2013-09-21 11:09 Real Madrid Por: Administrador

Gareth Bale y los dorsales



La carrera de Gareth Bale ha ido siempre íntimamente ligada a la de sus dorsales. La historia que define el jugador que es hoy se forjó en el Tottenham. En 2007, recién fichado desde el Southampton, arribó como un prometedor lateral zurdo que, presumiblemente, ya estaba hecho para jugar en una liga tan importante como la Premier League. Bale venía de formar en los Saints una sociedad muy prometedora junto a otro niño prodigio del fútbol británico: Theo Walcott.

El galés empezó llevando el dorsal 16 en su nueva aventura londinense. Le costó entrar en liza al bueno de Gareth. De hecho, acumuló una racha negativa que parecía no tener fin. Sin tener incidencia directa o responsabilidad sobre lo ocurrido, Bale protagonizó una racha de partidos seguidos sin ganar que se prolongó hasta 24. Lo curioso era que, si se perdía algún partido por lesión o sanción, el equipo ganaba. Pero cuando él participaba, aunque fuera un minuto, la estadística lo dejaba claro. De hecho, se pasó más de un año sin ganar un partido con los Spurs, ya que arrastró una lesión de ligamentos desde finales de 2007 hasta el verano de 2008.



Una vez dejó atrás esa astilla, se empezó a asentar en el lateral zurdo. En la temporada 2008-2009 se quedó con el dorsal '3', tan paradigmático en esa posición. Y en la temporada 2010-2011 llegaría su eclosión. Harry Redknap intuyó en él un torrente de cualidades ofensivas y adelantó su posición al extremo. Bale liberó entonces todo su potencial y empezó a meter goles y dar asistencias a troche y moche. Al verano siguiente, Bale tomo una decisión: le dijo a su entrenador que nunca más volvería a jugar de lateral. Y para desvincularse definitivamente de una posición que le hacía sentirse encorsetado se juró a sí mismo que jamás volvería a llevar el '3'. Se quedó fijo en la posición de atacante y se adjudicó el '11'. Sabía que en esa demarcación le sería mucho más fácil pasar a la historia del fútbol.

La temporada 2011-2012 la empezó ya con dorsal (11) y posición de extremo. Su privilegiado físico le hacía alternar las bandas y caer al área constantemente. Tan pronto servía un centro medido o ensayaba un disparo lejano como subía al área pequeña a soltar un cabezazo. En estos dos últimos cursos, tanto con Redknapp como con Villas-Boas, ha estado siempre en el podio de los máximos goleadores de la Premier League. Su fastuoso disparo y su tremenda velocidad le definen en la actualidad como un extremo de los que ya no quedan, de los de antes. El destino ha querido que ahora llegue al Real Madrid. Allí tendrá  la dicha de llevar el mismo número a la espalda que ya llevó un hombre que marcó una época corriendo la banda izquierda: Paco Gento. Casi nada.


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