2012-05-01 16:05 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola abre una grieta entre Casillas y Mourinho



A Mourinho le hubiera gustado que tanto Butragueño como Iker Casillas se hubieran expresado en términos similares a los mostrados por su mindundi Karanka en rueda de prensa. Hubiera preferido que, como su ayudante, le hubieran dedicado a Guardiola palabras mezquinas nadando contracorriente de la opinión generalizada de agradecimiento que el fútbol mundial tiene hacia la labor de un técnico que ha prestigiado este deporte en lugar de ensuciarlo con violencia verbal y física y racanería táctica. Mourinho es así. Desconoce el significado de las palabras deportividad y caballerosidad. No es feliz si no da la nota.

Pero Casillas, una vez más, se ha querido desmarcar de la línea marcada por su entrenador que choca frontalmente con su trayectoria caracterizada por la deportividad y el fair play. Por eso se ha echado a un lado, como lo ha hecho Butragueño, que recientemente ha agradecido las sinceras palabras de elogio dedicadas por Pep Guardiola a Raúl González, un mito del madridismo. Butragueño entiende que el Real Madrid no puede vivir siempre en un clima bélico y enfrentado a todo y a todos. Aunque se trate del FC Barcelona. Aunque se trate de Guardiola. El ejecutivo blanco ha dicho: “Como entrenador Guardiola ha hecho una labor excepcional y eso se ha visto reflejado en la consecución de una larga lista de títulos”.



La cuestión es que en el caso de Casillas son ya demasiados los momentos de fricción que ha protagonizado con su entrenador, que ya lo habría puesto en el mercado si no conociera el peso que un mito como Casillas tiene entre el madridismo. El portero ha dicho que “Es lógico que el mundo del fútbol en general también le agradezca lo hecho durante estas temporadas”. Y se ha atrevido a pronunciarse de forma bien diferente a la marcada por Mourinho a través de su mindundi, sabiendo que no se va a atrever con él, y con la misma determinación que tuvo cuando pidió perdón a sus compañeros de selección por el comportamiento del Real Madrid ante el Barcelona en alguno de los clásicos del pasado año o cuando directamente le ha dicho a la cara a su entrenador que él y otros muchos no están de acuerdo con sus planteamientos tácticos. Un dato éste que ha llevado al Madrid a una autogestión del vestuario que no le ha permitido alcanzar la Décima, pero sí ganar la Liga.


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