2016-03-23 19:03 FC Barcelona Por: Administrador

El escándalo de las entradas de la final de la Champions League



Un escándalo de mayúsculas proporciones se cierne sobre la venta de entradas para la final de la Champions League que se disputará el 28 de mayo en el estadio Giuseppe Meazza de Milán. A día de hoy se desconoce la identidad de los equipos que protagonizarán ese encuentro porque la competición se encuentra a las puertas de iniciar los cuartos de final. Como es habitual por estas fechas, la UEFA abrió un plazo para que aquellos aficionados interesados en el evento pudieran optar a conseguir entradas "neutras". El plazo ya ha expirado y la demanda ha sido masiva. La UEFA ha respondido a los aspirantes a una localidad en San Siro que en breve obtendrán respuesta para saber si su petición ha sido aceptada.

¿De dónde salen las entradas?

Hasta aquí todo normal. Lo escandaloso del asunto es que sin haber distribuido una sola entrada entre los aficionados, ya se pueden obtener a través de internet billetes para la final del 28 de mayo. A precios prohibitos, eso sí. Por ejemplo, aquí. La más barata, a 1.833 euros. La más cara, a 4.158 euros. Y el precio medio, 3.000 euros. Unas cifras que nada tienen que ver con los precios oficiales. Es evidente que multiplicando por diez los precios oficiales de las entradas alguien se está lucrando con el privilegio de disponer de localidades que no han salido todavía a la venta. Y la UEFA, que ya se ha visto salpicada con diversos escándalos que han forzado a dimitir a su presidente, está en el punto de mira y bajo sospecha. Estas entradas que se ponen a la venta a precios prohibitivos cuando todavía no están en el mercado, sólo han podido salir de la propia UEFA, que de hecho ya estimula la reventa cuando saca a subasta un cupo importante de entradas sin conocerse la identidad de los equipos finalistas. Algo huele a podrido en la UEFA y este ejemplo deja al descubierto que la corrupción sigue estando a la orden del día en este organismo que igual le saca rendimiento a entradas que todavía no existen oficialmente como llena sus arcas a costa de las banderas esteladas del Barça. Sencillamente, vergonzoso.  

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