2013-09-22 20:09 Real Madrid Por: Administrador

Isco embelesa al Bernabéu y Cristiano supera a Hugo (4-1)



El Real Madrid le ha vuelto a demostrar a sus aficionados que si se trata de meter goles o de atropellar al contrario va a seguir cumpliendo. Pero para ver hilvanar a su equipo una jugada tras otra, el Bernabéu todavía deberá esperar. La grada vio un partido que ya ha visto muchas veces. Quizá es que ésta es la esencia del Madrid. Toda la vida tuvo grandes jugadores de banda y grandes rematadores. Además, ahora tiene al mejor jugador de banda y al mejor rematador, todo en una sola pieza. El Madrid no tiene el toque en su ADN. Pero no debería afligirse por ello. Otro fútbol es posible.

La parroquia empezó amodorrada por un imprevisto. Bale se cayó del equipo titular minutos antes de que iniciara el choque. El Madrid pareció acusarlo y empezó el partido sobresaltado. Una protesta de Cristiano por una presunta falta le costó a los blancos un gol de Lafita. El aragonés ha marcado tres veces en el Bernabéu en los últimos cuatro años. En el otro, la matinal del curso pasado, estaba fuera de concurso por lesión. Tampoco era la primera vez que el Getafe se adelantaba pronto en el coliseo madridista.



Pero el Madrid, cuando ataca, lo hace con Cristiano. Y eso es sinónimo de metralla. Culaquier balón que le llega al portugués acaba en remate. Cuando no es gol, es rechace. En uno de ellos apareció Pepe para nivelar de nuevo la balanza. Fue una jugada rara que no impidió comprobar que Cristiano siempre huele la sangre. A los pocos segundos, en una situación calcada a la del primer gol, el de Madeira casi caza el segundo. La media hora de encuentro se completaba con un partido abierto y alguna que otra buena intervención de Moyà.

Pasado el primer tercio del envite, otra jugada tonta volvió a condenar al Getafe. Una doble falta acabó con dos azulones amonestados y un penalti a favor del Madrid. Cristiano lo transformó, ahora sí, en el segundo. El conjunto madridista, quizá por la ausencia de Modric, se había mostrado un tanto falto de pausa hasta ese momento. Pero eso ya importaba poco. El Getafe no volvería ya a acercarse siquiera al empate que tanto anhelaba su entrenador en el día antes. Al verse por delante en el marcador, las piezas que todavía necesitan engranaje ganaron en confianza. En ésas estuvo Illarramendi, que poco a poco nos dejó intuir lo que un día puede ser.

El Madrid finiquitó el resultado -que no el partido, eso ya lo había hecho antes- al cuarto de hora de la reanudación. Decía José Mercé en el descanso que Isco mete los goles por bulería. Que es muy flamenco. Lo cierto es que el malagueño ha caído de pie en este equipo y ya ha empezado a patentar esa rosca tan singular. Tiene a la gente en el bolsillo.



El partido arrojó otras impresiones. A los que se preguntaban por qué el Madrid se ha quedado a Di María y ha vendido a Özil, el argentino les sirvió una explicación en bandeja. Aportó al ataque del Madrid todo lo que puede aportar un atacante. Todavía está por descubrir si reposta carburante cada vez que va a la banda. El Fideo se ha aferrado al Madrid como a un clavo ardiendo. Este año tendrá minutos y será importante. Otro que tal baila es Sami Khedira. Decía Carlo en la previa que no es un dechado de cualidades técnicas, pero que su entrega e inteligencia son dignas de alabar. El teutón se encargó de darle la razón al míster.

El partido nos dejaba esas certezas mientras el Getafe lo intentaba tímidamente, como aquel chaval que no se atreve a tocar a la puerta del primo de Zumosol, no vaya a ser que le moleste. Luis García seguía intercambiando defensas y Sarabia, que se fue cedido del Madrid para no volver jamás, ensayaba disparos de mosquito.

Llegando al final, el Bernabéu tuvo una de esas reacciones que le engrandecen. Benzema se pasó el partido fallando remates, pero no dejó de intentarlo nunca. Como premio a la tenacidad que hoy mostró el francés, el público le despidió con una tormenta de aplausos. Karim dejó su sitio a un Morata que sigue haciendo pinitos en esto de la Primera División. Antes, Illarra había abandonado el césped por Modric.

A continuación, en la rueda de sustituciones le tocó el turno a Isco. Ovación cerrada para el mediapunta. No podía ser de otro modo. Su reemplazo, Jesé, también es otro que está tocando al timbre. En su primera acción forzó la expulsión de Míchel por doble amarilla. El descuento nos dejó la enésima delicatessen de Cristiano. El '7' se permitió el lujo de regalarse un taconazo para cerrar el marcador. Los goles se le escapan de los pies.

El juego del Madrid es puro fuego. Y siempre lo va a ser. Los fichajes nacionales, Isco e Illarramendi, le darán un aire más metrónomo. Pero la esencia no se pierde en un día. La manera de dominar de los blancos se produce por aplastamiento del oponente. Ser el Madrid implica eso.

 

 
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