2011-11-25 23:11 FC Barcelona Por: Administrador

Johan Cruyff, el amigo invisible (III)



Laporta le abre las puertas
Joan Laporta dejaba las cosas claras por si alguien aún tenía dudas: "El Barça es su casa y puede venir cuando quiera. Siempre es positivo que el equipo pueda contar con sus conocimientos, que además le pueden ir muy bien a Txiki y Rijkaard y ayudar a mejorar la situación deportiva del equipo". ¿No habíamos quedado en que en el vestuario no se arreglaban las cosas?

Y Txiki le da la bienvenida
El 6 de enero de 2004 Begiristain admitía en El País que Cruyff había bajado ya tres veces al vestuario. "Que alguien como él venga es normal, lo raro es que antes no pudiera hacerlo". De bien nacidos es ser agradecidos. Ese día Txiki se ganó el jornal.

Equipo, descompensado
Y una vez tomada la posesión de su hogar, muy pronto empezó a lanzarle chinitas a Sandro Rosell, una figura que le incomodaba: "El equipo está descompensado". Claro, no lo había construido él ni sus recomendados. Rosell molestaba y había que minar esa imagen y credibilidad que en ese momento estaba por las nubes tras el fichaje de Ronaldinho.

…y desequilibrado
El 14 de enero de 2004 volvía a insistir en que el equipo no estaba compensado y Rijkaard salía a su encuentro: "desde el primer día supe que el equipo no estaba equilibrado". Eso ocurría por dejar los fichajes en manos de un directivo, Sandro Rosell, que empezaba ya a estar con la mosca detrás de la oreja ante la actitud del cuadro técnico y su asesor espiritual. De ese desequilibrio nacieron dos ligas y la Champions League de París. Luego, ya sin Rosell y con plenos poderes para Txiki, dos años de travesía en el desierto a la espera de la llegada de Guardiola para arreglar el desaguisado y volver a la senda ganadora.

Fichaje de Davids
Poco después decía Cruyff sobre Edgar Davids, el improvisado fichaje de invierno de 2004: "Tiene una mentalidad y carácter que le pueden venir muy bien al equipo. Lo que él puede aportar es lo que le hace falta al Barça, y si se pudiera incorporar, yo lo haría". Dicho y hecho. En dos días estaba fichado y, como el propio presidente admitió, “que n´aprenguin”.

El toque de Migueli
El 11 de enero de 2004 Johan Cruyff, ya felizmente acostumbrado a la palmadita y “lo que tú digas”, recibía de un auténtico mito viviente del club, Migueli, un serio toque en TV3: "Cruyff siempre habla de barcelonismo. Si habla tanto, ¿por qué no arregla el club? Lo que pasa es que tira la piedra y esconde la mano. En los 104 años de historia del club parece que sólo haya existido el Dream Team, cuando por aquí han pasado jugadores como Biosca, Maradona o Kubala, mucha gente de gran calidad y sentimiento. Su barcelonismo es de bolsillo”. Migueli dudaba del amor de Cruyff por el Barça, "como también de su amor por el fútbol, que no tenía. Dice que el dinero no es lo más importante, pero después de retirarse aquí se fue al Levante. Yo sólo estuve un año en el Dream Team de Cruyff y él no debe creer conveniente que yo esté ahora en el club". Dicho por Migueli, el futbolista que en más ocasiones ha defendido la camiseta del club, la acusación de amiguismo y dirigismo sobre Cruyff en el Barça adquiría un tono realmente solemne.

Opina de oídas
El 21 de enero de 2004 el gurú explicaba en La Vanguardia que "yo no ficho a Davids. Lo dije en agosto: yo no tengo nada que ver con las altas y las bajas de este equipo. Yo no mando nada en el Barça, no decido nada". Es decir, que hay que considerar como causalidad el hecho de que el club concretase un fichaje horas después de que él lo aconsejara en un periódico. "¿Saben cuántas veces he ido este año a ver un partido del Barça en directo? No más de cinco”. Una nueva prueba de su amor por los colores y una constatación de que los genios pueden permitirse el lujo de opinar de oídas.

¿Nada que ver con la planificación?
"Laporta me ofreció en su día un cargo como asesor del presidente (el propio Laporta lo negó luego), pero le dije que esto de ser asesor sólo sirve para que te lleves los palos porque al final las decisiones las toman los responsables de cada área. Cuando hablo con Txiki y Frank les doy mi opinión y les digo lo que haría si estuviese en su lugar. Laporta, como amigo, puede pedirme cuantos consejos quiera, pero yo estoy al margen. Tanto, que puedo asegurar que nada he tenido que ver con la planificación deportiva de este equipo". Aún no habían llegado los títulos y no quería involucrarse. Cuando el Barça ganó la Champions al presidente le faltó tiempo para responsabilizar de los buenos resultados al que “está al margen”.

No habla con Rosell
"Si Sandro Rosell ha sido el hombre fuerte a nivel deportivo en este arranque de mandato, yo os aseguro que no he hablado con él más de cinco minutos. Si el que toma las decisiones no habla conmigo, ¿cómo puedo estar yo detrás de todo a nivel deportivo?". Ese era precisamente el problema, que no se hablaba con el responsable deportivo. Y eso era intolerable. Afortunadamente para él, el inconveniente fue corregido meses más tarde. Ya fuera del club el que no hablaba con él, podría aconsejar con más libertad y confianza a sus amigos colocados en el organigrama, que sí hablaban con él.

Pide ayuda a los periodistas
"Ya advertí que los medios de comunicación tenían que desempeñar un papel importante de apoyo. Pedí que diesen tiempo a este proyecto. Que si las cosas no salían bien tuviésemos muy claro que a esta directiva la avalamos todos mayoritariamente". Como diría Perrín, Carabén o el propio Laporta, a esa directiva la avaló uno de cada cuatro barcelonistas. Y para estar desequilibrada, esa plantilla demostró un equilibrio excepcional en una segunda vuelta de película que puso los cimientos de un camino glorioso que conduciría a París. Por cierto, esa directiva también fue censurada “mayoritariamente” por los socios y Cruyff no debió enterarse. Y es que la voluntad mayoritaria del socio sólo fue un argumento válido cuando el viento soplaba a favor. En un momento dado, los compromisarios no saben leer un balance. Pero si interesa, de ellos puede depender la identidad del presidente cuando se trata de legitimar la continuidad de Laporta tras un plebiscito adverso. Interesante también su opinión sobre lo que deben hacer los periodistas. Tantos años remando en dirección contraria desde los medios de comunicación y ahora tocaba cerrar filas en torno a Laporta.

Culpa a la base del equipo
El 2 de febrero de 2004 insistía en La Vanguardia en su interés por borrar la base del equipo heredado ya que "llevamos muchos años cogiendo el hacha porque las cosas no van bien. Caen presidentes, caen entrenadores, nos gastamos un montón de dinero y seguimos prácticamente igual (…) Lo supe en cuanto se cerró la plantilla. Daba lo mismo quién fuera el presidente y quién fuera el entrenador. Todo cambiaba en el equipo menos la base, que no necesita rendir al máximo. ¿Para qué? Ganen o pierdan, el grueso de sus emolumentos está garantizado por contrato. Una base del equipo que, tras comprobar que desfilaban entrenadores y presidentes, ellos seguían porque alguien se lo firmó un día (…) Las consecuencias de esos contratos largos y sobrevalorados se están pagando aún". Y eso que Núñez se negó a firmarles a Figo y Rivaldo contratos vitalicios, lo que le valió las más agrias críticas del propio Cruyff. Luego no dijo nada cuando su amigo presidente intentó retener a Ronaldinho de por vida y firmó contratos millonarios con algunos cracks por cuatro y cinco años con fijos elevadísimos. Lo que resultaba ciertamente sorprendente era la inutilidad de la figura del presidente o el entrenador ante el fatalismo del destino. ¿Realmente creerá Cruyff que su incidencia es tan modesta? Esa base de la que renegaba El Maestro fue el punto de apoyo sobre el que el Barça construyó el mejor equipo del mundo poco después.

Para Rijkaard sí pide tranquilidad
"Si a los problemas en el equipo le sumas a la gente en contra, no iremos a ningún sitio”. Sobre este tema Robson y Van Gaal podrían escribir un tratado dándole la razón  y rubricar otra de sus frases célebres: "Si el entrenador tiene tranquilidad podrá alcanzar los objetivos que se ha fijado". Quizá por eso, porque ya se encargó él de que no tuvieran tranquilidad, sus sucesores no acabaron de lograr sus objetivos. Pese a todo, ambos abrillantaron su palmarés con títulos de color blaugrana.

Admite ser tramposo y egoísta
El 7 de febrero afirmaba en Sport que "hay jugadores muy acomodados". Preguntado al respecto, Laporta dudó que eso saliera de la boca de su cliente Johan. Luego, el 16 de febrero en La Vanguardia, firmándolo con su puño y letra, se encargó de desmentir al presidente: "Si yo opino que algunos jugadores están acomodados es porque he estado en el vestuario. Yo he aprendido de mis propios fallos y puedo hacer este tipo de observaciones. Sé las trampas que hacen los futbolistas porque antes las había hecho yo, sé lo egoístas que son y cómo piensan".

Rijkaard alinea jugadores que no ha fichado
Y se lamentaba en Sport de que "Rijkaard alinea a jugadores que no ha fichado", como por ejemplo Valdés, Puyol, Oleguer, Xavi, Motta, Iniesta o Saviola. Cruyff debía pensar que Rjkaard hubiera sido más feliz con Albelda, Aimar, Ayala o Palacio.

Vivos en las tres competiciones
El 29 de marzo de 2004 sentenciaba en La Vanguardia : "Mi filosofía siempre admite que puedes ganar o perder. Pero al Barça del año que viene le exigiré que esté vivo en las tres competiciones”. La Gramenet y el Chelsea le bajaron los humos. No se trataba de llegar vivo hasta el final sino de ganar títulos ofreciendo buena imagen.

Formación académica obligatoria
Sport informaba el 17 de abril de 2004 que “El Barça y la Academia de Johan Cruyff firman un convenio para ofrecer cursos a deportistas del club”. En la presentación del magno acontecimiento Laporta explicó que "todo el que quiera ser deportista del Barcelona deberá tener una formación académica”. Otra mentira, aunque a Cruyff le hubiera gustado mucho que en ese momento Laporta dijera la verdad. Por ello el club firmó el convenio con la Johan Cruyff Academics International (JCAI) gracias al cual se ofrecerían cursos académicos a los atletas del Barça. El acuerdo, que tenía una duración de un año, facilitaría un plan de estudios personalizado y ofrecería un programa docente de ciencias empresariales, un curso de introducción a la gestión deportiva y cursos de inglés. Cruyff, muy preocupado por la preparación intelectual de los atletas del club declaraba que “si cobras dinero, pero no tienes una formación, tienes un problema". Y añadía: "Cuando tienes dinero, las ratas siempre están cerca". Cruyff fundó la JCAI en 2002 asociada a la universidad de La Salle. A día de hoy no se ha informado de los progresos de ningún atleta gracias a este -es de suponer- rentable acuerdo. No se conoce a ningún futbolista del club que haya cursado Ciencias Empresariales gracias a la ¿desinteresada? ayuda de Cruyff. Y el caso resulta sorprendente, dada la afición que tuvo Laporta a hacer público y presumir de cualquier éxito, especialmente si estaba relacionado con la figura de El Maestro. Tampoco se conoce, por supuesto, el coste que le supuso al club la firma de ficho acuerdo.

No quiere sudamericanos
Y se enfrentaba abiertamente a Sandro Rosell, por si alguien tenía todavía dudas: "Me lo pensaría dos veces antes de fichar a más sudamericanos". Eso lo decía cuando la contratación de Belletti, el que acabaría convirtiéndose en el héroe de París, estaba ya hecha.  A buen entendedor… Salvo Romerito y pocos más, Cruyff estaba en contra de los futbolistas sudamericanos. Por eso, ya sin la bendición de Rosell, aterrizaron los Maxi López, Milito, Alves, Martín Cáceres, Henrique, Keirrison o Maxwell. O Cruyff va mal de geografía o sus discípulos ya no le hacían caso.

El contrato de Ronaldinho
De la misma manera que lamentaba que Figo cobrara poco en el Barça, ahora se apiadaba del Ronaldinho de los primeros tiempos, aunque con reservas: "A Ronaldinho le daría un extra porque ha tenido un rendimiento extraordinario, un premio como reconocimiento, pero no le tocaría el contrato. Por esto y porque no es el mejor pagado”. Así, si no lo sabía, ya tenía Ronaldinho un argumento de peso para persuadir a un Laporta más que dispuesto a dejarse convencer. Ya sabía que otros, por ejemplo Carles Puyol, cobraban más que él. "El contrato de Ronaldinho ya es bueno. Fijo más incentivos. Si Soriano no quiere premiarle se equivoca"”. El presidente no lo entendió así y se apresuró a mejorárselo antes de que un Berlusconi o Abramovich cualquiera se encargaran de poner en duda un compromiso del jugador con el Barça cimentado sobre la base de los dólares. 

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Johan Cruyff, el amigo invisible (IV)

El fracaso de su película / Fijación por Scolari / Pésimo pronosticador / Demasiados brasileños / Más equivocaciones / Los directivos no deberían fichar / Rosell aguanta. Laporta calla / Toque de atención de Serrat / “Rijkaard y Txiki son buenas personas” / Sólo se equivocan los jugadores / Más pifias / Los negocios de Cruyff con el Barça / “El Barça eliminará al Chelsea” / Sólo sirve el estilo Cruyff / Llamar la atención / La venganza de Mourinho

 



 

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