2014-04-29 23:04 Real Madrid Por: Administrador

Guardiola no quiso hundirse con el Barça y lleva al Bayern al fracaso



Pep Guardiola le vio las orejas al lobo en el Barcelona. Entendió que el ciclo de aquel equipo tocaba a su fin y él no quiso hundirse con el resto de la tripulación. Saltó del barco antes de que el agua le llegara a los tobillos, esperando que otro se coma el marrón para volver él dentro de unos años con el objetivo de salvar al club empezando de cero.

Y se fue a Múnich convencido de que los tres años que había firmado le permitirían disfrutar de un paréntesis plácido con un equipo ganador que ya le había construido otro. Pero Guardiola se ha limitado a debilitar la fortaleza de aquel equipo que heredó de Jupp Heynckes obligándole a practicar un fútbol que va contra la naturaleza del alemán. Hasta Franz Beckenbauer se lo ha recriminado. Pero él no se da por aludido. A los alemanes les gustan las grandes galopadas, el fútbol directo, el disparo de lejos... Nada de esto está permitido en la filosofía de Guardiola, que hoy ha recibido una bronca monumental de su público, que entiende que el club le recompensa muy generosamente para ofrecer a su afición algo más que un equipo pobre, sin ideas y acomplejado ante un rival superior.



Se avecinan tiempos difíciles para Guardiola, que en Alemania no controla a la prensa como hacía en Barcelona. Allí sólo es un mercenario que entrena al Bayern a cambio de dinero y se le cuestonan todas sus decisiones. Él estaba acostumbrado a ser un símbolo intocable en el Barcelona y todo esto le viene de nuevo.

Así se curtirá y se le bajarán los humos.


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