2014-03-17 17:03 FC Barcelona Por: Administrador

En el vestuario del Barça no se habla de otra cosa que de la no expulsión de Pepe



Joan Tubau

Leo Messi aún se acuerda del pisotón que le dio Messi en una mano aprovechando que el árbitro miraba para otro lado. Y es que en el vestuario blaugrana Pepe ha sido tema de conversación en múltiples ocasiones. Por sus entradas criminales, por su facilidad para protestarlo todo, por su habilidad para dejarse caer y hacer teatro para engañar al árbitro y por su capacidad para provocar e intimidar a sus rivales de palabra, obra u omisión.



La no expulsión de Pepe en Málaga después de entrar con mala fe e intención clara de dañar a Duda ha provocado indignación en el Camp Nou. Los jugadores están convencidos de que si eso lo llega a hacer un jugador del Barça el árbitro ya se habría preocupado de impedirle que jugara el clásico.

Pero esto es la competición española gobernada por el Real Madrid. El árbitro de Málaga no quiso ver nada porque sabe a lo que se expone si alguna de sus decisiones perjudica al Real Madrid. Por eso prefirió enseñarle la tarjeta amarilla a la víctima, por protestar, antes que al agresor por emplear su fuerza bruta con saña contra un compañero de profesión.

Lo cierto es que el Barcelona jugará en el Bernabéu con Pepe en la alineación. Un año más la competición está falseada y pasteleada para que el Real Madrid reme con viento a favor. Los jugadores del FC Barcelona rezan para que el árbitro no les quite nada en el clásico. No quieren regalos. Se conforman con que el árbitro no les quite lo que se ganen en buena lid sobre el terreno de juego. Y de Undiano Mallenco esperan que después de tres años haya adquirido la personalidad necesaria para hacer lo que no hizo en la final de Copa de 2011: expulsar a los jugadores del Real Madrid que se empleen de forma violenta.



Después de ver la impunidad con la que Pepe se mueve en el fútbol español, pocos o nadie confía en que Undiano sea justo con los dos equipos el próximo domingo.


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