2014-07-11 17:07 FC Barcelona Por: Administrador

La "caverna" de Pedrerol rabia viendo a Messi en la final



 Joan Tubau

Le han negado hasta ahora a Leo Messi su condición de mejor futbolista de la historia porque le faltaba un Mundial en su palmarés. El mismo problema que tiene Di Stéfano. Y ahora que está a un paso de añadir a su colección el único trofeo que le falta, buscan y rebuscan sucios argumentos para ensombrecer su grandeza. Cualquier cosa vale. Messi está en la final del Mundial. Está en donde no estará España, ni Portugal. Los dos se fueron a casa a la primera, Pero Leo sigue ahí. Dispuesto a ganar y a cargar sobre sus hombros toda la ira y frustración de los palmeros de Pérez, los mismos que hoy querrian ver en la final de Maracaná a Cristiano Ronaldo. Pero, como suele sucederles con demasiada frecuencia, la realidad normalmente nada tiene que ver con las películas de ciencia ficción que urden sus mentes calenturientas.



"¿Este es el Messi que esperaban ver los argentinos?", se preguntaba anoche Tomás Roncero en una función apoteósica de El Chiringuito. Habría que preguntárselo a los argentinos, aunque no parecen muy decepcionados viendo a su equipo y a su ídolo en la final. Lo que no pregunta ni se pregunta Tomás Roncero es si el Cristiano Ronaldo que se ha visto en este Mundial es el que querían ver los portugueses. ¿O creerá Tomás Roncero que los portugueses querían ver en Cristiano Ronaldo al líder incuestionable que les condujera al fracaso y a la eliminación a las primeras de cambio? Ahi le duele al periodista madridista. ¿Y esos Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso eran los que esperaban ver los españoles? No hay respuesta porque tampoco hay pregunta.

Chuleaba Roncero en twitter: "El Madrid metió 17 goles a Schalke, Borussia y Bayern. Este Mundial lo hubiera ganado el Madrid con la gorra...". De la misma manera que la Portugal de Cristiano Ronaldo, Pepe y Coentrao (tantos tenía el Madrid en Portugal como en España)  perdió con la gorra por 4-0 ante Alemania, le faltó decir. Bravuconadas, excesos verbales de soberbia que no conducen a nada y sólo buscan generar confusión para tapar la verdad.

Llevan muy mal ver a Leo Messi en la final, La posibilidad de que el crack blaugrana pueda añadir a su palmarés un Mundial les saca de quicio y agudizan su ingenio para disparar su artillería pesada. Todo vale para minimizar las gestas de la estrella argentina, y más después del ridiculo mostrado en este Mundial por Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, los dos candidatos del madridismo al Balón de Oro. "Messi, desaparecido", explicaban anoche en el programa. Al final resultará que Argentina ha llegado a la final a pesar de Messi y gracias a Di María. Al tiempo.



No se cortan: "Messi va camino de ser un exfutbolista" sostenía el colaborador Manu Sainz. Curioso que un ex futbolista se plante en la final marcando cuatro goles y llevándose cuatro trofeos de MVP. Contra eso, la respuesta de Cristiano Ronaldo, la vedette favorita de los mariachis de Pérez, presenta un gol, un trofeo MVP y a casa a las primeras de cambio. ¡Qué dolor!

Y a falta de pan, buenas son tortas. "El sueldo de Messi es una salvajada", sostenía José Feliz Díaz en el programa. De eso hablábamos. Messi se cuela en la final del Mundial y su sueldo es una salvajada. Esa es la respuesta de El Chiringuito. Hace un mes Messi cobraba cinco millones menos que Cristiano Ronaldo, pero eso no era una salvajada. Son argumentaciones sencillamente deliciosas que les dejan a todos retratados y confirman la frustración que produce Messi entre sus más recalcitrantes envidiosos.

Pero ahi, en el feudo de los mariachis de Pérez, lo tienen muy claro. Hasta están preparados para la trágica noticia de que Messi gane el Mundial. "Aunque Argentina gane el Mundial, Messi ha fracasado", soltó Tomás Roncero. Sí, porque lo diga él. Y el verdadero triunfador será Cristiano Ronaldo. Por real decreto. Así funcionan. ¡Y que lo desmientan!

El llanto lacrimógeno en El Chiringuito no conoce límites. Hasta la figura de Di Stéfano les sirve para tirar porquería contra Messi. Dice Roncero:  "Di Stéfano vino al Madrid con la edad que Messi está en decadencia". Lo pone a huevo. Cuando Di Stéfano estaba con su cuenta de titulos a cero, a los 27 años, Messi ya tiene una medalla de oro olímpica, seis Ligas y tres Champions League, entre otras cosas. Si Di Stéfano lo ganó todo a partir de esa edad, ¿dónde estarán los límites de Messi? No precisamente donde los marque El Chiringuito. Una cosa es el teatro y otra la realidad.

Y El Chiringuito ya tiene la coartada preparada por si a Messi le da por ganar el Mundial y les da a todos en la boca por deslenguados: "¿Se ha reído Messi del Barcelona? ¡Envía tu comentario!" Son así. Si Messi no está bien, es un ex futbolista que está acabado. Y si está bien, se ha reido del Barça. El guionista de Pérez es genial. Merece un jamón por su contribución a la causa. Pase lo que pase siempre habrá un motivo para darle palos a quien no les concede entrevistas.

Y lo más delicioso de Roncero: "El Messi que quiere ser el mejor ha patinado". ¿Por qué? Porque "los goles que ha marcado los ha conseguido ante Nigeria, Bosnia e Irán". No dice nada del "maravilloso" y único gol conseguido ante Ghana por Cristiano Ronaldo, su héroe, su comandante, el mismo que ha conducido a Portugal al precipicio. ¿O marco quizá ante Alemania? No, error.

Así las gastan en El Chiringuito, el mejor programa madridista radical de la televisión. Llevan muy mal los éxitos de Leo Messi. Especialmente cuando no disponen de nada para contrarrestarlos. Messi está a un paso de añadir el Mundial a un palmarés repleto de gloria y la caverna antibarcelonista rabia, rabia y vuelve a rabiar. Rabian, luego Messi cabalga. Hay que estar preparados para su reacción ante un posible triunfo de Messi en el Mundial. Su ingenio da para mucho. Algo se inventarán para ensombrecerlo. Messi está donde está, Cristiano está donde está y ahí están ellos, rabiando frustrados ante lo que puede empequeñecer La Décima. Este es año de Mundial. Por tanto, es el año de Messi. Y al que le pique, que se rasque. En eso están, rascándose como descosidos y lamiéndose las heridas del Mundial.


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