2012-01-08 10:01 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola-Mourinho: el bien y el mal en los banquillos



El problema de Mourinho es que se identifica tanto con el papel de malo, malote, que cuando quiere hacer de bueno nadie le cree. Llueve sobre mojado. Ha dejado tantas veces plantada a la prensa sin más motivo que sus propios caprichos, que cuando se plantea un problema familiar es natural y hasta lógico que se cuestione la versión. De hecho el problema familiar no le impidió permanecer en el banquillo hasta el último minuto del partido a pesar de que el encuentro estaba ya resuelto media hora antes de su final.

Jose Mourinho ha utilizado a su ventrílocuo particular, Aitor Karanka, un don nadie en esta profesión, para ajustar cuentas con la prensa cuando le ha interesado. Debe pensar este portugués que con lo que le pagan en el Madrid no está obligado a acudir a todas las ruedas de prensa. Y ha decidido él mismo que la política de comunicación del club, del equipo, con los socios debe pasar de tanto en tanto por Karanka, un personaje a quien Dios no le ha regalado precisamente el don de la oratoria, un personaje que como entrenador no ha empatado contra nadie y que no ostenta ningún mérito para convertirse en la voz oficial del madridismo.



Estas ausencias, cada vez más frecuentes, de Mourinho recuerdan a alguna de sus sentencias categóricas en sus refriegas con Johan Cruyff, al que acusaba de "faltar a los entrenamientos porque tenía que vender apartamentos en Andorra" mientras afirmaba que "yo sólo he faltado a un entrenamiento en mi vida, por la comunión de mi hija". Pasan los años y da la sensación de que Mourinho quiere superar a Cruyff en la peor de sus facetas echando mano de un absentismo laboral que debería preocupar, pero no preocupa, en las altas esferas del club. Será porque el Madrid marcha líder en la Liga y está vivo en la Copa y en la Champions League. Antes de tres meses puede estar "muerto" en todas. Veremos, entonces, la capacidad y paciencia de Florentino para seguir tolerando las salidas de tono de su entrenador. Los resultados, ahora, lo tapan todo. Si el Barça vuelve a cerrarle al Madrid el camino de los éxitos, Mourinho deberá pensarse muy mucho eso de dejar que otros hagan su trabajo por él. O quizá, si lo que pretende es que le despidan, seguirá haciéndolo para forzar un adiós millonario que le permita volver a Inglaterra, su gran obsesión a día de hoy.

Y mientras Mourinho sigue ejerciendo su profesión con una dejación de funciones que afecta a la propia imagen del club que le paga, Pep Guardiola, que es muy consciente del papel que juega la comunicación en la vida del FC Barcelona, cuida los detalles con esmero. No concede entrevistas personalizadas, pero se presta a todas las preguntas que le quieran hacer los periodistas antes y después de los partidos. Jamás tiene un no por respuesta, porque siempre está dispuesto a responderlo todo. Y todo quiere decir todo. Porque en el FC Barcelona no se filtran las preguntas para evitarle las incomodidades al míster. En el FC Barcelona las cosas se hacen con naturalidad, de manera que cuando surge un problema familiar, nadie lo pone en duda.


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