2014-03-21 21:03 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola consigue molestar a los jugadores del Barça



Joan Tubau

No es casual que fuera Andrés Iniesta, uno de los capitanes, el encargado de responder a Pep Guardiola por sus constantes referencias al vestuario del FC Barcelona. Los jugadores barcelonistas están molestos con las ya frecuentes alusiones que su ex entrenador hace sobre ellos y han decidido responder.



Ha sentado especialmente mal que Pep haya dicho que se fue del Barça porque "ya no podía motivar a los jugadores", dando a entender que el del Barcelona es un vestuario difícil al que hay que recordar la importancia de ganar después de haber acumulado 14 títulos en cuatro años. De alguna manera, Pep ha cuestionado su profesionalidad y su compromiso con el club que les paga. Por eso Iniesta ha sido tan contundente en su respuesta:

"No me sorprenden sus palabras, porque él no está diciendo que los jugadores no estuviéramos motivados, sino que él ya no supo motivarnos más. No seguir fue una cuestión personal suya. Sin él también ganamos la Liga. Irse fue una decisión personal suya en la que nosotros no tuvimos nada que ver". No pudo ser más claro y contundente en su respuesta Andrés Iniesta, que no olvida el distanciamiento de Pep en sus últimos meses con jugadores como Alves, Piqué, Villa, Pedro o Cesc, nombres que trasladó a la junta directiva de Sandro Rosell para que fueran traspasados. Don Andrés deja bien claro dónde estaba el problema, en el que no sabía motivar, no en los futbolistas.

Los jugadores del FC Barcelona están hartos de que toda la gloria acumulada en los años anteriores sea monopolizada por Pep, como si hubiera sido exclusivamente él quien ganara los títulos. Esos mismos jugadores no salieron en su momento de su asombro cuando se enteraron, con información de primera mano, del desprecio que Pep hizo a Tito Vilanova, entonces su entrenador, cuando éste viajó a Nueva York para someterse a tratamiento sin que el "vecino de Manhattan" se dignara a interesarse por él. Eso no se lo han perdonado.



Tampoco le han perdonado a Guardiola en los despachos del club que intentara hasta el último momento entorpecer el fichaje de Neymar para llevárselo al Bayern o la gestión de su hermano birlando a Thiago Alcántara al Barcelona para ponerlo en manos de Pep en el Allianz Arena o las declaraciones dando a entender que se fue por culpa de una directiva que se postró a sus pies sin condiciones para intentar que se quedara.

Entre los jugadores empieza a causar hastío que los medios de comunicación catalanes recuerden siempre la magia de Guardiola cuando las cosas van mal. La sombra de Pep no sólo perjudica al Tata Martino y su trabajo, sino que también los propios jugadores son víctimas de una leyenda que forjó gracias al esfuerzo y al talento de los futbolistas que formaban la plantilla del Barça en su época. Incluso Messi, que mantuvo una excelente sintonía con Guardiola, se ha sentido traicionado cuando Pep ha dicho que "cuando sentaba a Messi en el banquillo se armaba un buen lío en Barcelona". ¿Cuándo sucedió eso? Messi jugó siempre, todos los partidos, mientras Guardiola fue su entrenador. ¿Cuándo lo sentó? ¿Cuándo se armó el lío?

Los jugadores empiezan a conocer el lado oscuro de Guardiola, su faceta intrigante.




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