2012-09-21 09:09 FC Barcelona Por: Administrador

Florentino obliga a Rosell a actuar con contundencia contra el Real Madrid



Florentino Pérez no es el responsable de la política de acudir a los juzgados que ha tomado el Real Madrid en las últimas horas. Mourinho le ha puesto una demanda a un periodista porque no escribía a su dictado, y ahora obliga a su presidente a quedar en evidencia interponiendo una demanda contra Alfons Godall, ex vicepresidente del FC Barcelona y ahora socio de a pie del club blaugrana. Esta claro que Florentino Pérez actúa al servicio de Mourinho, que es quien realmente manda y decide en el Real Madrid. Y esta medida es más propia de un personaje visceral e inconsciente que de un empresario respetado por su capacidad de gestión. La cuestión está muy clara.

La realidad es que el Real Madrid se siente legitimado para llevar a los tribunales a Alfons Godall por llamar psicópata a Mourinho -sin detenerse a analizar el significado de la palabra-. En cambio el Barça debe sorportar sin pestañear todas las agresiones que de palabra y obra ha efectuado el entrenador del Ral Madrid en contra del Barcelona. Desde poner en entredicho y ensuciar su historia acusándole de ganar títulos de forma ilegal hasta agredir directamente a un empleado cualificado del club o utilizar sus instalaciones para amedrentar a la clase arbitral. Y ya sin entrar a valorar las ofensas que un tal Eladio Paramés, personaje a sueldo de Mourinho, ha llegado a expresar sobre el Barcelona.



Rosell ha soportado todas las provocaciones sin pestañear y avisando de que "a la próxima tomaremos medidas". Han habido muchas "próximas" y es hora de actuar. El FC Barcelona no puede mantener relaciones con un club que demanda a un socio del Barça por expresar una opinión que ni mucho menos es más ofensiva que las pronunciadas por el propio Mourinho en contra del FC Barcelona. Rosell no puede ni debe hacer dejación de funciones. Como presidente que es tiene que actuar. Su obligación es defender a sus socios ante este atropello intolerable. Y si es preciso, romper relaciones con un club que permite que uno de sus más altos empleados agreda de palabra y obra al FC Barcelona. O jugamos todos o se rompe la baraja. No puede ser que en un lado exista licencia para cualquier barbaridad y que en el otro bando no se pueda abrir la boca. Quedamos a la espera, presidente Rosell. Alfons Godall espera una respuesta. Una respuesta de presidente que se moja cuando está en juego la defensa del Barça. Y el Barça somos todos en este caso.

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