2014-09-28 23:09 FC Barcelona Por: Administrador

Florentino Pérez vuelve a atentar contra la libertad de expresión



Pedro Riaño

El Real Madrid de Florentino Pérez vive en  una época de terror, censura y absoluta tiranía informativa. Pérez lo tiene controlado todo, no acepta discrepancias y al que no sigue su discurso le busca las cosquillas. Sucedió recientemente con TV3, a quien presentó una querella que finalmente se ha saldado con 20.000 euros de multa  por un vídeo referido al Real Madrid que no es más que un juego de niños comparado con la artillería pesada que está a su disposición en la capital de España y con la que apunta contra el Barça un día sí y otro también con argumentos mucho más querellables que el de las hienas.



Así es Florentino Pérez, el del pensamiento único, el que no acepta más verdad que la suya, el que retira las pancartas de socios del Real Madrid que no opinan como él y piden su dimisión en el Bernabéu, el que retira las pancartas que solicitan la dimisión de Vecchi, el que silencia lo que no quiere oír en el Bernabéu mientras  potencia y bendice los gritos y los insultos al Barça, sus deportistas y Catalunya

La ejecutoria de míster Pérez al frente del Real Madrid está repleta de atentados contra la libertad de expresión. El último, ayer mismo, en la final de la Supercopa de baloncesto que brillantemente conquistó el Real Madrid ante el Barcelona. En un momento de felicidad para el madridismo, Pérez tuvo que meter la pezuña para ensuciar la gloria de un día mágico para su club. Así es él. Envió a uno de sus empleados que actúan como lacayos a silenciar a sus jugadores ante las cámaras de TV3, que tenía los derechos para emitir ese partido. Seguramente porque los comentaristas de TV3 no se expresan al dictado del presidente del Real Madrid ni de nadie. Y a estas cosas no está acostumbrado el tal Pérez, a quien en Madrid le han convencido entre todos de que no existe más discurso que el suyo ni mejor guión que el que envía a sus gaiteros favoritos, los que forman su aparato de propaganda, distracción, manipulación e intoxicación... siempre a su disposición y dispuestos a la genuflexión espontánea..

Las transmisiones de baloncesto de TV3, capitaneadas por Jordi Robirosa, con Nacho Solozábal y Víctor Lavagnini, son un ejemplo de ecuanimidad. Ayer, antes de ayer y siempre. Seguramente eso es lo que no le gusta a ese Pérez tan poco dispuesto a oír una versión diferente a la suya. Pérez podrá ser muy temido en su entorno, pero difícilmente conseguirá ser respetado. Porque para ganarse el respeto hace falta algo más que ir silenciando al prójimo para imponer su doctrina de pensamiento único.



Puestos en contacto con Jordi Robirosa, esta es su versión sobre los lamentables hechos sucedidos ayer en Vitoria derivados del ordeno y mando del "ser superior" que, además, va de cacique y se cree el amo de un cortijo que no es suyo. "Para nuestra sorpresa , la ACB nos comunica poco antes de empezar el partido que Pablo Laso no hablará para TV3, algo que nos extrañó muchísimo, porque siempre lo habíamos hecho. Y, además, nuestra relación con el entrenador madridista era y es muy buena... Quien producía el partido era la FORTA, teníamos derecho por contrato y podíamos presionar. Pero no quise presionar y pensé que ya hablarían más tarde. Me equivoqué.  La cosa era mucho más grave. Al finalizar el partido, pese a que el campeón fue el Real Madrid, como es norma en TV3, dimos en directo la entrega de la Copa al campeón hasta el final. Víctor (Lavagnini) entrevistó a los jugadores del Barcelona, y la sorpresa llegó cuando un responsable de prensa del Real Madrid nos dijo que ningún jugador blanco hablaría para nosotros. "No es cosa nuestra, viene de arriba", se justificó el empleado de Florentino Pérez.  Nunca nos había pasado algo parecido. Siempre hemos tratado con respeto al Real Madrid de baloncesto, siempre. Incluso ayer destacamos la justicia de su triunfo conseguido a pulso desde el primer minuto de juego.. Y les felicitamos por su victoria, sin retranca, con claridad. La consecuencia de este veto es que los aficionados se quedaron sin oir las palabras en catalán de Sergi Llull. Y muchos de esos aficionados son, curiosamente, seguidores del Real Madrid". 

Y Robirosa concluye: "Yo no sé de dónde viene todo esto. Sólo sé que hemos pagado justos por pecadores. Actitudes como la de ayer no ayudan a que el basket ACB tire hacia adelante".

Actitudes como la de ayer sólo sirven para acabar de retratar a un tipo del que dicen que es "superior" y en realidad no es más que un acomplejado que sufre ante la posiblidad de que alguien pueda explicar las cosas como son y no como a él le gusta que sean.

Resulta del género bobo que el Real Madrid vete las transmisiones de TV3, modélicas en todo momento, cuando fomenta que sus opinadores de cabecera insulten de foma constante al FC Barcelona.  Así es Pérez. A él lo que le gustaría es que fuera Tomás Roncero o Josep Pedrerol el comentarista de TV3. Pero va a ser que no.

 


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