2011-07-09 20:07 Real Madrid Por: Administrador

Fabio, Iker y el Mundial




Cannavaro es ya una leyenda del fútbol. Y su última gran imagen, la que dio la vuelta al mundo, es saliendo con elegancia en Johannesburgo, minutos antes de la final España - Holanda, portando esa Copa de oro, que cuatro años antes él mismo había levantado en Alemania 2006.

Cannavaro no pudo ser más feliz aquella noche situando aquella Copa dorada en el centro del campo, perfectamente custodiada en un pequeño baúl de Louis Vuitton. Fabio levantó el trofeo desde el césped, la ofreció a todos los españoles y holandeses que estaban en la grada, y les dijo a todos: hasta siempre. Disfrutad del fútbol.

Había firmado ya por nuevo club, el Al-Ahli de Emiratos Arabes Unidos, donde se ha retirado a los 38 años. Cannavaro, esa noche en Sudáfrica, al retirarse al vestuario, ya sin la Copa, se cruzó con todos los jugadores españoles en el acceso al vestuario.

Se cruzó con todos, especialmente con los suplentes, saludó a Fernando Llorente, y se subió al palco sabiendo que esa noche era un día muy especial para un gran amigo suyo: Iker Casillas.

Horas y horas de autobús y avión en concentraciones por toda España. Tiempo y tiempo de pegar la hebra hablando de Italia, de su selección, de su carácter ganador y de analizar las causas de por qué España nunca había ganado nada en un Mundial.

Cannavaro, en sus tres años en el Real Madrid, siempre se sentó al lado de Iker Casillas en el bus del equipo que conduce Fernando, el conductor que dispone la empresa de Esteban Rivas para trasladar al equipo. Iban sentados en la primera fila, según se entra por la puerta trasera.

Fabio llegó tarde al Real Madrid. Jugó tres años, en la recta final de su trayectoria. Fue el mejor central del mundo en muchos momentos de su vida. Jugó en el Parma, en el Inter, en la Juventus. Siempre se movió en los grandes clubes.

En Madrid dejó su sello ganador. Transmitió a sus compañeros carácter. Y cuando vio a Iker levantar su Copa, pensó que aquel relevo no podía tener mejor destino: su compañero de club, con quien tanto habían hablado de lo que se siente en ese instante.

Cannavaro siempre fue muy de Italia. No dudaba en cruzar el mundo por su selección. Iba orgulloso por los aeropuertos con esa bolsa de cuero de Dolce & Gabbana que le daba la selección italiana. Aguantó hasta los 38 años en activo. Y se va del fútbol con una colección de títulos. Un palmarés espectacular.

EFE




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