2016-04-07 15:04 Real Madrid Por: Administrador

Florentino bajó al vestuario a poner orden



Mala señal cuando el presidente, Florentino Pérez, tiene que bajar al vestuario a poner orden. Supone tanto como admitir que el entrenador necesita ayuda para imponerse al colectivo de futbolistas. Florentino Pérez, que respeta al cien por cien a Zidane, se vio obligado a bajar al vestuario en Wolfsburgo para poner orden en el caos que mostró el Real Madrid en el partido de ayer. El suyo no fue un discurso áspero, como podría imaginarse. Optó por el tono paternal de quien acepta el error ajeno, pero exige que no se repita. Florentino les recriminó a sus futbolistas el pobre espectáculo ofrecido, pero les recordó que el error tiene solución y que espera que no le fallen en la vuelta protagonizando una gran remontada.

Sin gritos ni amenazas

No necesitó de gritos y de amenazas. Los jugadores captaron el mensaje. Unas horas antes Sergio Ramos le había prometido a su presidente La Undécima, porque se lo merecía después de un año difícil a nivel institucional. Florentino Pérez espera ahora que Sergio Ramos y sus compañeros cumplan su palabra. El Real Madrid viene de un año en blanco y no puede repetir la "hazaña" por segunda temporada consecutiva. Lo que peor sabe al presidente es que tiene la firme convicción de que ha reunido en el Bernabéu a una plantilla excepcional, pero los resultados no está a la altura de la apuesta personal que él ha hecho por estos jugadores. La victoria por todo lo alto del pasado sábado en Barcelona confirma que estos jugadores están capacitados para dar alegrías al madridismo. Eso precisamente es lo que les recordó ayer. Sin gritos, pero muy serio. Es mucho lo que se juega el Real Madrid en el partido de vuelta y no pueden volver a repetirse problemas de actitud y de intensidad. Estas dos virtudes, como el valor en la mili, se dan por supuestas.        

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