2012-03-02 13:03 FC Barcelona Por: Administrador

Europa no acepta al Madrid entre los grandes



Raúl López, Mumbrú, Hervelle, D´Or Fischer... Con estos tipos, en otro tiempo despreciados y expulsados de su plantilla por el Real Madrid, el Gescrap Bilbao se ha colado entre los ocho grandes del baloncesto europeo dejando fuera al equipo blanco. Es lo que tienen los equipos pequeños, que se vuelven locos festejando una victoria ante un grande, en este caso el Barcelona, pierden el mundo de vista y luego deben conformarse con pequeños logros mientras los grandes de verdad se disputan las competiciones importantes.

El Madrid ya no existe en Europa y en la Liga ACB va a remolque del Barcelona. Lo habitual en los últimos años, especialmente desde que Florentino Pérez tiene el mando en el Madrid y ha impuesto su política de tirar de talonario más que nadie para ganar mucho menos que los demás. Algo parecido sucedió el pasado año. La Final Four se jugaba en Barcelona y el Barça no consiguió clasificarse. El Real Madrid, excepcionalmente, sí logró colarse entre los cuatro mejores. Pero la euforia volvió a jugarle una mala pasada. Se desbordó la alegría sólo por el hecho de que haber logrado una gesta que no estuvo al alcance del Barça, pero eso no fue suficiente. En la primera semifinal una paliza del Maccabi les desvolvió al mundo real. De la misma manera que el modesto Grescap les ha puesto en su sitio, especialmente después del varapalo que endosaron a los blancos en Mirivilla. Y ahí, entre los grandes, estarán los vascos, junto a los de siempre, el Barça, el Maccabi, el CSKA o el Panatinaikhos, los equipos que lejos de constituirse en una moda pasajera, están siempre ahí, luchando por los grandes títulos y repartiéndoselos.



Un equipo que pierde en casa con el Montepaschi Siena por 69-88 y que luego cae en Bilbao por 93-69 no merece consideración de grande de Europa. Podrá ganar una final de Copa en una tarde afortunada en la que todo le sale bien y el rival, plagado de lesiones, se muestra espeso, pero aún tiene mucho que trabajar Laso para poner orden en un equipo en el que se han cometido demasiadas barbaridades en los últimos diez años. Lo primero que tendrá que hacer el entrenador, si no le echan antes, es que si el club quiere volver a ser grande en baloncesto no puede conformarse con pasear orgulloso por Madrid una simple Copa del Rey como si fuera el campeonato del mundo. Una flor no hace jardín y el Madrid está muy lejos de alcanzar la regularidad del Barcelona, un equipo acostumbrado a ganarlo casi todo y a perder algo de vez en cuando.

Poco dura la alegría en casa del pobre. Se acabó la moda Real Madrid y volvemos a lo de siempre: dominio del Barça. Mientras tanto, Pablo Laso, el entrenador del Real Madrid, deberá comerse las palabras que pronunció este verano:  "Si hablamos de grandes fracasos, quizá el mayor del año pasado fue el del Barcelona al tener la Final Four en casa y no jugarla". Lo suyo, cayendo ante el poderosísimo Bilbao debe ser un "éxito".

 




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