2011-04-25 15:04 FC Barcelona Por: Administrador

En Madrid ven a Pep nervioso



Alfredo Relaño

Guardiola empieza a ponerse nervioso



Chocaron las declaraciones de Guardiola tras el partido contra Osasuna. O a algunos no tanto. Hace tiempo que escucho a mucha gente decir que habrá que ver a Guardiola en las horas malas, que en las horas buenas todos son buenos. Y aun en las horas buenas se le han visto chispazos episódicos. Pero ayer derivó de repente hacia Mourinho, del que dijo que tenía suerte de que cayera (parece que será así) un árbitro portugués para el Bernabéu, como, siguió diciendo, tuvo la suerte de que un linier viera un fuera de juego por dos centímetros en el gol de Pedro. Me pregunto si le llegan las horas malas.

Primero, no estoy seguro de que todos los portugueses sean amigos de Mourinho, aunque bien puede ser que en el subconsciente de Guardiola opere el recuerdo de Benquerença, que se equivocó a favor del Inter en Milán. Pero ahora se trataría de Proença, que en su carrera tiene, entre otros méritos, el de haber expulsado dos veces a Mourinho, con lo que dudo que éste considere la designación (si al final se da) como un golpe de suerte. Respecto a lo otro, ¿qué tiene contra la buena vista de los liniers? Y no fueron dos centímetros, por cierto. Pero como si lo hubieran sido. ¿Era offside? ¿Entonces?

Sólo hace cuatro días, en la conferencia de prensa de la final, dijo que 'de los árbitros no hablo, para eso estáis vosotros'. Guardiola tiene un equipo espléndido, que en parte heredó y en parte mejoró con decisiones duras y sabias, como sacar de él a Ronaldinho y Etoo, y entresacar de la cantera repuestos perfectos. Pero la sombra de ese Madrid que crece y de ese Mourinho omnipresente empiezan a agobiarle. Y el equipo se le cansa mientras el Madrid gana en poderío. Pero hace mal en permitir que se le note. Sólo consigue que sus críticos se froten las manos. Y pierde esa pátina de distinción que le protegía.



Tomás Roncero

Pep, al que se le ve infeliz y nervioso, quiere imitar a Mou

Doble cara. Hace tiempo que te avisé, Santi. Guardiola es un alumno aplicado y un hijo ejemplar mientras que el viento sopla en la dirección que a él le interesa. "Ande yo caliente, ríase la gente". Ese ha sido su lema hasta el batacazo de Mestalla. Ahí apareció el Pep que acumula más expulsiones en la historia del Barça, el Pep que se encaró con el entrenador del Copenhague, el Pep que le dijo a Garrido que hablase en Villarreal pero que en el Camp Nou, "calladito", el Pep que burreó a Cristiano con la pelota en el Clásico de noviembre

¿Centímetros? Es inaudito que tu querido entrenador dé caña con lo de los "dos centímetros". En realidad, acepta que era fuera de juego, pero como los árbitros del Villarato le han malacostumbrado estos años no concibe que se aplicase el Reglamento aunque ello dejase con la miel en la boca a su blindado Barça. Por esos dos centímetros el Barça habría perdido ante el Valencia, no habría ganado al Athletic, no habría encarrilado el triunfo ante el Mallorca También se olvida que por dos centímetros vuestro amigo Pérez Lasa sacó fuera del área un penalti en Almería a favor del Madrid con una barrera que estaba sobre la cal Ahí, vuestro adorado Pep estaba callado. ¿No era Mourinho el malo de la película?

Grande Nadal. Rafa es el vikingo número uno del mundo y ayer repitió faena en Barcelona, para refrescar delante de los ojos del profeta Rosell el set del sábado en Valencia (ayer se unió el Castilla a la moda con otro set). La víctima fue Ferrer, culé hasta las cachas. No ha sido vuestra semana, Santi. Volea, set, Copa y Champions para el Madrid. Ya lo verán tus llorosos ojos. Nos vamos a divertir.

 


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