2011-02-21 16:02 FC Barcelona Por: Administrador

En Madrid le faltan al respeto a sus superiores



Lejos de aceptar las limitaciones del Real Madrid con humildad, el entorno más talibán del Real Madrid recurre a la soberbia para tapar sus vergüenzas. No tienen suficiente con ir a cinco puntos del Barça más el goal average. No tienen suficiente con el papel de comparsa que la historia de los últimos seis años le ha reservado al Real Madrid en Europa. Si no le faltan al respeto a sus "superiores" no están contentos.

Decepcionado Tomás Roncero por el gol del mejor futbolista del mundo al Athletic de Bilbao que rompía los sueños del Real Madrid, dijo: “La Champions es como un concierto de Rock, los teloneros eran los de la semana pasada”. Telonero para el señor Roncero es el Barcelona que, mientras el Madrid caía eliminado en octavos en los últimos años, ha ganado en ese tiempo dos Champions y alcanzado dos semifinales. Eso para Roncero es ser telonero. Y la estrella principal, claro, el Real Madrid, el mismo al que se pulen año tras año en octavos y no alcanza a llegar al nivel de los ocho mejores equipos de Europa.



El gol de Súper Messi ha hecho daño. Coinciden los medios madridistas en afirmar que el Barça ganó al Athletic con angustia porque marcó el gol de la victoria al final del partido. En realidad al Barça le sobraron 14 minutos, el tiempo que medió entre el gol de Messi y el final del partido. Qué curioso. Cuando el Madrid ganaba los títulos -muchos años atrás- marcando sus goles en el minuto 93, era la suerte del campeón.

Están nerviosos en la capital y eso es bueno. Siguen insistiendo en que el Barça juega bajo presión y ni escuchan a su entrenador, que, en un sorprendente arrebato de lucidez, ha confesado recientemente que preferiría estar cinco puntos por encima que por debajo del líder. Y ante esa realidad inalcanzable, no queda más remedio que echar mano del villarato y de la soberbia. Con cinco puntos de colchón, el barcelonismo lo vive como lo que es, un asunto muy cómico. A lo mejor estamos ante un nuevo fin de ciclo madridista. De hecho, con el guardiolato, cada año acaba un ciclo madridista perdedor.

 



 


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