2011-11-20 22:11 FC Barcelona Por: Administrador

Johan Cruyff, el amigo invisible (II)



 “Viven de mi trabajo con la cantera”
"Me molesta que digan que yo destruí la cantera cuando están viviendo de ese trabajo”. Su trabajo fue su hijo Jordi, Carlos Busquets, Toni Velamazán, Pinilla, Moreno, De la Peña, Roger, Óscar, Celades, Arpón, Sánchez Jara… De la lista de canteranos que él dejó y sobre los que pretendió crear un Dream Team II, ninguno triunfó, aunque la mayoría supo rentabilizar con habilidad su supuesta valía. Esa cantera que él dejó tenía muy poco de aprovechable. Pasados unos cuantos años aparecieron los Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Messi, Sergio Busquets, Bojan, Thiago, Pedro o Cuenca fruto del trabajo de otros que vinieron más tarde a arreglar lo que él destruyó.

Desprecio al presidente
En las elecciones del año 2000, las que acabaron con el triunfo de Joan Gaspart y la derrota de Joan Laporta enrolado en la candidatura de Lluis Bassat, Johan Cruyff era el socio número 98.070 -sospechosamente alto- y no acudió a la toma de posesión del nuevo presidente. Así explicaba David Torras en El Periódico el encuentro entre Gaspart y Cruyff durante la jornada de votaciones: “Joan Gaspart se abalanzó sobre él (Johan, Joan), le gritó. Y llegó a ponerle la mano en su antebrazo. El holandés se giró, le miró con desprecio y siguió su camino, dejando atrás el primer intento (fallido) del candidato para buscar la unidad que pregona". El presidente del Barça sólo le merecía desprecio a no ser que fuera su amigo. En esa época no tenía ningún interés por fomentar la unidad social en el club. Al contrario, cuanto mayor fuera la división, mejor para él y sus intereses. Sobre los que abuchearon ese día al holandés, que fueron muchos, Johan lo tenía muy claro, como siempre: "Los míos son de verdad. Los otros están pagados". ¿Estarían también pagados los casi 24.000 que representaban al 60% de la masa social que votaron en contra del estilo del tándem Laporta-Cruyff en la moción de censura de 2008? ¡Viva la demagogia! Los buenos son los míos. Los disconformes están pagados. De una lógica aplastante.

“Laporta quiere acabar con los mandatos dictatoriales”
El 17 de junio de 2003 El Periódico recogía unas declaraciones de Johan Cruyff a la cadena televisiva holandesa NOS: “Ahora la gente es más crítica, piensa más y pide explicaciones al amo de por qué hace las cosas. Gente como ahora Laporta quiere acabar con los mandatos dictatoriales y por eso hace cinco años que encendió el fuego".  Con Laporta, los mandatos se regían a través de la más disciplinada unanimidad marcada por el presidente. El que no estaba unánimemente de acuerdo con el que mandaba tenía que coger la puerta y marcharse. Las dictaduras de antes habían sido sustituidas por democráticos pactos de confidencialidad que evitaban la transparencia y que impedían informar a los socios sobre la gestión o sobre antiguas promesas como la del levantamiento de alfombras. Incluso se recurría al espionaje para tener controlados a los que jugaban en el mismo bando. "Antes el club tenía amo y todo lo que hacía el amo era bueno y se aceptaba”. ¿Y con Laporta? ¿Había cambiado algo? Los que con Laporta criticaban, pensaban más y pedían explicaciones al amo, los que encendían el fuego para acabar con los mandatos dictatoriales ¿qué respuesta encontraban? ¿Casposos, resentidos,  cavernarios, nostálgicos del pasado? ¿Era esa la manera más democrática de entender la oposición? ¿Era higiénicamente democrático aferrarse al cargo cuando el 60% de los socios te dicen que te vayas? De eso Cruyff nunca dijo nada. Se trataba de su amigo.

Ya puede volver al Camp Nou
Una vez elegido Laporta presidente, decía Johan Cruyff a La Vanguardia: "Se han liquidado cosas malas y ya tengo motivos para ir al Camp Nou". Durante los ocho años que permaneció en nómina de Núñez, y con las “cosas malas” vigentes, no tuvo ningún inconveniente en ocupar el banquillo del Camp Nou a cambio de dinero. Pero gratis no estaba dispuesto ni a sentarse en la grada. La llegada de Laporta y sus “cosas buenas” le abría las puertas del club en todos los sentidos. Por ejemplo, el Barça de Laporta sí estaba dispuesto a colaborar con su Fundación. Volvía a ser feliz.

Vuelve como socio 81.046 sobre 106.766
El 23 de agosto de 2003  Cruyff regresaba al palco del Camp Nou por primera vez desde su despido. Ocupó la segunda fila –faltaría más- acompañado de su esposa y de uno de los personajes de su ya famoso séquito: Joan Patsy. Ese día Cruyff, que entró a formar parte de la familia blaugrana como jugador el 13 de agosto de 1973 (30 años antes), era el socio 81.046. En ese momento había 106.766 socios en el club. Un número demasiado alto para quien pretendía dar lecciones y ser el gurú del barcelonismo.

“Ni Núñez ni yo pintamos ya nada”
El 13 de julio de 2003, en una extensa entrevista concedida a La Vanguardia –medio del que cobraba en esa época-, Cruyff afirmaba que "ni Núñez ni yo pintamos ya nada en este club". En lo que se refiere a Núñez el tiempo ha confirmado que acertó. Su caso, sin embargo, es distinto. Nunca pudo imaginar que pintaría tanto, aconsejando entrenadores, secretarios técnicos, fichales… Núñez dejó de pintar por propia iniciativa. Él, con Laporta, se aprestaba a vivir una época dorada como creador de opinión liderando el entorno. Se acabó el nuñismo, y el cruyffismo tomaba el poder, aunque sin mojarse, viendo los toros desde la barrera y, por supuesto, influyendo. Hasta el presidente se atrevió a decir que no renunciaba a los principios del cruyffismo. Gracias a Núñez se acabó la división en el club. Ahora todos teníamos que ser cruyffistas. Seguíamos viviendo de los ismos, del único ismo que quedaba.

“Si no viene Ronaldinho no pasa nada”
Desde el primer momento Johan Cruyff dejó claro que Ronaldinho no era santo de su devoción. Cuando su fichaje estaba a punto de consumarse, dejaba caer  el 11 de julio de 2003 en El Periódico que “si uno duda, no tiene que venir. Para venir al Barça no hay que convencer a nadie. Si no viene Ronaldinho, no jugaremos con 10. Pondremos a otro”. A Prosinecki, por ejemplo.

“Figo se fue porque cobraba poco”
"Figo se fue porque era el numero uno y cobraba como si fuera el séptimo". Otra intoxicación, made in Johan, de quien sabe que a Figo se le revisó su contrato cinco veces en los cinco años que vistió de azulgrana. Una cosa es que no fuera el mejor pagado –tampoco era el mejor, ya que Rivaldo y Ronaldo estaban en un escalón superior- y otra que fuera el séptimo. Calumnia, que algo queda. Establecido el nuevo orden a gusto de sus criterios y con su bendición, tipos con Henry o Thuram pasaron a cobrar tres veces más que Iniesta o Xavi.

Franco y los electores de Laporta
"En la sociedad catalana hay una gran diferencia entre la gente que ha crecido y estudiado en la época de Franco y después de Franco. El desarrollo personal de la gente en sí, su forma de pensar, es diferente y esto se ha notado a la hora de votar". Los que eligieron a Laporta con su voto fueron mayoritariamente socios que crecieron y estudiaron en la época de Franco. Pura cuestión de estadística. Otra sandez del genio. El problema es que en esa época todavía había gente que le creía.

Mala fecha de elecciones
"Las elecciones deberían haberse hecho en marzo, como era lo lógico; hacerlas en junio es absurdo. La gente sabía que hacer las elecciones en junio perjudicaba al club, pero se hizo. No es excusa que hubiera una junta gestora. Hay quien dice que lo había pensado el presidente, pero...¿el presidente sabe más que nosotros? No, desde luego que no”. Por supuesto, no ha nacido un humano que sepa más que él, ni siquiera el presidente. Para que sus palabras merecieran credibilidad y pudieran ser tomadas en serio se echó en falta su censura al calendario electoral planteado por su amigo Laporta para agosto de 2006 utilizando al amiguete Sala i Martín como brazo ejecutor. ¿No perjudicó esa fecha al club? ¿Por qué no dijo nada entonces? El Maestro era así. Cambiante.

“En el Barça no hay transiciones”
"En el Barça no hay años de transición. Siempre hay que salir a ganar. Nunca hay que dar excusas antes de tiempo". Hubiera estado bien que le transmitiera ese mensaje a Joan Laporta como gestor de la sección de baloncesto, cuyo presupuesto estuvo siempre entre los más altos de Europa y que llevaba en transición desde el mismo momento en que se puso a gestionarla. De todas formas, El Maestro a veces no se aclaraba y cambiaba de opinión como Sala i Martín de chaqueta. El 12 de febrero de 2007 escribió en La Vanguardia: "Tengo clara una cosa: hay momentos de transición. Y éste es uno de estos momentos". Así es el gran Johan, un hombre de firmes convicciones.

“Siempre buscando enemigos en los últimos años”
"Nosotros aquí siempre hemos tenido problemas con todos en los últimos años. Siempre buscando enemigos…Y en este sentido tanto Rijkaard como Laporta son ideales para crear un ambiente positivo". Teniendo en su bando a Johan Cruyff era difícil que le salieran enemigos peores a Joan Laporta. Y más, el “ambiente positivo” creado por Laporta y Rijkaard en los dos últimos años de éste dio para cero títulos sobre seis gracias al buen rollo de la autogestión que acabó derivando en anarquía y descontrol del vestuario. Cuando eso ocurrió, claro, la culpa fue de los jugadores, de quienes no se acordaba en la época de vacas gordas. Por otra parte, el ambiente positivo que generaba Laporta le supuso la deserción de 15 de sus directivos, al margen de conflictos variados con otros clubs, estamentos e instituciones diversas.

Perdió el pleito con Núñez
El 19 de septiembre de 2003 podía leerse en El Periódico, "Cruyff espera que el Barça retire un pleito contra él (…) Núñez le acusó de vender información y de cobrar por partidos de pretemporada y Cruyff le respondió llamándole "tirano sin alma" y que "debería estar entre las fieras". Cruyff demandó a Núñez y al club, y Núñez y el club hicieron lo mismo con él. La Audiencia condenó a los dos a rectificar sus frases y además a Cruyff le ordenaba que se hiciera cargo de todos los gastos que implicaba la sentencia y rectificación de Núñez. Seguramente el juez no tenía ni idea, debió pensar El Maestro

No exige a Rijkaard
"A Laporta, Txiki y Rijkaard no les voy a exigir que sean campeones de liga. Yo no lo fui hasta mi tercer año como técnico del Barcelona". Podían, pues, estar tranquilos. Si Johan no exige, el entorno estará calmado. Si el genio tardó tres años, adelantarse a ese plazo podía significar por parte de los demás mortales una falta de respeto. Guardiola, en cambio, no necesitó ni tres ni dos. Y a Van Gaal lo crucificó nada más aterrizar en Barcelona, aunque ganara el doblete en su primer año.

“El equipo es la herencia de un pasado lleno de errores”
El 20 de octubre de 2003 rizaba el rizo de la incoherencia, siempre en La Vanguardia, su periódico entonces: "El equipo de hoy es mayoritariamente herencia de este pasado lleno de errores. Y por más que estemos deseando lo contrario, lo que se ha hecho mal durante cuatro o cinco años no se arregla en cuatro o cinco meses". Luego el Barça arrasaría en la segunda vuelta del primer año de Rijkaard con el equipo de la herencia plagada de errores, que de hecho sería la base del nuevo gran Barça: Valdés, Puyol, Oleguer, Motta, Iniesta, Xavi, Cocu, Saviola… No parecía tan mala herencia. Hasta los genios se equivocan, porque lo que se había hecho mal en cuatro o cinco años Rijkaard y Ronaldinho lo solucionaron en tres meses. Los maestros, gurús y dioses de diverso pelaje también se equivocaban.

“Dejémosles trabajar”
"Todos los nuevos que han entrado en el Barça son gente honesta, dejémosles trabajar”. A éstos, que eran amigos, había que dejarles trabajar, a diferencia de lo que había que hacer con los del antes, a quienes había que poner palos en las ruedas. Seguramente, en este caso, lo que quiso decir es: “dejemos trabajar a todos menos a Sandro Rosell”, que igual no era “gente honesta”. Al menos, eso es lo que pareció. Sobre la honestidad de sus amigos la justicia decidirá en breve. Es fácil que Cruyff quede también con el culo al aire en este asunto.

Visitas al vestuario
El 3 de enero de 2004 Sport se hacía eco de una polémica en la que Cruyff se vio envuelto al trascender sus continuas visitas al vestuario del Camp Nou: "Bajaré cuando quiera al vestuario. No hay ninguna polémica en mis visitas al vestuario. Y si la hay, es que alguno la busca. Si bajo al vestuario y lo digo es porque no tengo nada que esconder y bajaré siempre que quiera hacerlo". Claro, como Pedro por su casa. Eso quedaba muy claro: hará lo que quiera siempre que quiera. Años atrás, cuando él mandaba en ese vestuario, nadie podía profanarlo. Ahí sólo mandaba él. Años después, seguía mandando. De hecho, los que debían mandar estaban en nómina del club gracias a él. ¡A ver quién era el guapo que le impedía hacer uso de la incoherencia y le prohibía pisar un territorio que debería estarle prohibido!
Sí, he bajado al vestuario, pero nunca en día de partido. He bajado al vestuario entre semana y sólo dos veces, porque allí tengo un montón de amigos: Eusebio, Unzué, Rijkaard y Txiki… Y si alguno cree que por bajar dos, tres, cinco veces a un vestuario se arreglan las cosas, que me explique el secreto, porque yo no lo sé". Cruyff quería poner de moda visitar a los amigos precisamente en el vestuario, como si el vestuario fuera un bar. Lo que no se entendía era su manía por cerrar a cal y canto las puertas de ese espacio en su época de entrenador si, como decía, allí no se arreglaban las cosas. A Cruyff nunca le ha costado pasar del blanco al negro. Es así. Tampoco dijo nada cuando un Laporta desesperado entró en el vestuario para ofrecer una prima extra por ganar al Valencia. No le dio resultado y el equipo no alcanzó la final de Copa.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO 



Johan Cruyff, el amigo invisible (III)

Laporta le abre las puertas / Y Txiki le da la bienvenida / Equipo, descompensado… / …y desequilibrado / El fichaje de Davids / El toque de Migueli / Opina de oídas / ¿Nada que ver con la planificación? / No habla con Rosell / Pide ayuda a los periodistas / Culpa a la base del equipo / Para Rijkaard sí pide tranquilidad / Admite ser tramposo y egoísta / Rijkaard alinea jugadores que no ha fichado / Vivos en las tres competiciones / Formación académica obligatoria / No quiere sudamericanos / El contrato de Ronaldinho

 



 

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