2012-01-25 10:01 FC Barcelona Por: Administrador

Era verdad: estamos ante el fin de ciclo



El barcelonismo asiste asombrado al proceso de autodestrucción de un club que marcha líder en la Liga con cinco puntos de ventaja sobre el segundo. Es cierto que es un líder que genera dudas, que vive de la protección arbitral que consigue que le piten un penalti cada dos partidos, es cierto que este equipo nunca da la talla ante los grandes, especialmente si se trata del Barcelona, que le ha ganado ya este año la Supercopa y está a punto de apearle de la Copa del Rey. Pero ahí está, líder destacado en la competición liguera y al mismo tiempo iniciando su propia autodestrucción. Mourinho, que ya dejó plantado al Inter hace dos años, se apresta a repetir su "espantá", porque "yo no soy madridista, soy un profesional al que vinieron a buscar". Nada que ver con su declaración de amor en el balcón de la Generalitat, en 1997, ante la enfervorecida afición barcelonista: "Ayer, ahora y siempre, con el Barça en el corazón". Entonces no era un profesional -tampoco era nadie-, sólo un culé desbocado.

Y ha sido el Barça, precisamente ese Barça que prometió llevar siempre en el corazón, quien le va a llevar a la ruina. Abramovich le echó del Chelsea porque le había fichado para ser campeón de Europa y no fue capaz de alcanzar el objetivo. Ganar la Premier no era suficiente para el magnate ruso. También Florentino Pérez le ha fichado para el Real Madrid con la idea de cumplir un objetivo: ganar al Barça. Y ha vuelto a fracasar. Es cierto que ganó la Copa el pasado año, pero también lo es que su expediente presenta demasiados borrones: Liga, Champions, Supercopa de España y, con toda seguridad, la Copa tras el partido de mañana. Queda la Liga, pero el Madrid tiene que pasar por el Camp Nou y parece haber entrado en una dinámica descendente mientras el Barça va a más. Para golear a los modestos y batir records anotadores ya servía Pellegrini, incluso Juande Ramos o Schuster. De lo que se trata es de ganar al Barcelona y Mourinho no sabe. Le han dado todo lo que ha pedido, pero no puede. Y ahora parece que tampoco quiere seguir intentándolo en el futuro.



Si Mourinho decide irse, se irá con él un proyecto en el que quedará enterrado un chorro de millones. Se irán los portugueses que él ha traido y protegido y los recomendados de su amigo Jorge Mendes. Y se irá Karanka, por supuesto, después de su penosa aportación a la gloria merengue y sin más virtud que la de haberle reido las gracias a su querido amo y señor... que no se lo llevará con él en su próxima aventura, seguramente en Inglaterra.

La marcha de Mourinho dejará arrasado el Bernabéu y el que venga detrás tendrá que empezar de cero y necesitará nuevos jugadores que entiendan que el Madrid no es un equipo pequeño y que cuando tiene el Barça delante hay que demostrarle con argumentos futbolísticos, y no con violencia, que lo blanco es mejor que lo blaugrana.  El que venga detrás tendrá que hacer limpieza en esa plantilla porque la siembra de Mourinho dejará secuelas y no será fácil cambiar la mentalidad de jugadores que han sido abducidos por un entrenador con un evidente complejo de inferioridad.

Se acaba el ciclo. Sí, se acaba el ciclo de Mourinho. Y quién sabe si el del presidente Pérez. Pasó Mourinho por Madrid como una moda pasajera, de esas que igual que llegan se van. Dejará muchos récords y pocos títulos y se le recordará por las polémicas más que por las grandes gestas de un equipo millonario del que se esperaba mucho más. Y el Madrid habrá perdido dos años de su historia, más lo que le espera, porque el Barça lleva 20 años haciendo las cosas bien y no se improvisa un proyecto decente de la noche a la mañana. El hecho de que Mourinho aparezca ante los medios de comunicación sin el uniforme ADIDAS del Real Madrid y luciendo indumentaria de la competencia de la marca de coches que patrocina al club, indica muy a las claras que este portugués ya no sintoniza la onda blanca y está por otras cosas.



Su marcha será muy sentida por el barcelonismo, que no olvida su "ayer, ahora y siempre con el Barça en el corazón". Su trabajo en el Real Madrid no lo hubiera firmado ni el más radical de los aficionados barcelonistas. Nunca te olvidaremos, Mou.


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