2011-10-13 16:10 Real Madrid Por: Administrador

Guardiola hace publicidad engañosa



Pep Guardiola, el hombre de los sentimientos y los valores, no duda en vender su alma a una marca comercial si ésta paga. Es decir, es como los demás mortales, que corre detrás de la pela pese a disfrutar de un contrato millonario que debería serle suficiente para deberse a todos los aficionados al Barça y no sólo a la marca comecial que le paga.

Guardiola no concede entrevistas, pero si un banco le paga, no tiene inconveniente en posar ante las cámaras junto a su amigo Fernando Trueba. Es decir, si hay talón por medio, a Guardiola no le preocupa vender su imagen, mientras la prensa catalana traga y acepta que el símbolo del Barça no quiera conceder entrevistas a sus propios medios afines, que son los que trasladan al socio del Barça las inquietudes de su entrenador.



En la citada entrevista del banco en cuestión, Guardiola hacía un acopio de sus propios tópicos para explicar las claves de sus éxitos, lo bien que gestiona su plantilla y su habilidad para tratar a todos los futbolistas, porque "no todos los jugadores son iguales, no hay que tratar a todos igual. Unos necesitan invitarles a comer, otros preocuparse por su vida, otros..." Bla, bla, bla. Las desgarradoras declaraciones de Bojan Krkic a TV3 han dejado al desnudo a Guardiola, que no tiene más mérito que el de disfrutar de los éxitos de una hornada irrepetible de futbolistas que juegan solos.

Su experiencia con Bojan le retrata de forma meridiana. Él solito ha estropeado a uno de los valores más firmes del fútbol español, un chaval que ya jugaba a pleno rendimiento en el Barça a los 16 añós y que cuatro años después, tras pasar por las manos de Guardiola, está completamente acabado. Bojan ha descubierto que el diálogo con Guardiola es imposible, que el técnico no es nada detallista, que no se preocupa por sus futbolistas y que sabe muy bien cómo hundir a un jugador que no es de su cuerda.

En el debe de Guardiola siempre estará haber estropeado a este chaval de meteórica carrera simplemente porque no supo darle el trato que necesitaba hasta el punto de permitir algo parecido al mobbing sobre su persona. La publicidad es muy bonita. Eso de adjudicarse los méritos de las victorias porque antes has visionado los partidos y has descubierto cómo ganar queda muy bien como visionario, pero muy alejado de la realidad técnica. Eso de colgarse la medalla de saber tratar un vestuario resulta muy aparente, pero a la hora de la verdad, Guardiola ha dado muestras más que sobradas de que no sabe comportarse como el líder que debe ser de 22 jugadores, no sólo de los ocho que le sacan las castañas del fuego.



Curiosamente, los medios afines al Barça, tan aficionados a destacar los defectos de Mourinho, le pasan por alto todo a Guardiola. Da la sensación de que existe una ley no escrita que impide decir la verdad cuando la imagen de Guardiola no queda bien parada. Y es que cuando se trata de Guardiola, la publicidad, la de pago y la gratuita, es engañosa.


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