2011-05-20 12:05 Real Madrid Por: Administrador

Este es el señorío del Barça



Con las decisiones que ha tomado la UEFA en los últimos tiempos, el Madrid ha quedado como el malo de la película y el Barça como un equipo modélico que sólo se dedica a jugar a fútbol. Los hombres de Pep Guardiola no insultan, no fingen agresiones, no se caen al suelo al más mínimo roce...

Si el Madrid es el malo de la película, José Mourinho es ahora mismo la reencarnación del diablo en persona. Todo lo que hace o dice el portugués es considerado como una auténtica herejía que debe ser castigada. Mourinho no puede hablar de los árbitros, de sus rivales o simplemente quejarse de algo que es más que evidente: la UEFA ayuda al Barça. Al portugués no le tembló el pulso a la hora de asegurar que le daría asco ganar una Champions con esas ayudas arbitrales. Ante esas acusaciones de amañar partidos a favor del Barça, la UEFA decidió sancionar al portugués, aunque motivos le sobraban para sospechar de que algo huele mal alrededor del Camp Nou.Cayetano Ros firma un brillante artículo hoy en el diario en El País donde habla la forma en la que el Barça hizo uso de los maletines para lograr la victoria en la Liga 1993-94.



Todos nos acordamos todavía ahora de ese penalti fallado por Djukic que le hizo perder la Liga al SuperDepor  de Arsenio Iglesas. El 14 de mayo de 1994 era casi de noche en Riazor cuando el Deportivo dispuso de un penalti que, de transformarlo en gol, le habría dado su primera Liga al conjunto gallego, pero lo paró González, el portero del Valencia, y el trofeo viajó a los brazos del Barcelona de Johan Cruyff, ese Dream Team que tan bueno era que se dedicó a ganar Ligas casi siempre en el último partido.

Las primas a terceros estaban prohibidas en 1994 por la federación y desde diciembre de 2010 hay una ley en el Código Penal que las considera fraude por adulteración de la competición. La práctica, sin embargo, sigue vigente. Fernando Giner, central de aquel Valencia y actual vicepresidente del club, admitió en 2008, en El Confidencial, haber recibido "una cuantiosa prima del Barça". Ahora, otro jugador valencianista de aquella época que prefiere permanecer en el anonimato, confirma esa misma versión.

"Una semana antes, sabíamos lo que teníamos. El dinero -unos 50 millones de pesetas, 300.000 euros, en total-  lo cobramos a la semana siguiente. Lo recogimos en la autopista, a mitad de camino entre Valencia y Barcelona. Se encontraron un jugador nuestro y uno de ellos. Lo guardamos en casa de uno del equipo y lo fuimos repartiendo. Salimos a tres millones de pesetas cada uno de la plantilla. Los chicos que solo habían jugado algún partido, como Diego Ribera, a menos. Hiddink no cobró nada. Dijo que estaba cumplido". Al enterarse, Penev, convaleciente de un cáncer testicular, proclamó: "¡Cómo tres millones! ¡Una Liga vale por los menos 10!".




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