2011-11-10 18:11 Real Madrid Por: Administrador

Existe preocupación por Özil



Con el viento a favor, y con algunos comentarios que llegaron a postular a Özil como máximo candidato a Balón de Oro, todo parecía indicar que el alemán seguiría creciendo en su segunda campaña en el club. Sin embargo, el Özil de la campaña 2011-12 no está siendo el del pasado curso. Es más, en el entorno de Chamartín se le empieza a comparar con Guti, un jugador de segundas partes que sólo deja detalles concretos, pero que no termina de cuajar un partido completo de calidad.


Por si esto fuera poco, la fama de jugador frágil, psicológicamente hablando, con la que llegó Özil a Madrid, parece que ha aparecido a todo trapo. Sólo han bastado un par de buenos partidos de Kaká, su máximo competidor por la posición de media punta, para que el brasileño haya crecido como la espuma, con la consiguiente recesión de Özil en esta pelea entre ambos jugadores.


Aplaudido durante la pasada campaña en cada partido en el Bernabéu, Özil ya ha escuchado en este arranque de temporada los primeros pitos de la temporada. Y es que la afición del estadio merengue es muy selectiva con sus futbolistas, especialmente con los que considera que están fuera de forma o desconectados de los partidos. En el caso de Özil la bajada ha sido alarmante y, como tal, ha recibido los primeros reproches de una afición que no se casa con nadie, sólo con aquellos que no pierden el espíritu de lucha, una cualidad por la que Özil no destaca especialmente.


A sus 23 años, tanto Florentino como Mourinho siguen manteniendo la confianza intacta en Özil aunque no es menos cierto que un bajón tan brutal como el que está atravesando el jugador alemán en este arranque de temporada ha sorprendido en el Santiago Bernabéu de forma negativa. La entrega del dorsal número 10 en el inicio de temporada fue una muestra más que evidente de la confianza que Özil se había ganado en la planta noble de Chamartín. Sin embargo, su desaparición en los partidos tiene muy preocupado tanto a Mourinho como a la afición blanca. Si no quiere ser devorado por la crítica, Özil debe responder cuanto antes a las expectativas creadas, aunque la sombra de Kaká está empezando a ser demasiado alargada para él.


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