores culés esta sintonía que suena con fuerza.

En Barcelona tiene impotencia de que este Madrid no pincha, de que no tiene el bajón físico y anímico que ellos sufren. El vestuario blanco es una piña, todos están con  su míster, se han sabido sobreponer a todo tipo de campañas de acoso y derribo, situación que en la Ciudad Condal ha pasado de ser idílica a ser tortuosa. El cisma del vestuario, un entrenador que arroja la toalla y que se medita el no renovar; y una directiva que intenta tirar balones fuera para esconder sus sucias armas de descrédito hace caer en la conclusión que algo no marcha bien en Barcelona, y no creemos que la culpa sea de los árbitros. No corren buenos tiempos en la Ciudad Condal, los cuales parecen no querer asumir su rol de equipo segundón que tiene muy complicado, por no decir imposible, atrapar al Real Madrid.

La realidad es que el equipo madridista es más regular, no falla, y el Barça es un vaivén de disparates que intentan esconder los trapos sucios bajo una cortina de humo que poco a poco se disipa. El campeón de Liga se forja jornada a jornada, y la pérdida de puntos de los barcelonistas no tiene más escusas. No hay más que hacer, todo está dicho. Los que no se quejaban de los árbitros, ahora se quejan; los que “no sabían perder” ahora solo saben ganar; y es que con el paso del tiempo pone a cada uno en su lugar. Las caretas se van cayendo y parece que no es oro todo lo que reluce. Algunos están quedando demasiado retratados y pierde todo tipo de crédito que en otro tiempo ganaron.




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