2012-01-08 20:01 FC Barcelona Por: Administrador

Ferran Soriano, de delfín a golpista (II)



Jugar a las cinco de la tarde

El vicepresidente económico manifestaba en mayo de 2004, recurriendo a sus dotes de adivino en horas bajas o a su manifiesta ignorancia futbolística, que “la temporada que viene esperamos jugar más partidos a las cinco de la tarde”. Como si de una maldición se tratase, ese horario dejó de existir para el Barça en la competición liguera. ¿Ignorancia o voluntad de engañar? A cual peor. Se supone que un gestor eficiente como Soriano debería saber que eso de jugar a las cinco de la tarde, teniendo en cuenta lo que las televisiones pagan al Barça, era imposible. Por tanto, Soriano perdía aquí una maravillosa oportunidad de mantenerse calladito para evitar faltar a la verdad y embaucar a un socio al que, como sostenía Núñez, no se le puede engañar.

Fracaso del Seient Lliure



 Más: “Uno de los objetivos para la próxima temporada es llenar el Camp Nou en todos los partidos”. Ni alcanzando los 160.000 socios lo consiguieron. De hecho, en el último año de Soriano en el club se vio en el estadio más cemento que nunca. Los partidos con lleno absoluto cada temporada se pueden contar con los dedos de una mano. Y sobran. La gestión del Seient Lliure no ha sido un modelo de eficacia, aunque Soriano la pusiera como ejemplo de su política innovadora. Puedo dar fe de que un asiento puesto a la venta la venta 11 veces en la temporada 2005-06 sólo encontró comprador en 2 ocasiones. Algo fallaba, pues, en un sistema que precisba de nuevos e imaginativos alicientes para satisfacer a los 70.000 socios que no tienen asiento fijo en el campo.

Aumento de abonos

En junio de 2004 se lamentaba Ferran Soriano en El País de que "una de las críticas folclóricas que nos hacen es la de la subida de los abonos, pero gracias a ello hemos obtenido 8 millones". Curioso que las críticas de los socios propietarios del club puedan ser calificadas de "folclóricas" por alguien elegido para administrar sus cuentas. Así era Soriano. Y más curioso todavía era comprobar el valor que tenía entonces la recaudación del aumento espectacular en las cuotas de abonados y el desprecio con el que años más tarde se referiría a este asunto, ya que "significa un porcentaje muy pequeño dentro del presupuesto". Precisamente por eso, por la nimiedad que suponía, los gestores del club podrían haber devuelto a los abonados los precios antiguos una vez solventada la cuestión económica, si es que realmente se llegó a solventar alguna vez. De hecho, esa cifra venía a ser, poco más o menos, lo que recauda el primer equipo en sus giras veraniegas. Si la situación daba para regalar la camiseta pagando, también debería haber dado para devolver a los socios lo que se les quitó cuando la situación, según parece, era crítica.



Hasta presume de gastar más en seguridad

Decía en julio de 2004 que "en seguridad hemos gastado más que juntas anteriores", como si fuera una novedad en el club la aplicación de severas medidas de seguridad. Núñez y Gaspart también fueron objeto de amenazas constantes -y no me refiero a las del Elefant Blau- y ese detalle nunca fue utilizado como motivo de orgullo. Sucede que en Soriano la palabra "más" alcanzaba un valor obsesivo.

Eliminada la reventa y el fraude electoral

En enero de 2005 Soriano se mostraba eufórico por dos importantes logros: "Hemos eliminado el fraude a gran escala de la reventa y el censo está completamente regulado. El riesgo de fraude en las próximas elecciones será cero". El fraude de la reventa fue más apreciable que nunca con motivo de la final de París. Agencias de viajes sorteaban paquetes de entrada, viaje y estancia a precios prohibitivos. ¿De dónde salieron esas entradas? Respecto a la limpieza de las elecciones, las sombras empezaron con la obcecación del presidente por no respetar la duración del mandato regulada por los estatutos y acabaron con la fecha de los comicios, fijada para el mes de agosto. Nada más cercano al fraude. Al menos eso es lo que sostenía Laporta cuando a Núñez le daba por convocar las elecciones en julio. ¿Mejoramos, quizá, cambiando julio por agosto? El riesgo de fraude, desde luego, fue cualquier cosa menos cero. Otra verdad a medias de Soriano.

Le cambian los colores y el nombre al club

En febrero de 2005 el vicepresidente económico justificaba lo injustificable de la segunda equipación del equipo, que venía a ser un sucedáneo en azul y negro de la oficial blaugrana. "Lo de llevar la camiseta azul responde a un interés y a un compromiso que tenemos contraído". Por primera vez en la historia el Barcelona cambiaba su tradicional camiseta por interés comercial y no por coincidencia en colores con el contrario, dado que la tonalidad de la segunda equipación era oscura, similar a la titular. Un nuevo gesto de modernidad de esta junta: cambiar los colores del club. Tampoco era para sorprenderse, dado que antes ya se habían tomado la libertad de cambiarle el nombre al equipo de baloncesto, que fue bautizado como Winterthur FCB por 300.000 euros anuales mientras sus rivales en la ACB, el Real Madrid por ejemplo, colocaban el nombre del sponsor detrás del suyo.

Sponsor por 15 millones

"En las próximas semanas tendremos una oferta que no podremos rechazar". Así se refería al tema de la publicidad en la camiseta en una conferencia ofrecida en el Club de Marketing de Barcelona. No sólo no la llegaron a rechazar. Ni siquiera llegó. Y si llegó, es evidente que era fácilmente rechazable. “Si tienes una oferta de 15 millones, la tienes que aceptar”. Vista esta sentencia de Soriano, parece que al club no llegó jamás una oferta por ese montante, inferior de todas formas al ingreso que por ese concepto percibían ya Real Madrid, Manchester United, Milan o Bayern Munich. Ahí había un problema evidente de gestión. Y en eso alguna responsabilidad tendría el director general “in pectore”.

No pierden dinero. Dejan de ingresar

Como le sucedía al presidente, al vicepresidente le encantaba jugar con las palabras si eso servía para acabar magnificando su gestión. Tras caer el equipo eliminado de la Champions League en Stamford Bridge, Soriano se jactaba de que “no perderemos dinero”, dado que “sólo dejaremos de ingresar el taquillaje de semifinales y el porcentaje que nos tocaría en caso de ir a la final”. Que nadie se lleve a engaño, pues. El Barça de Laporta nunca perdía dinero. Sólo dejaba de ingresar. ¡Qué felicidad! Era como Alicia en el país de las maravillas. Un cuento maravilloso.

El desprecio de Henry

En mayo de 2006 decía Soriano a propósito de Henry: “Todos los jugadores quieren venir a este club; no sólo los que están aquí, sino todos”. De nuevo le perdían las ganas de hablar más de la cuenta. Poco después El Periódico titulaba a toda página: “Henry planta al Barça”. Y no sólo eso, Henry despreciaba al Barça con frases como éstas: “Me quedo en el Arsenal porque es lo que me pide el corazón (…) Me pregunto si el árbitro de la final llevaba una camiseta del Barça (…) Mourinho tenía razón: los árbitros favorecen al Barcelona (…) Si querían que no ganásemos tendrían que haberlo dicho antes”. Un año después, el entonces despreciativo Henry acabaría en el Barça gracias a la gestión personal de Soriano. Y, eso sí, a precio de oro porque si antes el mercado estaba deprimido, porque así lo había decidido él, “el mercado ahora está al alza”, también por decisión suya.

 Revisión de contratos

En un artículo firmado por el propio Ferran Soriano en El Periódico el 28 de mayo de 2006, podía leerse: “En el medio y largo plazo triunfarán los gobiernos que reconozcan sus errores cuando los cometan”. Hubiera sido bueno que en el medio plazo de su gestión en el club hubiera empezado Soriano a predicar con el ejemplo.

También presumía de que en caso de ganar la liga, la economía del club no se vería perjudicada porque “sólo nos afectaría si tuviéramos muchos futbolistas que acaban contrato, pero el único que se encuentra en esta situación es Gerard”. O Soriano vivía en otro mundo o desconocía que, acabando contrato o no, jugadores como Ronaldinho, Eto´o, Deco o Messi debían ver constantemente retocados sus contratos para evitar que “el feroz mercado” pudiera con su “compromiso con el proyecto Laporta” y abandonaran el club. Sobre todo si, como el propio presidente advirtió luego, se les había prometido previamente la mejora. Si Soriano no lo sabía,  -algo que parece evidente- lo descubrió entonces.

Un mes después justificaba así las revisiones de contratos fuera de plazo: “No estamos haciendo una política de contratos largos. Al contrario, sólo estamos revisando la ficha de algunos jugadores de acuerdo con el valor de lo que han aportado a lo largo de la temporada. Se lo prometimos y cumpliremos nuestra palabra (…) Ya contemplábamos esta posibilidad, por eso nuestra economía no sufrirá ningún desequilibrio.” Es lo que decía en El Periódico el 13 de junio de 2006. Un mes antes, en la Vanguardia, no contemplaba ninguna posibilidad de revisar contratos al alza. Cosas de Míster Contradicciones.

Renovaciones descontroladas

La cuestión es que, según La Vanguardia del 17 de junio de 2005, Eto´o pasaba a cobrar 4 millones fijos, más 2 fijos por incentivos. Y Deco igual: 4 más 2. Se estaba inaugurando la cómica novedad de convertir los incentivos en fijos. O sea, lo mismo que regía en el Barça de Gaspart. Y así podíamos descubrir que si antes Xavi cobraba un incentivo de 40.000 euros por partido jugado, ahora pasaba a cobrar 2 millones por incentivos. Se trataba simplemente de una diferencia semántica, pues al incentivo, que se suponía flexible en función del rendimiento, se le consideraba ahora estable independientemente del resultado que ofreciera el trabajo del futbolista. Un nuevo juego de palabras del laportismo ilustrado. Total, que según La Vanguardia la plantilla pasaba a costar 105 millones en salarios. 15 más que en el último y descontrolado año de Gaspart y 35 más que en el primer año de laportismo. También en este terreno el Barça proseguía su crecimiento imparable. Y eso que uno de los objetivos de Laporta al llegar al club era rebajar en un 20% el capítulo de nóminas de los futbolistas. “Renovar cinco años a Ronaldinho, Eto´o, Deco o Puyol no es un riesgo”. No era un riesgo cuando los futbolistas tenían 25, 26 o 28 años. Pero en tres o cuatro años habría que volver a hacerse la pregunta y valorar si los renovados rendían al mismo nivel que cuando firmaron sus nuevos contratos. Obviamente, no fue así. Algo tan sencillo de prever como eso no estaba al alcance de mentes preclaras como la de Ferran Soriano, que lo más cerca que había estado de un futbolista hasta que estrenó despacho en el Camp Nou fue a 50 metros. Lo grave es que el enviado especial de Cruyff, el profesional Txiki Begiristain, tampoco supo anticiparse a los acontecimientos.

El perjuicio de las giras

El País resumía con meridiana precisión el 4 de junio de 2005 la situación en el club: “La presencia de Soriano en las negociaciones del contrato publicitario no hace sino confirmar el aumento de protagonismo que ha adquirido el vicepresidente económico en el último año. Al tiempo que la distancia entre Rosell y Laporta aumentaba, se estrechaba la relación entre el presidente y Soriano. Su manejo de los números le acerca cada vez más al área deportiva”.
Y tanto le acercó que acabó imponiendo su criterio en temas tan delicados como el de las giras, que, a falta de un sponsor generoso, sirvieron para ingresar un buen puñado de euros, aunque el precio a pagar fuera alguna que otra lesión grave y el malestar de los jugadores y el cuerpo técnico por las condiciones poco propicias para desarrollar su trabajo. Decía Soriano en junio de 2005: “Elegiremos las ciudades y los días en función de la disponibilidad de fechas y de los criterios técnicos. Por tanto, los criterios del entrenador influirán mucho más en cuanto a distancias, ciudades, hoteles...”. Las posteriores quejas de los futbolistas confirmarían luego que los criterios técnicos poco peso tenían cuando se trataba de recaudar fondos. Fuera del club Rosell, y sin contrapeso en el área deportiva, Soriano consiguió hacer prevalecer su criterio en muchas ocasiones en contra de los intereses deportivos del equipo.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Ferran Soriano, de delfín a golpista (III)

“Los contratos de cinco años son cortos” / También recurren a los intermediarios / La venta de Riquelme, ¿un éxito?Apostaba por las apuestasNo le compran entradasNo explican lo que se gana por las camisetasDemocracia en la junta  / Celos de RosellLos abonos más bajos de Europa. ¡Qué vergüenza!"Es difícil un modelo mejor que éste"El Madrid le coloca en el G-14 /   Cede poder a Anna Xicoy? / En campaña desde dentro / El Madrid no es un referente / Contrato de UNICEF sin réditos / Contrato de UNICEF sin réditos / Los avales y la LFP




VER CAPÍTULOS ANTERIORES

 


Deja tu Comentario