2013-04-30 22:04 FC Barcelona Por: Administrador

Fin de ciclo en el Madrid: Ni Décima, ni Espíritu de Juanito, ni Mou, ni CR7 ni gaitas



El Borussia ha puesto fin a la soberbia de ese amplio sector del madridismo que ya se veía en la final de Wembley desde el mismo momento en que el Borussia le atizó al equipo blanco un severo correctivo en Dortmund. La prepotencia y la soberbia se pagan. Y en el Madrid ha habido demasiado de todo eso en los últimos días. El Borussia les ha bajado de la nube y les ha puesto en su sitio: a once puntos en la Liga, fuera de Europa y a rezar por la Copa. Este equipo no da más de sí. Este equipo ha llegado al final de su trayecto. Ha sonado la hora del fin de ciclo para el Real Madrid. Hay que empezar de nuevo, con otro concepto, otra idea y otro comandante que conduzcan a un final feliz. Fracasando Mourinho también ha fracasado Florentino Pérez, que desde hace tres años no habla de otra cosa que de La Décima. Tampoco el Ser Superior sabe cómo ganarla.

A Mourinho le fichó Florentino Pérez para ganar la Décima. Lleva tres años estrellándose en el intento y ha dado muestras sobradas de que no sabe dar con la tecla del éxito. Tampoco el eterno y frustrado aspirante al Balón de Oro, Cristiano Ronaldo, ha sido ese futbolista capaz de tirar del carro. Perdido en la mediocridad, apenas ha participado en el juego. El Madrid ha dado auténtica pena ante un Borussia que ha perdonado ocasiones clarísimas mientras el árbitro ha permitido a Sergio Ramos repartir de lo lindo y sólo se ha atrevido a sacarle la tarjeta a siete minutos del final, cuando ha cometido la tercera falta de roja directa: antes hubo dos codazos a Lewandoski en la cara -uno de ellos dentro del área- que eran de roja directa.



Pero con eso hay que contar cuando está el Real Madrid delante. Con eso y con el Espíritu de Juanito. Al pobre, que no fue capaz de ganar la Séptima en vida, le exigen ahora, desde la tumba, que conquiste la Décima sin jugar. Y, claro, los espíriitus son eso, esoíritus. Aquí se trata de que rindan los que juegan. Los asuntos paranormales y de brujería están de más. ¡Que dejen en paz de una puñetera vez a Juanito! Él no tiene la culpa de que el Real Madrid no sea capaz de estar a la altura de su historia en blanco y negro del siglo pasado.

Ya se vio claro nada más empezar el partido que no habría gol de Juanito. También quedó evidenciado que el Madrid saltaba al césped con las ideas muy espesas. Sus jugadores estaban más pendientes de protestarlo todo levantando los brazos ante el árbitro y de hacer cuento con la esperanza de que el colegiado picara que de crear un fútbol eficaz que le permitiera neutralizar el 4-1 que traían de Dortmund. El Borussia perdonó: un poste, dos paradones de Diego López y tres situaciones claras de gol ante el portero mal resueltas. Mientras el Madrid iba de más a menos y se apagaba a medida que avanzaban los minutos. El aspirante a Balón de Oro perdió otra clarísima oportunidad de intentar acercarse a Messi. De momento se ha quedado a tres goles del récord que Leo estableció en esta competición el pasado año. El juego de Cristiano Ronaldo ha sido patético, en la línea de su equipo, en la línea de una formación que anuncia a gritos el fin de ciclo y que reclama un cambio de orientación que Carlo Ancelotti proporcionará en tres meses.

Y con el cambio de ciclo deben cambiar también viejas costumbres en el Real Madrid. Ver a Xabi Alonso pasándole la mano por la cara a Lewandowski, como hace un mes hizo con Messi, más que feo, es asqueroso. ¿Nunca aprenderá este hombre a comportarse como un deportista? ¿Quién le manda salir al campo a provocar con acciones antideportivas? ¿Y por qué obedece? Un día es un día. Dos, una vergüenza. Pero mientras se lo consientan y además le ovacionen por comportarse como un camorrista, seguirá haciéndolo. Y la imagen del Real Madrid anter el mundo seguirá por los suelos.



Lo más divertido ha sido la solución Mourinho para los últimos minutos: Khedira. ¡Menudo genio está hecho este Special One de broma. Si este tipo es el que tiene que guiar a sus compañeros al triunfo, apañado va el Madrid. Apañado va con Mourinho, y a las pruebas hay que remitirse.

Ni Décima, ni Espíritu de Juanito, ni Special One, ni Balón de Oro, ni la furia española. Nada de nada. Mucha prepotencia y exceso de soberbia. Los alemanes le han bajado los humos a un Real Madrid que se cree más de lo que es. A fin de cuentas hoy en el Bernabéu se enfrentaban dos equipos segundones. El segundo de la Liga alemana contra el segundo de la liga española. El partido bueno es el de mañana. Ahí jugarán los primeras espadas, los campeones de las dos ligas más importantes. Seguramente ganará también el alemán, pero al menos en la previa en el Barça nadie ha hecho el ridículo invocando a los espíritus y soltando sandeces motivacionales.

Afortunadamente, en el Barça somos de otra manera... más normal.


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