2014-05-16 22:05 FC Barcelona Por: Administrador

Ensucian el nombre del Barça en Milán (62-100)



Joan Tubau

25 millones de presupuesto tiene la sección de baloncesto del FC Barcelona. 27 la del Real Madrid. Dos millones de diferencia, aunque hoy, en la pista, parecían 200. Dos millones que dan para que en el partido decisivo de la temporada la diferencia entre ambos se convierta en 38 puntos. Hace ya mucho, mucho tiempo, que el equipo de baloncesto del FC Barcelona se ha hecho acreedor a un prestigio merecidamente ganado en la pista a través de generaciones. Desde los Epi, Sibilio y Solozábal, a final de los setenta,  hasta hace bien poco, el FC Barcelona ha mantenido una línea recta y coherente que le ha permitido presumir de categoría y salir con la cabeza bien alta de todas las pistas. A veces ganando, casi siempre. A veces perdiendo, casi nunca. Pero jamás, jamás, el Barcelona ha ofrecido una imagen como la de hoy.



Se puede perder contra el Real Madrid, por supuesto. Pero no de esta manera. Este equipo, estos jugadores, no son dignos de vestir esta camiseta ni de lucir el escudo que llevaban en su pecho. Este equipo ha avergonzado hoy al barcelonismo. Decía hace diez días su entrenador, Xavi Pascual, que el recurdo de Tito Vilanova les ayudaría a superarse en los próximos compromisos. Ni por Tito han sido capaces. Este equipo, que ha generado muchas dudas a lo largo de la temporada, aunque maquilladas por actuaciones puntuales que han inducido a creer en él, no tiene nivel Barça. Porque esto que hemos visto hoy no es el Barça. Ni lo de hoy ni lo de otros partidos de esta misma temporada que no han acabado con derrota por cuarenta puntos, pero sí han tenido el mismo saber amargo final.

Este equipo está mal concebido desde arriba. Las altas y las bajas que se producen de manera caprichosa no sólo no sirven para reducir el presupuesto, sino que debilitan el potencial de la plantilla. Los fichajes se han hecho sin pies ni cabeza y se ha juntado en el Palau a unos cuantos tipos, de características bien diferentes que no se convertirán nunca en un equipo por mucho que les pongamos la misma camiseta. Esto no es un equipo. Ni los jugadores son los adecuados (Dorsey, Pullen, Nachbar, Abrines, Sada, Lampe) ni quien tiene que poner orden en este disparate está capacitado para hacerlo.

Este equipo había funcionado hasta ahora tirando de Navarro. El crack. Mientras Navarro ha respondido, el equipo ha ido ganando. Como funciona el equipo de fútbol agarrado a Messi. Cuando los cosas se torcían allí estaba Navarro. No había más estrategia táctica que esa: darle la pelota a Navarro, que él sabrá lo que tiene que hacer y resolverá. Y de Navarro ha vivido este equipo hasta que su estrella se ha ido apagando. Y desactivado Navarro, este equipo es muy poca cosa más. Y es poca cosa porque entre todos los que viven de él lo han dejado morir. Es cierto que no son malos jugadores y hasta son capaces de ganar al Real Madrid por once puntos hace una semana. Puede ocurrir. Pero de forma puntual. Porque este equipo es inferior al Madrid y lo normal es que pierda ante los blancos. Sencillamente porque, individual y colectivamente, son mejores. Aunque entre ellos sólo haya una diferencia de dos millones en el presupuesto.



Hasta ahí es aceptable. Pero lo de hoy no admite perdón. No se trata de crucificar a nadie, pero hay que exigir responsabilidades. Este mal momento que han hecho pasar al barcelonismo no puede quedar sin castigo. Que paguen los responsables de la afrenta. Desde el que ha organizado este circo maléfico hasta el entrenador que acepta una plantilla sin saber hacerla funcionar hasta los jugadores, que en un buen número han mostrado un pasotismo preocupante, como si la fiesta no fuera con ellos.

Sobran muchos jugadores en este equipo. Pero también sobran técnicos y directivos. Lo han hecho todos muy mal. Y lo peor es que aún queda un play off por jugar. Y hay que decirle al barcelonismo que esta pesadilla no ha acabado hoy. Continuará. A no ser que el Valencia evite otra merienda de negros ante el Real Madrid eliminando al Barça en las semifinales y privándole de la final a cinco partidos con el Real Madrid.

Sólo Tomic y Oleson han estado hoy a la altura de las circunstancias. El ciclo Navarro ha acabado y hay que empezar a construir otro modelo. Con buenos jugadores, buen equipo, buen entrenador y buena gente en los despachos. No es el caso. La mediocridad nos ha llevado a esto.

Mai mes. Nunca más.


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