2015-07-12 12:07 Real Madrid Por: Administrador

Iker Casillas: "El Real Madrid me lo dio todo"



Álvaro Villaverde

Y es que el día de su despedida no ha podido aguantar las lágrimas y ha demostrado con su comunicado lo profundo que lleva el Real Madrid en su corazón. Madridista desde la cuna, que se suele decir, Iker ha pasado casi toda su vida en el Santiago Brnabéu, soñando ser lo que ha llego a convertirse: el capitán y símbolo madridista que quedará para las generaciones posteriores. 



No hay nada ni nadie que pueda borrar lo mucho que Casillas le ha dado al Real Madrid. El guardameta se despide y se va al Oporto, pero asegura que no es un adiós, sino "un punto y seguido". También avisó antes de leer el comunicado: "Leer esto son 30 segundos, pero tardaré una hora", avisó y cumplió. Se emocionó de nuevo al leer el escrito con el cual se despedía del club de su vida:

“En primer lugar –dijo con dificultad-, gracias por estar aquí acompañarme en este momento tan especial. He venido a este gran estadio para despedirme de todos vosotros y en especial de los madridistas. Desde ayer dejé de pertenecer al Real Madrid. La decisión de irme al Oporto es por la ilusión que me han transmitido, presidente, entrenador y equipo. Y segundo por las muestras de cariño que he ido recibiendo de la gente cuando se supo que mi destino era Portugal. Me han ganado y me pone muy contento, haré todo lo posible por no defraudarles y lucharé al máximo. Gracia Oporto por haber confiado en mí.

Ahora me dirijo a los madridistas, después de 25 años defendiendo el escudo del mejor equipo del mundo, llega un día difícil decir adiós a esta instituicióin que me lo ha dado todo. Parece que ayer cuando vestí por primera vez esta camiseta y cumplía un sueño. Durante este tiempo hemos reído, llorado, ganado, perdido. Este club me ha formado como persona, me ha ayudado a crecer, con valores como el respeto, compañerismo y sobre todo humildad. He tratado de llevarlos allá donde he ido. Me acuerdo de todos los compañeros que he tenido, he vivido momentos únicos y han sido mi familia. Dejo grandes amigos. También de todos mis entrenadores, desde lo que tuve cuando empecé de niño. A Mezquita, que me rescato, hasta mi último entrenador: Carlo Ancelotti. De todos he aprendido muchas cosas. A los cuerpos técnicos. Todos me han transmitido comprensión, sabiduría, experiencia y profesionalidad.



Todo mi cariño a mi padre y familia, que me ayuda. Y sobre todo a mi mujer y mi hijo que han compartido esta apasionante.

Estas últimas líneas, al madridismo. Gracias a vuestro apoyo incondicional. Por ayudarme a levantar cada copa, por estar ahí, por tenderme la mano y tirar de ella para levantarme. Independientemente se que haya sido buen o mal portero, espero que la gente se acuerde de mí por ser buena persona, con mis defectos y cualidades. Gracias, gracias, miles de gracias. Nunca os podré olvidar y allá donde vaya seguiré gritando ¡Hala Madrid!

No voy a decir adiós, porque será un punto y seguido".


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