2011-12-22 11:12 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola no bendice el fichaje de Neymar



De entrada Guardiola no piensa que Neymar responda al perfil de futbolista que necesita Leo Messi en el Barça. El FC Barcelona ya disfruta del  mejor futbolista del mundo, posiblemente el mejor futbolista de la historia. No tiene sentido dar vueltas por el mundo buscándole una alternativa, porque hay Messi para diez años más. Por tanto, Pep es más partidario de poner alrededor de Messi a jugadores que le entiendan y se presten a colaborar con él por el bien del equipo que de contratar alternativas que puedan generar una guerra de egos y acabar con la armonía que reina en el vestuario.

Guardiola ha visto claro el irrefrenable deseo de Sandro Rosell por imponer sus criterios deportivos con Neymar, de la misma manera que cuando ejercía de vicepresidente deportivo, con Joan Laporta, trajo a Ronaldinho al Barça respondiendo a su propio concepto de lo que debería ser el fútbol que tenía que desarrollar el equipo de Rijkaard entonces. Pep ve venir de lejos al presidente, y le ha dado un capotazo no poniéndole obstáculos a su gran capricho, el fichaje de Neymar, lo que no quiere decir que lo aconseje. Pero en esa época, 2014, Pep no será entrenador del Barcelona y, salvo consejos, poco más podrá hacer.



Lo que ha sentado muy mal es que se filtrara la noticia de la paga y señal que el Barça ya ha abonadoal Santos por hacerse con los servicios del brasileño. Pep ha dicho repetidas veces que seguirá en el Barça si el ambiente que se respira en el vestuario le sigue siendo fiel y si el entendimiento con la directiva es total. El ambiente en el vestuario puede resquebrajarse si los delanteros notan que el club pierde confianza en ellos apostando por un futbolista que, de todas formas, no llegará hasta 2014. Y lo último que quiere Guardiola es que sus futbolistas pierdan la motivación o se distraigan con temas que nada tengan que ver con la victoria en el próximo partido.

Por otra parte, la operación Neymar pone al descubierto el interés del presidente por intervenir en las cuestiones deportivas. Por eso Pep, que exige renovaciones a largo plazo (Abidal o Alves) y fichajes con cinco años de recorrido /Alexis y Cesc) , no acaba de implicarse con el proyecto de Rosell y le pone a examen año tras año antes de firmar la renovación por una sola temporada. Rosell preferiría comprometerle con todo su proyecto, hasta el final, sabedor del marrón que supondrá su sucesión, pero Pep no le da esa satisfacción. Quizá porque está más próximo al lobby Roures-Laporta-Cruyff que a su presidente. Lo cierto es que Guardiola va apuntando en su libreta detalles que no le gustan y que un día le llevarán a no renovar por ese año que le propondrá Rosell. Entonces iniciará su aventura en la Premier. Entonces el Barcelona empezará a desear su retorno para que aporte soluciones a lo que los de dentro no son capaces de arreglar. Y volverá, pero no como entrenador.


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