2012-07-12 10:07 Real Madrid Por: Administrador

En el Barça se creen por encima de la Federación



Al Barça no le ha parecido nada bien que la Federación deje sin castigo la acción de Mourinho sobre Vilanova. Algo que ya se sabía, pero en lo que redundó Freixa utilizando un tono más "bravucón", por recordar las palabras de su presidente, Sandro Rosell: "Estamos cabreados".

"Lo que decidió la Federación no nos gusta y entendemos que es grave para el fútbol español ofrecer esta imagen. Seguro que un ciudadano francés o inglés, cuando se entere, no nos hace quedar bien", agregó el portavoz azulgrana. Esto demuestra que en Barcelona siguen convencidos de que sólo la acción de Mourinho aquella noche es la que debe ser sancionada y no la agresión por la espalda de Tito Vilanova.  Una agresión que probablemente tampoco le parecerá bien a un aficionado extranjero. Todo ello sin contar además que la medida también deja sin sanción a Villa, junto con Marcelo y Özil.



Ayer publicábamos una fotografía y un vídeo de la colleja propinada por Vilanova al técnico portugués, pese a que cuesta encontrar referencias a dicha acción debido al esfuerzo propagandístico que desde aquellas fechas impulsaron los medios afines al Barça para borrar toda huella de la reacción de segundo entrenador del Barça y dejar sólo a Mourinho en el papel de agresor violento.

Sigue sin hacer referencias a esto último el club catalán, que insiste en colocarse como víctima de todo el asunto y promover una nueva guerra civil entre los dos grandes del fútbol español. Y cuando lo hace, se limita a decir que entiende que Mourinho es el agresor y Vilanova la víctima. Las acciones de ambos son reprobables y de hecho recibieron sanción oficial por ello, que después Villar, en el marco de una costumbre que lleva poniendo en práctica desde hace años, ha dedidido revocar.

Unos indultos que ahora pretenden modificar en Barcelona a a su gusto, para que sancionen lo que a ellos más les convenga. Freixa anunció que el Barça iba a promover "la creación de un grupo de trabajo para adoptar las medidas necesarias para que se regulen estas medidas de gracia que no están contenidas en los estatutos y mejorar la composición de comités y el régimen disciplinario".



Recordábamos ayer que el Barcelona fue en varias ocasiones el club beneficiado por los indultos (casos como el lanzamiento del cochinillo en el Camp Nou o la negativa a jugar un partido de Copa del Rey sin castigo alguno). Hechos que ayer se le recordaron a Freixa, para el que, claro está, no tienen nada que ver: "Es falso. Quien diga eso miente. Porque lo que se produjo fue una reforma estatutaria para los casos de cierre. Es conveniente que si alguien comenta algo lo haga con fundamento. No fue un indulto. Nunca al Barcelona se le ha indultado por una agresión, como cometió el entrenador del Real Madrid", dijo en relación al suceso acaecido en la Copa del Rey del año 2000.

Parece ser que lanzar botellas de vidrio, teléfonos móviles y una cabeza de cochinillo a un jugador desde una grada no es una agresión para el Barcelona. Eso es lo que pasó el el Clásico Barça-Madrid del año 2002, cuando el Camp Nou le dedicó a Figo una "calurosa" bienvenida como jugador merengue.

Así pues, el lío montado por el club azulgrana en todo el asunto es monumental. Nunca protestaron cuando Villar decidió no castigarles por diversos desplantes o incidentes, pero ahora que se sienten perjudicados o, más bien, sienten que su poder y sus manejos dentro del máximo organismo del fútbol español ya no dan para arreglar las cosas a su gusto y salir siempre beneficiados, intentan hacerse las víctimas y pedir que se cambien las cosas. Incluso poniéndose al mismo nivel que quienes deciden: "Los comités juzgaron que era una acción leve, pero la propia Federación debe entender que fue muy grave".

A todo esto se suma la iniciativa montada por una serie de Peñas del club catalán, que incitan a Rosell a ir a una guerra abierta contra el Madrid y la Federación y a acudir a la Supercopa con el equipo filial como protesta por el indulto.

Una actitud que vuelve a reiterar la creencia que existe en la entidad culé de que sus valores y pensamientos son los únicos válidos y los que deben imperar, hasta el punto de que cuando no se hacen las cosas como ellos piensan, entonces hay que cambiarlas. Freixa no descartó recurrir a la justicia ordinaria si la Federación no se rinde a sus exigencias, pero siempre añadiendo un toque amenazador y de victimismo a sus palabras: "Queremos continuar trabajando para mejorar las cosas. Seremos constructivos". ¿Hasta cuándo seguirá exhibiendo el Barça esta imagen de doble moral?   


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