2012-11-06 11:11 Real Madrid Por: Administrador

¡Hoy no se caerá ninguna portería en el Bernabéu!



Cuando ambos conjuntos saltaron al césped del Bernabéu y comenzó a escucharse la atronadora sintonía de la Champions League, de repente, la realización televisiva mostró un plano del fondo sur. No había portería. Por aquel entonces, existía una valla que separaba la zona de los radicales del resto del aforo y que impedía que se lanzaran objetos al pasto. Valla que servía como "pared" de escalada para los más energúmenos y en la que, con cierta dosis de incredulidad a la par que torpeza por parte de la organización del club, se enganchaban las redes de la portería de ese lado. Los ultras se encaramaron a ella y el metal no pudo con tanto peso, de modo que se vino abajo arrancando la meta de sus anclajes al césped.

La escena, el episodio, es conocido por casi todos y ha quedado ya como una de las anécdotas más curiosas, cómicas y extrañas de la historia de la Liga de Campeones. Aquella noche no fue tan llevadera. Aunque el Borussia Dortmund, que por aquel entonces era el vigente campeón de Europa y uno de los equipos más poderosos del Continente, no puso demasiadas pegas a que se retrasara el inicio del encuentro mientras el Real Madrid buscaba una solución al problema, es cierto que durante muchos minutos Lorenzo Sanz, presidente blanco, temió que la UEFA le diera por perdida la eliminatoria al equipo merengue y diera al traste con las ambiciones de hacer regresar al club a su lugar histórico dentro del espectro europeo. Dentro de su nobleza y su buena intención, el Borussia también presionó. Es lógico.



Después de numerosos intentos por volver a poner derecha la portería, de escenas esperpénticas, de operarios cortando trozos de portería con un serrucho y tratando de fijarlos después a los agujeros del césped rebosantes de agua y de un respetable expectante desde las gradas pronunciando la tan socorrida frase, "estas cosas sólo pasan en España", al mítico Herrerín se le encendió la bombilla: ¿Y si traemos una portería nueva de la ciudad deportiva?. No había que irse muy lejos por entonces. Valdebebas ni estaba en el pensamiento.

Lo que siguió fue una carrera contra el reloj en la que emergió, como héroe, un empleado de la empresa Royma, un camionero que andaba trabajando en las instalaciones del Real Madrid en la Castellana porque aquella noche se estaba montando una feria allí. El delegado del Madrid le convenció, dinero mediante (58.000 pesetas de la época, según cuenta él mismo en AS), para usar su camión para llevar una portería al Bernabéu. La locura del momento hizo que tuvieran que usar el vehículo para hacer un "alunizaje" contra la puerta que guardaba el marco porque nadie tenía la llave de la misma. Imagínense la escena. "Tardamos ocho minutos en llegar. Salimos escoltados por la Policía. Parecía el presidente del Gobierno. Salimos en dirección prohibida, bajamos por la mediana de La Castellana, nos saltamos todos los semáforos", recuerda el protagonista inesperado, Cándido Gómez.

Más de una hora después, hubo portería. Hubo partido y el Madrid venció por 2-0 con goles de Fernando Morientes y Karambeu. Días más tarde, consumó su pase a la final empatando 0-0 en Dortmund. Y luego llegó el gol de Mijatovic y la ansiada séptima. Un título que cambió el rumbo y la historia del club, pero que no fue lo único que contribuyó a mejorar su estructura y a colocarlo a la altura que la modernidad del momento exigía. Lorenzo Sanz cambió la organización de la entidad hacia el modelo profesional que hoy conocemos para no volver a caer en errores como aquel. Se suprimieron las vallas y llegaron los asientos a los fondos. Hoy no se caerá, pero por si acaso, desde esa noche nunca falta una portería de repuesto en el Bernabéu.




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