2012-05-17 13:05 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola a Rosell: "Si me jodes, hablaré"



Pep Guardiola está obligado a salir al paso de este comentario. De no hacerlo, si calla, estará otorgando y confirmando lo que desde hace tiempo sospecha el entorno del FC Barcelona, que Pep Guardiola está más próximo a Joan Laporta que a Sandro Rosell, que siempre le ha visto como un infiltrado de su enemigo en casa.

En su artículo, Sostres explica que "La tensión no acabó en la gélida rueda de prensa de la penúltima traición de Rosell, sino que tuvo su continuidad después del siguiente partido que el Barça disputo en el Camp Nou contra el Málaga. Al finalizar el encuentro, Guardiola subió al palco, indignado por los chascarrillos e infundios que ya circulaban sobre su marcha, y le dijo al presidente: «Me iré sin hacer ruido, sin hacer declaraciones, sin dar entrevistas y sin escribir libros. Pero si tú y tus amigos me jodéis, a mí o a los míos, hablaré todo lo que tenga que hablar y ya sabes que querrán escucharme. Con lo de «tus amigos» se refería a algunos periodistas de La Vanguardia, que habían empezado a insinuar, como ya hicieran cuando Pep dejó el club como jugador, una grave enfermedad que explicaría su renuncia, así como una relación íntima con uno de sus colaboradores". ¿De dónde ha sacado Sostres esta información? Es evidente que de Rosell no.



Guardiola lo tiene fácil. O lo desmiente o calla. Si calla estará dando credibilidad a las teorías de este articulista que se suman a los comentarios de Eduardo Inda explicando una conversación en el palco del Camp Nou en la que Rosell le dijo a su interlocutor: "Si Pep se queda, bien. Y si se va, mejor". O a las conclusiones que pueden extraerse de la presencia de Pep Guardiola el pasado día siete de mayo en una conferencia en la sede central de La Caixa del ex directivo Sala i Martín en la que coincidió con Joan Laporta mientras Andoni Zubizarreta recogió a pocos metros de allí los numerosos trofeos que la IFFHS entregaba al FC Barcelona, entre ellos el suyo. Cuentan que en la directiva sentó fatal este encuentro en público, a cara descubierta, que ha sido entendido como una forma que Pep ha elegido para definir su ubicación futura en el entorno barcelonista. Se extiende la versión de que Pep se va porque no aguanta más. Su silencio no hace más que abonar esta teoría.

La salida del FC Barcelona de Pep Guardiola será más traumática de lo que en principio era previsible. Ha estado cargada de silencios, de insinuaciones, de indicios que ninguna de las dos partes ha querido aclarar. Pero ahora, ante el artículo de Sostres, Guardiola tiene que decir algo. En una dirección o en otra.


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