2016-04-06 21:04 Real Madrid Por: Administrador

Impresentable Marcelo: Agresor y cuentista a la vez



Después de oír a la caverna más radical y casposa del Real Madrid cebarse con Luis Suárez por una patada que no impactó y un manotazo al que recurrió para sacarse de encima a un defensa, y después de asistir al consejo de guerra al que ha sido sometido el delantero uruguayo por la Santa Inquisición Cavernaria en el que ha sido condenado y ajusticiado mediáticamente, aparece Marcelo en Wolfsburgo para avergonzar a los voceros que ejercen también de gaiteros en la rechufla del discurso madridista. Lo que ha hecho Marcelo hoy en Alemania sonroja a cualquiera que pretenda ser deportista. A cualquiera que pretenda ser persona. Veremos si los radicales de la pluma y el micrófono son capaces de llamarle la atención al lateral madridista, que hoy ha puesto de manifiesto que anda corto de valores y que no ha asimilado la lección del señorío del que siempre ha presumido el Real Madrid. Corría el minuto 70 de partido, Marcelo agredió sin balón a Arnold, del Wolfsburgo, dejando la pierna extendida para darle una coz en la espinilla desde atrás. Una agresión flagrante que el árbitro no quiso ver porque Marcelo es del Real Madrid, algo que tampoco sorprende ni viene de nuevo, por cierto. Pero no quedó ahí la cosa. El jugador alemán se encaró con él para preguntarle por su absurda agresión, las cabezas se acercaron y Marcelo aprovechó para golpearle ahora en el pecho y simular luego una agresión tirándose al suelo como si le hubieran propinado un crochet de derecha. Patética actuación de un cuentista que ha quedado retratado ante el mundo entero. Su lance originó una tangana mayúscula que acabó con tarjeta para su compañero Gareth Bale. ¡Menudo negocio! Al Madrid le ha salido hoy cara la antideportividad de su lateral. La imagen, que ya ha dado la vuelta al mundo, produce más lástima y pena que risa. Marcelo, además, fue uno de los que cuando tocaba, para justificar su inferioridad ante el Barcelona recurrió a la acusación de que los futbolistas barcelonistas simulaban faltas y hacían cuento. Calumnia, que algo queda. Y es que piensa el ladrón que todos son de su condición. Hoy Marcelo ha reunido en su persona y en la misma jugada lo más despreciable  que puede adornar a un deportista: agresor y cuentista a la vez. Y muy curioso: el violento agresor que a la vez hizo cuento en la misma jugada no vio tarjeta. Ni amarilla. ¿Cómo decían en el NoDo madridista? ¿Suárez tenía que haber sido expulsado? Pues eso. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Y Marcelo es un pecador compulsivo. Aunque no le expulsen y aunque la Caverna Radical no le organice un consejo de guerra ni le sentencie sin más juicio previo como culpable.    

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