2015-09-27 14:09 FC Barcelona Por: Administrador

Franco resucita en el fútbol de la mano de Javier Tebas



Pedro Riaño

"Si se rompe España, se rompe La Liga. Esperemos no llegar nunca a ese absurdo". Son palabras de Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), que tiene motivos para estar preocupado. En la última jornada de las ligas europeas la Bundesliga ha registrado una ocupación en sus estadios del 93,6%, la Premier League del 89, 9% y la Liga BBVA del 67,2. ¿Habrá pensado Javier Tebas que si le quitamos a la Liga el 80'% del Barça-Levante en el Camp Nou y sus casi 80.000 espectadores la Liga BBVA quedaría convertida en un torneo menor, un torneillo? ¿Creerá Tebas que las televisiones y los patrocinadores pagarán lo que pagan por la Liga española si no está el Barça?



El problema es que no es eso lo que le preocupa a Javier Tebas, aunque debería preocuparle y prestarle más atención en lugar de distraerse con cuestiones políticas tratando de influir en la voluntad de los catalanes enviando propaganda. El conflicto personal de Javier Tebas viene de más lejos. De su época de afinidad al fascismo, de su época de militancia en Fuerza Nueva -facción violenta de la extrema derecha franquista más radical-. Ahí, en sus años mozos, se encontraba como pez en el agua el actual presidente de la LFP. El mismo que tiene la piel muy fina ante los insultos que se puedan oir en una grada, el mismo que antiguamente entendía sin problemas que pudiera emplearse la violencia para resolver conflictos. Así era el catecismo de la secta política en la que militaba.

Javier Tebas fue desde 1979 jefe provincial de Fuerza Joven en Aragón. Se trata de la facción de Fuerza Nueva compuesta por sus más jóvenes cachorros. Extrema derecha pura y dura. Sin ambages. Por las redes sociales circula un escrito del 18 de diciembre de 1979 firmado el El Periódico de Huesca de puño y letra por el mismísimo Javier Tebas Medrano, el mismo que hoy imparte lecciones de ética y se escandaliza con los malos modos del fútbol español. El que pide ahora castigos ejemplares para el que se desvía de la línea que él marca decía entonces, en 1979: “... los miembros de Fuerza Nueva actuarán con la gallardía y la energía necesarias para defender los valores de la patria”. En otras palabras, el presidente de la LFP era partidario de intervenir con "energía y gallardía", dos conceptos que pueden ser también entendidos como sinónimo de la violencia que empleaba en aquellas fechas Fuerza Nueva para imponer su razón. El texto en cuestión se refería a una manifestación organizada en contra del Estatuto del Trabajador.

Se sabe que Tebas militó en Fuerza Joven desde 1979 con la clara vocación de defender los valores de la Patria que ahora quieren desmembrar desde Cataluña. Ahora Javier Tebas, el mismo que alerta contra los peligros del secesionismo, se ha convertido en un demócrata de toda la vida y hasta se permite dar lecciones de ética a los demás. Se entiende también que se ponga de los nervios cuando se silba el himno español y exija responsabilidades contra los autores de tamaño desaguisado. Parece evidente que Javier Tebas no es la persona más adecuada para poner orden en la discrepancia intelectual. Al menos no parece que un cachorro de Blas Piñar posea la suficiente fuerza moral para ejercer de juez de paz entre los demás.



Se entiende también que quien tan poco interés tiene por comprender al Barça, a Cataluña y a los catalanes, se desviviera por aliviar a uno de los suyos, el ex presidente del Sevilla, José María del Nido, que calza políticamente del mismo lado -a ese sí que le entendía-, mojándose por él y solicitando el indulto para sus fechorías. No hay que olvidar que, durante su juventud de militancia en Fuerza Nueva, Del Nido ya se las vio con la justicia por un delito de lesiones contra un sindicalista en el trasncurso de una manifestación. Pero por este sí se moviliza Javier Tebas. A eso se dedica Javier Tebas, a criminalizar lo catalán, a desatender los intereses del fútbol español y a intentar sacar del trullo al correligionario Del Nido, para quien movilizó a todos los presidentes de Primera con el fin de presionar en favor de su indulto. Aunque, eso sí, a título personal, claro.

Ahora Javier Tebas nos alerta de la catástrofe que supondría para el Barça la independencia de Cataluña. Mejor hiciera por evitarla por la cuenta que le trae, porque parece que detrás de su ceguera política no es capaz de atisbar que si el Barça salta de la Liga BBVA tan perjudicado quedaría el propio Barça como la misma LFP. ¿O cree Javier Tebas que a alguien le podrá interesar una Liga del Real Madrid contra nadie? ¿O cree Javier Tebas que Cristiano Ronaldo querrá seguir en el Real Madrid si no se ve las caras con Messi, Neymar y compañía?¿Creerá que al Real Madrid le interesará salir a competir sin su enemigo de siempre? ¿Dónde quedarán la pasión y el morbo que movilizan al mundo entero cuando Barça y Madrid se ven las caras?

Estamos en época de vender humo y catastrofismo. Y eso, lo que vende Tebas, es lo que más anima y fortalece al independentismo. El fútbol español merece otro tipo de dirigente que anteponga el bien común a sus retrógradas convicciones políticas tardofascistas. Pase lo que pase en las urnas catalanas, ni el Barça ni el fútbol español merecen autodestruirse por el capricho de un caballero que no ve más allá de lo que un día le enseñó Blas Piñar. Eso queda muy lejos y lo que ahora se lleva es el perfil de mente despejada, que no es el caso.



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