2013-04-05 18:04 FC Barcelona Por: Administrador

Hasta siempre, Juanito, el Pedrito de los años setenta



Era una época difícil, en plena autarquía del fútbol español con las fronteras cerradas a los extranjeros. Juanito llegó al Barça por petición expresa de Marinus Michels, el técnico holandés que no fue capaz de implantar los métodos que le hicieron famoso en el Ajax hasta que llegó Johan Cruyff a solucionarle la vida. Michels pidió a Juanito para complicarle la existencia a Carles Rexach, el extremo de Pedralbes, un futbolista exquisito técnicamente, pero frío y poco dado al trabajo físico. En realidad Michels no necesitaba a Juanito, lo que de verdad buscaba era un tipo que pusiera de los nervios a Rexach, le hiciera la competencia y le obligara a trabajar para ganarse la titularidad.

Y lo consiguió. Juanito se ganó enseguida un hueco en el once inicial con su fútbol vertical, su quiebro seco y su afición al caracoleo que tantó gustó a la afición barcelonista. Su problema es que en aquel Barça tuvo que compartir funciones ofensivas con Barrios y Pérez, un tridente que no destacaba por su eficacia goleadora ni por sus cualidades técnicas, aunque sí le daba al entrenador lo que pedía: esfuerzo, sacrificio, trabajo... De los tres Juanito era el que más arte aportaba. Era "el canario de los cinco millones", como le bautizó la prensa de Madrid. Ese fue el precio que pagó el Barça por él. Ni mucho ni poco para lo que se estilaba en la época.



Un año después llegó Johan Cruyff. Y Hugo Cholo Sotil. Y Rexach espabiló. Y Juanito cayó en desgracia. Vivió la inolvidable campaña del título liguero de 1973/74 desde el banquillo y se fue del Barça en 1974 después de jugar 52 partidos y marcar 7 goles. Pero se fue como campeón. Aquel año jugó 17 partidos y marcó un gol.  Luego esparció las chispas de su juego eléctrico en el Hércules y en la UD Salamanca, y regresó a casa, al CD Tenerife, y luego al Mensajero, a concluir su carrera como futbolista. Juanito fue el Pedrito de los años setenta. Pudo llegar a más, pero le atropelló el tren de un equipo espectacular en el que no encontró hueco. Aquella delantera formada por Rexach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial tenía demasiado talento para él. Luego llegó el otro Juanito, Juan Gómez, el del Real Madrid. Pero para el barcelonismo Juanito siempre será él. Descanse en paz.


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