2011-09-25 22:09 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola amarga el día a la directiva



Pep Guardiola, con sus palabras de apoyo a Joan Laporta en una rueda de prensa en la que se suponía que se tenía que hablar de fútbol, le ha amargado el día a Sandro Rosell y a su junta directiva, que acudieron al Camp Nou a celebrar el colofón de una asamblea que transcurrió plácidamente de acuerdo a sus intereses.

Las manifestaciones de Pep Guardiola han sido muy comentadas y han generado disgusto entre la directiva. Los teléfonos móviles de los directivos sacaron humo ya de madrugada. Nadie daba crédito a lo que oyeron en boca de Pep. De un hombre reflexivo como Guardiola, que piensa mucho lo que dice, no se esperaba que tomara partido en la guerra que separa a Sandro Rosell del anterior presidente. Pero Pep ha tomado partido por Laporta y, si la junta no lo remedia antes, podemos encontrarnos ante el embrión de una nueva "guerra civil" en el FC Barcelona, especialmente si tenemos en cuenta que Joan Laporta ha decidido dar un paso al frente, defender su honor y ejercer de opositor y cuestionar las decisiones que considere erróneas de esta junta, tal y como hacía con Núñez en su época del Elefant Blau.



Rosell estaba convencido de la la "Bomba Laporta" estaba desactiva con su alejamiento de la primera línea mediática barcelonista. Pero Pep Guardiola le ha devuelto todo el protagonismo. Conociendo como conocía las diferencias que separan a ambos personajes, el hecho de que tomara partido por Laporta defendiéndole, implica que está en desacuerdo con quien le ataca, que da la casualidad de que es es su actual presidente. Pep ha decidido alinearse con Laporta después de regalarle munición a Rosell con el tema de Qatar. El presidente pudo constatar en la asamblea que varios compromisarios votaron sí a Qatar porque Guardiola recomendó el sí. De la misma manera, si Guardiola se propone  resarcir a Laporta de los ataques que ha recibido de Rosell y restituir su prestigio en entredicho entre el barcelonismo, Rosell sabe que lo conseguirá.

En la directiva ha sentado como un golpe bajo la actitud de Guardiola. De hecho es un aviso. Lo que ni el presidente ni nadie va a hacer es llamarle la atención. Guardiola no está para sermones y Rosell, que se sabe en sus manos, es consciente de que la continuidad de su entrenador talismán pasa por tenerle contento y no darle motivos para sentirse incómodo con su presidente. Guardiola lo tiene presente y afronta el desafío sabedor de que tiene las de ganar. Por tanto, no habrá llamada al orden. Y no será por falta de ganas.

 




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