2011-04-27 23:04 FC Barcelona Por: Administrador

Fútbol bazofia, 0 - Sólo fútbol, 2



Dos no juegan si uno no quiere. Y los equipos de Mourinho no quieren jugar contra el Barça. Prefieren buscar la expulsión para así tener argumentos que tapen sus miserias. El de esta noche no ha sido una excepción. Fue como el 1-1 de la Liga, como la final de Copa, como el 5-0. Un Madrid miedoso, rendido de antemano ante un Barça que buscó el triunfo desde el primer momento. El Barça jugó, el Madrid miró. El Barça construyó, el Madrid destruyó. El Barça mimó la pelota, el Madrid volvió a ser incapaz de dar tres pases seguidos. El Madrid dio primero pena. Luego, vergüenza. Y tras el partido, asco, por utilizar una palabra salida de los labios de Mourinho.

El problema no es que el árbitro deje al Madrid con 10. Lo que el madridismo debe preguntarse es por qué el Madrid acaba con 10. ¿Por qué sus jugadores salen desquiciados ante el Barça como si fueran al matadero y dispuestos a salir matando? ¿Por qué esos futbolistas fantásticos parecen auténticos paquetes maniatados tácticamente cuando tienen al Barça delante? ¿Por qué no le pueden jugar de tú al Barça y deben esperarle en su campo jugando con miedo? Que se haga menos preguntas Mourinho y que busque soluciones a sus defectos, que para eso le pagan, y muy bien.



Mourinho, que a estas alturas de la película ya no engaña a nadie, quiso justificar la derrota de su equipo con la expulsión de Pepe. Lo que no dice es lo que vio todo el mundo. En el campo y por la tele. El Madrid salió acojonado con 11. Y once contra once el Barça tuvo un 71% de posesión de balón y el madrid un 29%. Once contra once el Madrid no dio tres pases seguidos. Once contra once el Madrid apenas creó peligro. Once contra once el Barça tuvo más ocasiones ¿A quién quiere engañar Mourinho? ¿Tan listo se cree y tan idiotas piensa que somos los demás?

Si le da asco el fútbol, más asco nos da a los que amamos el espectáculo futbolístico su actitud provocadora, chulesca, barriobajera, canalla, como lo definió Preciado. Eso sí que da asco. Ese no saber perder. Esa obsesión por las excusas baratas. El Madrid le fichó para ganar algo más que una copilla. Le fichó para acabar con la hegemonía del Barça. Y eso sólo se consigue en el campo. De boquilla no se tumba ninguna hegemonía. Y le guste o no, España y el mundo viven bajo la hegemonía del Barça. Una hegemonía que no han construido los árbitros, que se basa en el trabajo bien hecho, en la cantera, en el mejor jugador del mundo, Messi, que en el Bernabéu ha vuelto a dejar claro que como él no hay nadie. Y nadie quiere decir nadie. Ni ese jugador sobrevalorado por el marketing que se arruga en los grandes acontecimientos. Uno es un crack, el otro un muñeco prebabricado.

Podrá Mourinho discutir lo que le dé la gana. Pero ya cansa. Es aburrido. El madridismo quiere saber qué ha pasado esta noche. ¿Por qué el Barça ha sido tan superior? No quiere que le expliquen milongas, ni batallitas de Stamford Bridge en las que ni siquiera Mourinho tenía algo que ver. Ni mentiras sobre el Inter-Barça del año pasado, porque no se explica el robo al que fue sometido el Barça. El madridismo quiere saber por qué su equipo salió al campo acojonado. Por qué su equipo no se atreve contra el Barça. Por qué desde que está Mourinho el Madrid tiene complejo de inferioridad ante el Barça. El madridismo quiere saber por qué el Madrid sale a pegar y no a jugar, por qué el centro del campo está poblado de leñadores y no de constructores. Por qué tantos millones invertidos sólo sirven para dar patadas y protestar. El madridismo quiere saber por qué ahora se celebra un empate ante el Barcelona en el Bernabéu. Y quiere saber qué hacían Kaká, Benzema, Higuain y Adebayor en el banquillo.



El madridismo no obtendrá respuestas, le hablarán de Ovrevo y de viejas historias. Pero el madridismo no quiere eso. Quiere la décima que le habían prometido y que no tendrá porque Mourinho ya ha adelantado que el Madrid está eliminado. Por mucho menos echaron a Schuster del Madrid. Si eso es cierto, el Barça volverá a la final de la Copa de Europa, donde suele estar últimamente, aunque el año pasado un árbitro descarado y escandaloso, paisano y amigo de Mourinho, se encargara de apartarle para despejarle el camino al hoy técnico llorón del Madrid.

Sí, sí, sí. El Barça estará en Londres. No rima, pero queda bien. El Madrid lo ha puesto mucho más fácil de lo que nadie podía imaginar. Y ahora, a por otro 5-0. No estuvimos en Madrid, pero Mourinho, el Madrid y sus miedos le han servido en bandeja al Barça el billete para Londres. Obrigado, míster perdedor.


Deja tu Comentario