2012-03-13 10:03 FC Barcelona Por: Administrador

Florentino ejerce de "ser superior". Y punto pelota.



El montaje es perfecto. Con la Federación de mi parte, los comités sancionarán como me interese a mí y los colegiados arbitrarán de acuerdo a mi conveniencia. Por ejemplo, obsequiándome con penaltis y quitándoselos a los demás. Y si se nota mucho que me regalan los partidos, para eso tengo a mi prensa amiga que dirá lo que a mí me interese que diga. ¿Que me interesa que se diga que en el Benito Villamarín ni Xabi Alonso ni Sergio Ramos tocaron el balón con la mano? Pues lo dirán. Como mínimo conseguiremos generar dudas entre la opinión pública.

Florentino Pérez se ha montado un teatrillo a su medida. Y le está saliendo bien. Los árbitros, bien. Los comités sancionadores, bien. Y la prensa, requetebién. Hoy mismo As ha buscado a siete árbitros para poder titular que no fue penalti lo de Sergio Ramos en Sevilla. Y los ha encontrado, claro que los ha encontrado. Uno de ellos, por supuesto, Ramos Marco, el tipo que como árbitro ya dejó la sombra de la duda sobre su imparcialidad cuando tenía que pitar al Barça y que ahora imparte doctrina desde Punto Pelota con afirmaciones que le retratan, como la de que en el campo del Betis no hubo ningún penalti en contra del Real Madrid. ¿Qué va a decir después de degustar un suculento pesebre en una peña madridista de rancio abolengo?



La situación ha llegado a un punto tan surrealista que en Madrid se mira con lupa cualquier detalle relacionado con el Barça y se mira hacia otro lado cuando el escándalo viste de blanco. Lo de los penaltis del Villamarín sólo es un ejemplo. Fernando Sanz se atrevió a decir en Punto Pelota que lo de Xabi Alonso en Sevilla fue un "penalti involuntario". Es, ni más ni menos, la teoría de la justificación. El presidente Pérez ha hecho un trabajo excepcional con los mass media. Es normal, también, que para opinar en los programas de moda sea necesario jurar ante la Biblia que "no hablaré mal del ser superior". Y mientras se cumpla esta premisa, larga vida para los creadores de opinión. No les sucederá como al malogrado espacio de El Rondo, pionero de los debates deportivos televisivos, que pasó a mejor vida porque no le gustaba al "ser superior".

El que quiera descubrir el significado de los tres puntos suspensivos del twitt de Piqué sabe que encontrará la solución en los programas bendecidos por el presidente Pérez. Porque se trata de eso, de sacarle punta al Barça hasta situar al mismo nivel al camorrista Mourinho que al "meacolonias" Guardiola. De eso se trata, de intoxicar. Por eso, es difícil, por no decir imposible, encontrar en los medios controlados por Pérez, explicaciones al fracaso de Sahin y de todos los fichajes realizados por el Real Madrid este año, al poder ascendente de Jorge Mendes en el club, al flirteo de Pérez con Villar y Platini, que ahora está muy bien visto, al papel lamentable de la cantera blanca en el primer equipo desde que Mourinho manda en el club, a los pelotazos del señor Pérez, al tráfico de influencias que se produce en el palco del Bernabéu, a la imagen que el Real Madrid ofrece al mundo gracias a Mourinho y Pepe ante el pasotismo de los que en teoría mandan, al sacrificio injusto de Jorge Valdano, al poder ascendente del clan portugués, al tradicional señorío puesto en entredicho por conductas nada edificantes, a las actuaciones de un tal Paramés con el visto bueno de la directiva...

Nada, no perderán un segundo ni una línea en cuestionarse lo que sucede a unos metros. Interesa más lo que ocurre a 500 kilómetros. Por eso le dan cancha al resentido Godall, que por culpa de Rosell tiene que responder con su patrimonio personal al desajuste económico que dejó la junta de Laporta. No ven que Godall sería capaz de acusar a su madre de la muerte de Manolete con tal de devolverle la moneda a Rosell. Y lo que diga Godall o el tal Perrín tiene más valor en Madrid que cualquier acusación del ex Calderón contra el ser superior. Eso no interesa. No tiene nada que ver con el Barça ni con las glorias del Real Madrid.



A nadie debe extrañar el tono de las retransmisiones de La Sexta y el tratamiento que conceden a las jugadas polémicas del Real Madrid. Allí tiene mando en plaza Antonio García Ferreras, antiguo hombre de confianza de Florentino Pérez como director de Comunicación del Madrid y ahora metido a articulista en Marca con la sana intención de molestar, ofender y destrozar al Barça en la medida de sus posibilidades. ¿Qué se puede esperar de La Sexta? Pues eso, madridismo en estado puro, fanatismo blanco en grado superlativo.

Para la agencia EFE, sin ir más lejos, no hubo mano de Sergio Ramos dentro del área. De hecho la jugada no existió, porque no se refleja en su crónica. El Mundo, con letra pequeña, explica que "en la última acción ofensiva del Betis (Ramos) pareció rechazar con su rodilla". Y para Telediario 1, "lo comido por lo servido". Así se igualaba el balón que toca en el codo del jugador bético en el primer gol local con las manos de Xabi Alonso y luego de Sergio Ramos y con la no expulsión de Kaká que se comió el árbitro cuando vio que ya tenía una amonestación.

Sólo se atreve a decir la verdad el que está fuera de este circo. Guti, por ejemplo: "Gran parada de Sergio Ramos en el ultimo segundo, mi amigo vale como defensa y como portero". Nadie es lo suficientemente libre como para atreverse a opinar como Guti. Por eso nadie refleja en sus crónicas que Kaká y Marcelo debieron ser expulsados, así como Sergio Ramos después de desviar la trayectoria del balón con la mano. Nadie habla del gol ilegal de Cristiano Ronaldo por fuera de juego de Khedira. Es mejor centrar el interés en Godall, desviar la atención y engañar al personal con historietas baratas que ocultan una realidad que, por vergonzosa y sucia, conviene ocultar.

 

 

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