2017-02-22 20:02 Real Madrid Por: Administrador

Intento de atraco frustrado al Valencia



Fede Peris Como era de esperar, el colegiado Burgos Bengoetxea, se ha convertido en el protagonista del partido que esta tarde han disputado en Mestalla el Valencia y el Real Madrid.  Había mucho en juego: dejar sentenciada la Liga o asumir que el Barça está ahí, y, como todos temíamos, el Real Madrid ha contado con la colaboración inestimable del árbitro para sacar adelante su compromiso. Sucede que esta vez no ha sido suficiente. El árbitro ha hecho todo lo que ha podido para que ganara el Real Madrid, como es habitual siempre, pero esta vez los jugadores madridistas no han estado a su altura y no han sabido aprovechar los pases de gol que han recibido del colegiado en forma de decisiones arbitrales claramente injustas a su favor. Burgos Bengoetxea ha enseñado tarjeta amarilla a Enzo Pérez por entrada a Marcelo por mucho menos de lo que este mismo jugador le hizo a Andrés Iniesta, a quien envió al hospital sin que el árbitro de aquel partido se dignara a pitar ni siquiera falta. Cristiano Ronaldo ha intentado imponer su ley a base de simular penaltis, pero no ha sido castigado con una tarjeta amarilla por ello. Esas cosas quedan reservadas para Neymar. Un patadón intencionado de Varane en la cara de Gayà se ha resuelto con una simple tarjeta amarilla. La misma gravedad que cualquier protesta de Luis Suárez. Burgos Bengoetxea se ha comido un penalti de libro de Carvajal a Zaza cuando se aprestaba a fusilar el 3-1 y otro cometido por Ramos pisando a Munir dentro del área. Sencillamente vergonzoso. Un patadón postrero sin balón de Gareth Bale a Garay no ha merecido ni una amonestación. Y por supuesto, cuatro minutos sin justificación para que el Real Madrid pudiera tirar de la épica de Sergio Ramos. Pero ni así.

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