2015-03-24 20:03 Real Madrid Por: Administrador

Florentino borra a Bartomeu de su lista de amigos



Sergio Marco

Florentino Pérez no quiere que la final de la Copa del Rey que disputarán el próximo 30 de mayo Barcelona y Athletic de Bilbao se juegue en el Bernabéu. Ni lo quiere él ni lo quiere ningún madridista. El Bernabéu es una instalación privada que pertenece a los socios del Real Madrid, y Florentino Pérez, como presidente de todos los madridistas, tiene la obligación de velar por su interés y administrar el club de acuerdo con su voluntad.



El presidente blanco niega el Bernabéu para la disputa de la final de la Copa, pero no quiere hacer pública su negativa. Como ya anunció en la rueda de prensa reciente que convocó para desmentir al diario Marca sobre la noticia del cese de Ancelotti si el Madrid perdía el clásico, Florentino recurre en su discurso al hecho de que hay otras ciudades que desean organizar el evento y que será la Federación quién decida, y no el Real Madrid. De su boca no ha salido una negativa a la cesión de las instalaciones del Real Madrid porque sabe que eso significaría tanto como dar cabida a argumentos demagógicos que le acusarían de faltarle el respeto a la competición que lleva el nombre del monarca.

Y precisamente por eso, por respeto al jefe de estado, al himno de España -y también para evitarse destrozos en el mobiliario del Bernabéu-, prefiere que la final se juegue en otro sitio. Pero Bartomeu no se conforma y está tratando por todos los medios de forzar a Florentino a que sea él quien diga públicamente que prohibe la celebración de la final de Copa en el Bernabéu. Algo que no va a conseguir.

 “Las cosas nos se hacen así. Esto a un amigo no se le hace...”. Miguel Rico explica hoy en Mundo Deportivo que esta fue la respuesta a la insistencia de Bartomeu a que se manifieste públicamente sobre el tema. Efectivamente, a un amigo no se le hace esto. Por eso Bartomeu ha dejado de ser "amigo" de Florentino Pérez. Entre el tema de la Copa y lo de la mano negra, argumento victimista que permite al Barça cubrir sus propios pecados descargando responsabilidades en enemigos externos imaginarios. a Florentino Pérez se le atragantó la comida. El Barça volvió a fallar. Esta vez en el terreno de la hospitalidad.




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