2012-04-23 18:04 FC Barcelona Por: Administrador

En el Camp Nou no hay "prostitutas"



Dos insultos muy concretos se oyeron en el Camp Nou. Uno contra Pepe por su cuarta entrada criminal sin sanción, que tuvo que oir aquello de "asesino, asesino". Y otro para Cristiano Ronaldo, a quien un sector del público le cantó "ese portugués hijo puta es" como respuesta a su provocación tras marcar el segundo gol del Real Madrid. Y ya está. Acción, reacción. Un hecho puntual sin más trascendencia.

Nada que ver con el comportamiento habitual del público en el Santiago Bernabéu, en donde sin estar siquiera el Barça delante se grita aquello de "Shakira es una puta", "Ser del Barça es ser un subnormal", "Puta el Barça y puta Catalunya" o se canta el himno del Barça sustituyendo el "Barça, Barça, Barça" final por "mierda, mierda, mierda".



En el Camp Nou no se ha oído nada parecido sobre el himno del Madrid porque nadie se sabe ni la letra ni la música. Al barcelonista le trae sin cuidado el himno del Madrid. Tampoco se acuerda nadie de Sara Carbonero o Irina Shayk, por poner un ejemplo, porque en el Camp Nou existe algo que se llama educación y civismo. Ni se ofende a los disminuidos psíquicos, como suele ser habitual en el feudo blanco. Ni se ofende a la región o al estado con el que se siente representado el Real Madrid. Lo de Pepe y Cristiano Ronaldo fue una respuesta puntual a dos conductas antideportivas que en el Bernabéu son motivo de sorprendente aplauso y en cualquier otro campo sinónimo de atentado contra el fair play. Y punto. En el Bernabéu se aplauden los gestos de chulería de su niño mimado, pero no pueden pretender que sea aplaudido fuera de su casa. Ni le aplauden en Barcelona, ni en la Conchinina ni en ningún lado. Quizá por eso Cristiano Ronaldo nunca será Balón de Oro.

Pretender comparar ahora el comportamiento del Camp Nou durante la visita del Madrid a lo que se escucha en el Bernabéu contra el Barça, Catalunya y la novia de algún jugador del Barcelona en TODOS los partidos que disputa el Real Madrid es, sencillamente, mentir. El Madrid existe en el Camp Nou cuando está físicamente presente. El Barça, en cambio, siempre está presente en las oraciones del público madridista en lo que no es más que una demostración del complejo de inferioridad que les embarga y la barcelonitis que vive el madridismo desde que Mourinho se ha convertido en el amo del club blanco y en el guía de su destino.

Y de eso, de mentir, saben mucho en Madrid. Especialmente desde que Mourinho les tiene a todos engañados.




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