2013-07-31 13:07 FC Barcelona Por: Administrador

Guardiola no tiene suerte con sus amigos directivos



Joan Tubau

Uli Hoeness, presidente del Bayern Múnich, ha sido denunciado por la Fiscalía de Múnich con una acusación formal de evasión fiscal. Recientemente Hoeness se autoinculpó admitiendo que durante veinte años tuvo depositados en un banco suizo 20 millones de euros sin declararlos. A raíz de este autoinculpamiento su casa fue registrada y se produjo una orden de ingreso en prisión que no se llevó a cabo a cambio de una fianza millonaria.



Uno de los motivos que Pep Guardiola ha expuesto para fichar por el Bayern Múnich por tres años, después de vaciarse en el Barça, es que el club estaba regido por ex jugadores en base a unas directrices muy profesionales. Se refería a Franz Beckenbauer, como presidente de honor, y a Karl-Heinz Rummenigge, Uli Hoeness y Mathias Sammer. Ahora se ve que no es oro todo lo que reluce en ese club regido por la profesionalidad de los ex jugadores.

Para Pep Guardiola no es nuevo ver a sus dirigentes con problemas ante la justicia. Ya viene de romper relaciones con Sandro Rosell por su interés en conseguir de la asamblea del FC Barcelona una Acción de Responsabilidad Civil contra la anterior directiva, en la que estaban sus amigos, por irregularidades manifiestas en su gestión. A esa acción judicial hay que sumar el tema de los avales que obliga a Laporta y siete de sus directivos a avalar con su patrimonio el desfase económico que produjo en el club su gestión.

A Guardiola le sentó muy mal ver a sus amigos directivos del Barcelona acusados por su gestión. Seguramente ahora también lo está pasando mal viendo a su amigo Hoeness en una difícil situación. Las desgracias le persiguen.




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