2012-02-27 17:02 FC Barcelona Por: Administrador

Ferran Soriano, de delfín a golpista (IV)



UNICEF a falta de ofertas

Hasta Ramón Calderón, presidente del Real Madrid en esa época, se atrevía a sacarle los colores a Ferran Soriano y sus compañeros de junta por “el sentido común” de la sponsorización de UNICEF. “El Barça luce el logo de UNICEF porque no tenía una oferta mejor”. No era un invento del Calderón, sino la filtración de una confidencia realizada por Laporta ¿quizá en el Drolma? Toda la épica y la lírica de tan solidario acuerdo perdía su encanto ante el enfoque puramente mercantilista de la auténtica realidad. Ya que no podemos presumir de sponsor millonario –que es lo que de verdad nos gustaría-, presumamos de solidarios y de ser buena gente. Más de uno pensaría que así se abría las puertas del Cielo.       



Míster contradicción

Decía en La Vanguardia Ferran Soriano: “Si el Liverpool nos eliminara en octavos, nos costaría cerrar el presupuesto, pero si ganáramos la Champions los ingresos alcanzarían los 310 millones”. Eran tan magníficos estos directivos que el Liverpool eliminó al Barça y no sólo no costó cerrar el presupuesto, sino que se obtuvieron 18 millones de beneficio, y eso que no se ganó nada ese año y el Camp Nou presentó entradas tan pobres que parecían dignas de la peor época de Gaspart. Soriano encontró la explicación más conveniente vendiendo incluso la teoría de que el milagro fue posible gracias al ahorro en primas. O Soriano hablaba demasiado y se le iba la fuerza por la boca con mentiras piadosas o aquí había un desbarajuste de cifras que bailaban y se cuadraban en función de las necesidades coyunturales.

¿Un ser superior?



Ya no podemos aprender de nadie. Nosotros seremos el próximo referente”. Con esta frase resumía Soriano su talante. ¡Viva el Que n´aprenguin! ¿Quién le podía enseñar algo a él? Nadie. Ni siquiera necesitaba aprender a fichar una vez superada la reválida con Henry, por el que negoció personalmente pagando el doble de lo que hubiera costado doce meses antes. Lamentablemente, mientras faroleaba sobre sus virtudes, el Real Madrid seguía siendo el club que más facturaba en el mundo, el referente para los demás. “Ya no podemos aprender de nadie...”. ¿Será Soriano de la misma raza que Florentino Pérez, que fue definido por Emilio Butragueño como “un ser superior”? ¿Es posible que pudiera haber alguien tan trastornado que llegara a pensar que ya lo sabía todo en esta vida? Tanta prepotencia realmente asustaba. Especialmente cuando se trataba de deseos y frustraciones más que de realidades. Pero la paranoia, lejos de amainar, iba en aumento.

Giras innegociables

La gira de verano es innegociable. El problema del año pasado fue el Mundial, no la gira por Estados Unidos”. Daba miedo oírle hablar. “La gira de verano es innegociable” porque el club estaba tan bien administrado que necesitaba a cualquier precio de los cuatro millones que pudieran a generar un puñado de partidos amistosos, aunque fuera a costa de fundir a sus estrellas o someterlas al riesgo de las lesiones, como sucedió con Puyol en el último amistoso de la temporada 2006-07 disputado en Sudáfrica. Luego los gestores ya  se podían dedicar a ganarse el cielo practicando la caridad con dinero ajeno, regalando la camiseta y aportando dinero del presupuesto del club a causas lejanas que después eran controladas con el mando a distancia y una clara dosis de desinterés. Y daba miedo porque se metía en cuestiones deportivas que no eran precisamente su fuerte. Alguien debió explicarle que estaba en un error cuando pensaba que “el problema del año pasado fue el Mundial y no la gira por Estados Unidos”. Una cosa lleva a la otra. Cuando llegan los jugadores reventados de una temporada triunfal en el Barça y han quemado su tiempo de vacaciones con los compromisos de sus selecciones en el Mundial, una gira prematura lo único que puede provocarles es saturación, especialmente si los viajes son caóticos y exigen pasar más tiempo en los aviones y aeropuertos que en los campos de entrenamiento, y si se obliga a los cracks, como sucedió con Ronaldinho, a jugar cuando apenas llevaba dos suaves entrenamientos a sus espaldas. Eso sí que era un problema, pero estos detalles no los contemplaba Soriano, enfrascado en su tarea de demostrar al mundo que el Barça, su Barça, crecía y crecía y crecía más que nadie. Luego se vio que la avaricia rompe el saco y que los siete títulos anunciados por el presidente para ese año se convertían en un sueño incumplido. Uno más. Pero, eso sí, con los 4 millones de la gira en el bolsillo. Si sobraba el dinero para regalar la camiseta, ¿por qué no realizar pretemporadas coherentes anteponiendo los intereses deportivos a los económicos? La opinión de Soriano ya no tenía contrapeso y triunfaba el hambre por ingresar dinero sobre la coherencia deportiva.

Crecen los ingresos. ¡Faltaría más!

El 9 de febrero de 2007 La Vanguardia se hacía eco de un estudio de la consultora Deloitte que dejaba por las nubes los progresos del Barça desde 2002-03, en cuyo periodo “ha incrementado en un 83% los ingresos procedentes de los abonos y de las ganancias que se obtienen en los días de partido”. Menuda novedad. Sólo faltaría que no hubieran crecido los ingresos, especialmente cuando la primera medida que se adoptó fue la de elevar la cuota de los abonados un 40%. Qué bonita puede ser la historia cuando uno la puede escribir a su medida. Nadie se preocupó por valorar el incremento de los ingresos experimentado por el Manchester y e Real Madrid en el mismo periodo.

Cristiano Ronaldo es posible

"El fichaje de Cristiano Ronaldo es posible económicamente" decía Ferran Soriano el 6 de febrero de 2007. Tan posible como que fue imposible. Otro charco absurdo en el que se metía de cabeza él solito y sin ayuda. Le podía ese complejo de superioridad que le llevaba a estar encantado de haberse conocido y que le obligaba a pavonearse constantemente de lo listo y guapo que era. Esa declaración de intenciones recordaba el business plan que elaboró para amortizar el fichaje de David Beckham. Cuatro años después seguía sin evolucionar y soñando despierto con jugadores que nunca vestirán de azulgrana.

“No se podía pagar a los jugadores”

El 22 de mayo de 2007 Ferran Soriano informaba en una conferencia organizada en la Escuela de Administración de Empresas (EAE) que cuando la directiva de Laporta aterrizó en el Barça en 2003 se encontró un club “en crisis deportiva y económica. Estábamos en el puesto 13 del ranking de ingresos y no se podía pagar a los jugadores”. No se recuerda en la historia reciente del club un sólo jugador del FC Barcelona que no cobrara puntualmente. Pero cuanto más se magnificara el caos de la situación anterior, mayor gloria alcanzaría su milagrosa gestión posterior. Y de eso, de no poder pagar a los jugadores, Rosell podría darle muchos detalles cuando tomó posesión del club.

¿Y los sentimientos?

En esa conferencia a Soriano se le escaparon sus verdaderos objetivos: “Hemos conseguido globalizar nuestro producto, aunque ahora hace falta que todos esos fans que tenemos fuera de nuestro país se conviertan además en clientes”. Toda una declaración de intenciones. La gestión de los sentimientos convierte a los fans en clientes. El más que un club se transformaba en una empresa como otra cualquiera en donde la ley del beneficio imperaba sobre todas las cosas y donde los socios propietarios no dejaban de ser meros clientes al servicio de los gestores del club, y no a revés.

Soriano, al primer plano mediático

Decidida ya la identidad del continuador del laportismo sin Laporta en la figura de Soriano, se trataba de maquillar la imagen que proyectaba de tecnócrata distante acercándole al pueblo llano. Y nada mejor para eso que convertirle en el conseguidor de los fichajes maravillosos. Por tanto, si Rosell –previsible rival en las urnas en 2010- pasó a la historia como el hombre que consiguió vestir de blaugrana a Ronaldinho, Soriano debería ser el encargado de cerrar el fichaje de Thierry Henry acaparando el espacio mediático que el tema debía generar. Dicho y hecho. Soriano se fue a Londres a negociar directamente con Arsène Wenger ante la corte de enviados especiales citados para narrar con todo lujo de detalles tan magno acontecimiento.

El precio no lo pone Soriano

Mundo Deportivo desvelaba el 21 de junio de 2007 que “el Barça espera cerrar la operación en una cifra que oscila entre los 18 y 20 millones, mientras que el Arsenal se mantiene cerca de los 25”. 24+ 1 fue el precio final de una operación que apenas doce meses antes pudo haberse concretado por la mitad. Henry finalizaba su contrato en junio de 2007 y el Arsenal estaba condenado a negociar a la baja consciente de que si el jugador quedaba libre no ingresaría absolutamente nada por él. El Barça llegó a un acuerdo con el jugador y en el momento de cerrarlo, tras la final de París, Henry se echó atrás y renovó su contrato con el Arsenal por cuatro años más, lo que significaba que el precio de su libertad se iba a disparar. Soriano pagó por Henry el doble de lo que hubiera costado un año antes. El compromiso del jugador francés estaba más cerca de los intereses del Arsenal que de los del Barça. De hecho, cuatro meses después de firmar por el FC Barcelona aún manifestaba: “soy más del Arsenal que nunca”. Pero Soriano se había propuesto fichar a Henry a cualquier precio y no iba a reparar en gastos echando mano del talonario de los socios. Gracias a Gaspart y Soriano, en Highbury deben estar encantados por los negocios que han cerrado con el Barcelona.

Ajustando el precio al máximo

La versión de Sport, por supuesto, era mucho más suave para el segundo de Laporta: “Soriano negoció en persona y ajustando el precio al máximo” explicaban SG, AM y JD el 6 de julio de 2007 refiriéndose a las conversaciones sobre el siguiente fichaje: Milito. “De la habilidad del vicepresidente económico va a depender buena parte del éxito de esta negociación”, insistía Sport. La operación lavado de cara estaba en marcha. ¿Qué sería del club sin la habilidad de Soriano? Si hasta parecía imposible que el FC Barcelona hubiera podido sobrevivir 104 años a su llegada. Al final tuvo que desplazarse a la capital aragonesa Joan Laporta en persona, a modo de primo Zumossol, para desbloquear la operación, darle al Zaragoza lo que quería por su central y cerrar de una vez por todas la operación.

Trayter le pone un cero

El profesor Joan Trayter suspendía  a Soriano  como vicepresidente económico en la presentación de su libro “Crónica de las ideas” en julio de 2007. “Faltan a la promesa de no vender patrimonio y no hay transparencia”, decía. “Prometieron transparencia al socio, pero a estas alturas aún estamos esperando que hagan pública la Due-Dilligence y que presenten a los socios las actas de la asamblea. Además, dijeron que no tocarían el patrimonio”. Esto lo sostenía quien entró en la comisión económica del club en 1988 y llegó a presidente de la junta gestora. Sabía de qué hablaba.
“Teniendo en cuenta que su política económica es la de fichar al mejor jugador del mundo pase lo que pase y cueste lo que cueste cuando las cosas pintan mal, o bien recalificar terrenos, la nota que le tendría que poner a Soriano es un 0 o bien un MD (muy deficiente) que es lo que se ponía en mi época”. Y añadía: “En la primera asamblea que afrontaron, cargaron la deuda del club, que era de diez o de doce mil millones de pesetas a lo sumo hasta sesenta o setenta mil para así responsabilizar de la gestión a juntas anteriores. Y eso está bien siempre que lo mantengas, pero al año siguiente ya solamente computaron beneficios (…) Después de hacer lo que hicieron con las cuentas en esos ocho días de mandato, aún querían que ese año no computara cuando los estatutos son muy claros al respecto. ¿Dónde se ha visto una vergüenza como la que hemos tenido que pasar y que un juez obligue al presidente del Barcelona a cumplir con los estatutos? Eso es una cosa que no se puede consentir (…) No creo que la junta nos tome el pelo. Es que son así y a los demás nos toca aguantarlos”. Y recordó que la junta debería haber avalado tras el último período electoral, porque “el déficit de la primera temporada es suyo”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Ferran Soriano, de delfín a golpista (V)

“Está mejor callado” / Los vaivenes del mercado de Soriano / "Si ahora fuéramos a por Henry, sería más caro" / Los intermediarios siguen cobrando del Barça / Los intermediarios siguen cobrando del Barça “Ronaldinho se irá cuando quiera” / Tasador Soriano / El Madrid factura más / “Disfrutaremos con Henry”  / Pase lo que pase con Ronaldinho… / Negociaciones en secreto / "El presidente se equivocó" / 8 desleales más /  Los pies en la mesa /  Y la deuda, colgando / Presidente de SpanairPierde las elecciones de 2010


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