2013-10-21 12:10 FC Barcelona Por: Administrador

Gareth Bale, campeón del mundo de saltos de trampolín



Joan Tubau

Neymar, como se vio en Pamplona, recibe varias agresiones en cada partido. Y las recibe sin rechistar. Tiene órdenes del Tata Martino de levantarse y seguir jugando... si puede. El problema es que un día no podrá levantarse por la contemporización que los árbitros españoles hacen cuando se trata de juzgar las entradas que recibe el brasileño. Se ha generado dedsde Madrid el estado de opinión de que Neymar se tira y ningún árbitro tiene la valentía para señalar lo que ve porque sabe que se le va a echar encima la camarilla mediática madrileña que no tiene más objetivo en esta vida que decir lo que Florentino Pérez quiere que sea dicho.



Y mientras el barcelonismo aprende a vivir con esta nueva injusticia, los mismos que desencadenaron la campaña anti Neymar miran a otro lado cuando el Real Madrid se destaca como líder en solitario, un año más, en la lista de penaltis a favor. Ahí sí que es el campeón por los siglos de los siglos. Y se hacen los despistados cuando, para favorecerse del trato arbitral, Gareth Bale, el fichaje más caro de la historia, necesita hacer teatro, fingir y simular una infracción en el área que no existe. Y el árbitro picó en el Real Madrid-Málaga y pitó penalti a favor del Real Madrid con la misma convicción que el árbitro del Osasuna-Barça se hizo el sueco cuando Neymar cayó en el área. Son las dos varas de medir. Penaltis a favor para el Real Madrid. Nada para el Barça. Proteger a Bale y ayudar a destruir a Neymar, el gran fracaso de Florentino Pérez.

Las estadísticas están ahí, todo el mundo las puede ver, como diría Aitor Karanka. Real Madrid = 3 penaltis a favor y 0 en contra. FC Barcelona = 1 penalti a favor y 1 en contra. Y eso que el Barça es el equipo que más pisa el área y que más goles consigue.  ¿Alguien tiene alguna duda de que esta competición está adulterada? Después de ver la actuación de Gareth Bale lanzándose desde el trampolín y la predisposición del colegiado a señalar la falta, no quedan ya dudas de que en los estamentos que dirigen el cotarro no interesa que el Barça deje sentenciada la Liga en octubre, como sucedió el pasado año. Y le van a poner las cosas difícil al Barça. MIentras tanto, en la capital seguirán con las mismas sandeces de siempre: villarato por aquí y Neymar se tira por allí. Son así.

 
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