2012-02-28 11:02 Real Madrid Por: Administrador

Guardiola, ahora y siempre, será el azote de los árbitros



De un tiempo a esta parte, Guardiola ya no ha podido contenerse y ha mostrado su verdadero gesto en sus ruedas de prensa. Del discurso meditado y tranquilizador, incluso por momentos desquiciante, se ha pasado a un Pep irónico, instigador y rencoroso con el estamento arbitral. Sí, el que no hablaba de los árbitros ahora lo vuelve a hacer, como ya hiciera cuando era futbolista.

En su etapa como centrocampista del conjunto culé, Pep Guardiola recibió un total de 84 tarjetas amarillas en el campeonato nacional de Liga, y hasta casi una decena de tarjetas rojas, muchas de ellas por protestar. El ahora míster culé era uno de los grandes azotes del estamento arbitral sobre el césped, papel que quiso cambiar cuando llegó al banquillo azulgrana, pero que poco a poco ha vuelto a retomar.



Del Guardiola sosegado y tranquilo de años anteriores poco queda. Ahora el míster catalán se centra en ironizar, lanzar pullitas y malmeter contra todo lo que se mueve. La situación de su equipo en la tabla clasificatoria a diez puntos de su más inmediato rival, el Real Madrid, el buen momento de forma de estos y las desavenencias con sus jugadores y la directiva están colapsando al de Santpedor.

El míster culé ahora se muerde la lengua y manda mensajes en clave: "El Madrid perderá muy pocos puntos... por muchas razones"; "No creo que ganemos la Liga BBVA, no creo que podamos alcanzar ya al Real Madrid”; son algunos de los mensajes lanzados por Pepe en las últimas semanas, el cual parece no tener solución para coger a los blancos por las buenas y empieza a utilizar su doble rasero.

Ahora se ve a un Pep enérgico, azorado, que no se mantiene quieto en su banquillo y que por momentos pierde el rumbo, como en Mestalla, Reyno de Navarra o el Madrigal. Guardiola no se puede contener y es que poco a poco comprueba como su castillo de naipes se desmorona sin más solución. En Barcelona hay miedo y eso se comprueba en el radical cambio de su entrenador, síntoma primero del fin de ciclo.




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