2013-11-27 21:11 Real Madrid Por: Administrador

Este Madrid enamora hasta con diez y sin Cristiano (4-1)



Carlos Muñiz

El Real Madrid ha tenido dos caras en el partido en que debía apañárselas sin su gran estrella, el mejor jugador del mundo. Pero da la sensación de que este equipo está hecho y juega con automatismos aprendidos de memoria. Gareth Bale ha abierto el camino del triunfo en el minuto 27 en el lanzamiento magistral de un golpe franco y Bulut ha sembrado las dudas empatando un minuto más tarde. Pero antes, Sergio Ramos había visto la roja directa porque el árbitro picó con el teatro de Bulut dejándose caer. De cualquier forma, un error del andaluzs permitió al turco ganarle la posición para quedarse solo ante Casillas. El árbitro no lo dudó.



1-1 y con un hombre menos durante una hora de juego. Era para asustarse. Y el Real Madrid se asustó. Ancelotti sacó a Jesé del campo para poner a Nacho en la posición de Ramos y mandó a Isco arriba para acompañar a Bale en funciones ofensivas. El Madrid planteaba un claro 4-3-2 y acababa la primera parte con apenas tres ocasiones de gol. Las tres de Bale, que capitalizaba todo el juego ofensivo blanco.  Mientras los jugadores de Mancini se crecían, se lo empezaban a creer y amenazaban con rápidos contragolpes que ponían en jaque a la defensa blanca.

Pero en la segunda parte se han disipado por completo las dudas y ha saltado al césped el Real Madrid de los últimos partidos, el Madrid hambriento, incoformista y ambicioso. Y el abanderado de la reacción ha sido Álvaro Arbeloa, que desniveló el marcador en el minuto 50 rematando a puerta un centro de Di María que tenía su dificultad. El gol no sólo dio tranquilidad a los jugadores blancos, les espoleó en busca de más.

Cinco minutos, un claro derribo a Arbeloa -otra vez Arbeloa- dentro del área cuando encaraba la portería en solitario no sólo no consiguió la pena máximo sino que mereció la amonestación al lateral gallego por entender el árbitro que se había lanzado a la piscina. Sencillamente escandaloso. Pero así son los árbitros de la UEFA.



Con el partido encarrilado, Ancelotti dio entrada a Xabi Alonso en lugar de Casemiro en el minuto 59. Fue otro momento clave del partido. El donostiarra aportó el orden y sosiego que necesitaba el juego blanco y lanzó a sus compañeros a por más mientras él se encargaba de desbaratar los intentos turcos de sorprender a Casillas.

En el 63 llegaría el 3-1 por medio de Di María tras una gran asistencia del héroe de la noche, Arbeloa. Y en el 70 Iker Casillas decidió sumarse a la fiesta con un paradón espectacular enviando a córner un cabezazo de Drogba que se colaba en su meta. El 4-1 llegó en el minuto 70 y premiaba el esfuerzo de un Isco que se multiplicó en funciones de centrocampista y de delantero. Además, fue un gol de bandera. De esos que levantan al público de sus asientos. La jugada nació de un corte providencial de Arbeloa - cómo no-, que inicia el contragolpe, cede a Di María y éste pone el balón en los pies de Isco dentro del área. Después de dos recortes a los defensas dispara y el portero rechaza. Recupera el balón y vuelve a sortear a otro defensa con un nuevo recorte que le permite encarar al portero y ponérsela en donde no puede llegar. Gol de maestro. Gol de crack. Un iscazo.

El partido no podía acabar de otra manera: 4-1. No estaba Cristiano Ronaldo, pero hubo goles igual. El Madrid jugó con diez durante una hora... y aún así tuvo un 51% de posesión de balón. Este equipo chuta tan bien que el mejor jugador del mundo sólo es la guinda de un pastel rico, rico.


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