2011-11-26 19:11 FC Barcelona Por: Administrador

Johan Cruyff, el amigo invisible (IV)



El fracaso de su película
El 29 de mayo de 2004 se estrenaba en los cines de Barcelona la película "En un momento dado", un panegírico ideado para loar la excelsa figura de Johan Cruyff y a cuya presentación el protagonista ni siquiera se dignó a asistir. La película aguantó una semana en cartel, lo que demuestra que la gente empezaba ya a estar harta del “ex” Johan Cruyff, como le calificó Jose Mourinho. El gurú perdía predicamento entre la parroquia.

Fijación por Scolari
El 13 de junio de 2004 utilizaba su artículo de La Vanguardia para dar rienda suelta a su fijación enfermiza por Scolari, seleccionador de Portugal entonces y amigo personal de Sandro Rosell: “El miedo a perder de Scolari”, decía, quizá recordando sus partidos como entrenador en el Bernabéu, cuando renunciaba a los delanteros para reforzar la defensa. Seguramente por eso en ocho ligas que disputó sólo una vez salió victorioso del feudo blanco. Y volvía a crucificarle por ganar el Mundial de 2002 con Brasil: "Jugar con Ronaldinho, Ronaldo y Rivaldo es un seguro de vida. Da igual los problemas que tengas. Estos tres jugadores te los arreglan". Algo parecido a lo que le sucedía a él con Koeman, Laudrup, Stoichkov y Romario. Cuando los cambió por Jose Mari, Prosinecki, Jordi y Escaich empezaron  para él los problemas de verdad en el Barça. La reflexión tenía una lógica aplastante.

Pésimo pronosticador
En plena Eurocopa de Portugal anunciaba que “apuesto por los checos (…) Su manejo del ritmo del balón y del juego de posición está muy, pero que muy por encima del resto. Nadie mueve el balón tan rápido como ellos, porque posicionalmente aciertan casi siempre”. Debió ser por eso que Chequia no brilló en la competición. Una vez más sus profecías se convertían en pronósticos de adivino barato. La final se la ganó Grecia a Portugal, el equipo de Scolari. Y de Chequia nunca más se supo.

Demasiados brasileños
El 28 de agosto de 2004 demostraba en su colaboración periodística de La Vanguardia que no estaba dispuesto a perder más tiempo y entraba a matar sin miramientos contra Rosell:"Hay demasiados brasileños en este Barça", escribía. Una buena manera de tener contentos a Ronaldinho, Deco, Edmilson, Belletti o Motta, que cuando leían eso sabían que su autor, además de amigo, era asesor del presidente y tenía mando en plaza. Era su manera de motivar a la plantilla, de aportar su granito de arena para que reinara buen ambiente en el vestuario de Rijkaard y Txiki, sus dos recomendados.

Más equivocaciones
Más profecías: "El Madrid será más peligroso que el año pasado. Tendrán más tranquilidad. Cuenta con muchos jugadores de gran nivel heridos por lo que ocurrió la temporada pasada y además tienen a un entrenador que aprieta, que se dedica esencialmente al trabajo y que es muy listo. Será un contrario más peligroso". Difícilmente encontrará el Barça en el Madrid a un rival más débil, intranquilo e inofensivo que el de esa temporada. La Liga fue un paseo triunfal para el equipo de Rijkaard. Sus profecías eran dignas del prestigioso Rappel o de la Bruja Lola.

Los directivos no deberían fichar
Y después de la andanada contra los brasileños, todos ellos de la factoría Sandro Rosell, el 30 de agosto proseguía con su estudiado ataque desde La Vanguardia: "Los directivos no deberían fichar (…) Hoy el Barça tiene media docena de brasileños -no juzgo su calidad- que supongo que responden al gusto de alguien cercano a la realidad que vivió durante varios años". Y, claro, ese no era su gusto. Seguramente porque nadie de su entorno intervino en sus contrataciones. Cuando su amigo Txiki tuvo el capricho de fichar a Keirrison y Henrique regalando 20 millones, a Cruyff no le pareció que no debían ficharse brasileños. Es más aplaudió con las orejas sus contrataciones. Los directivos no deben fichar… ¿y mis amigos sí? El colmo del cinismo lo aportaba cuando escribía:"Hay que evitar los clanes en los vestuarios. Gran parte de los éxitos reside precisamente en el buen funcionamiento del vestuario". Eso lo defendía quien como jugador se montó su particular “clan holandés”, de nefasto recuerdo en el Barcelona, y como entrenador colocó al novio de su hija, a su hijo y a su yerno. Sabía de  lo que hablaba.

Rosell aguanta. Laporta calla
Y seguía con su batería de ataques directos a la mandíbula de Rosell: "Cuando el que tienes arriba quiere mandar, malo. ¿Quién decide entonces? ¿El jefe o el empleado? Por más conocimientos técnicos que tenga el empleado, aquí el jefe sigue siendo el jefe y es el que decide." El jefe Rosell aguantaba estoicamente ante la pasividad de un Laporta que, lejos de preocuparse por poner paz, parecía disfrutar con los reproches y decantarse por su asesor y cliente. "Si en tu club apuestas por la pareja entrenador-director técnico, deja que se entiendan entre ellos. Que sean ellos los que se sienten a discutir qué sobra y qué falta futbolísticamente hablando. Yo no entiendo la presencia de una tercera persona, la de un directivo, en las decisiones técnicas. En las decisiones técnicas, ni voz ni voto. A mi modo de ver, el directivo no entra en el departamento técnico. No es su campo". A diferencia de Cruyff, que tiene licencia para sentar cátedra en temas de economía o medicina, por citar unos pocos, Rosell, pese al acierto de sus fichajes, no disponía de crédito para decidir en su parcela. Nada nuevo. Tampoco lo tenía Monés en el área médica ni Bartomeu en las secciones. Por eso se fueron. Hartos de las injerencias de quien estaba en contra de las injerencias. Cuando Txiki tuvo voz y voto, al margen de los fichajes de “la portera de Núñez” a golpe de talonario, llegaron al club entre otros Albertini, Maxi López, Gudjhonsen, Zambrotta, Thuram, Martín Cáceres, Hleb, Henrique o Keirrison para alborozo de un entusiasmado Johan Cruyff, a quien por cierto quieren ahora sacarse de encima en el Ajax porque allí consideran que las decisiones las tienen que tomar el entrenador y el director deportivo y no desean que alguien ajeno como Cruyff siga metiéndose donde no le llaman para desunir al club.

Toque de atención de Serrat
Había ido tan lejos “Dios” –como le suele llamar Laporta- que hasta un admirador suyo y culé confeso como Joan Manuel Serrat se veía obligado a pedirle calma el 5 de septiembre de 2004 en Sport: "Que Cruyff se moje el culo. Están bien los profetas, pero prefiero a la gente responsable que se moja por su peso específico. Podría hacer un buen servicio". Deseo vano el de Serrat. La especialidad de Cruyff nunca ha sido la de mojarse. De todas formas, ¿quién era Serrat? Ni caso.

“Rijkaard y Txiki son buenas personas”
El 10 de mayo de 2006, admitía Cruyff en RAC1 que “Rijkaard era el que cuadraba mejor para lo que necesitaba el club y Laporta me hizo caso. Frank, como Txiki, es una buena persona y no harán nunca nada a nadie”. Vaya, Laporta le hizo caso. Eso lo decía en época victoriosa. Curioso también el criterio para recomendar a sus favoritos: “son buenas personas”. Ni han matado ni han robado. Es un criterio como otro cualquiera.

Sólo se equivocan los jugadores
Laporta había conseguido acabar con el “ismo” del nuñismo. Ahora tocaba  implantar el cruyffismo. Colaborando en la COPE y La Vanguardia El Maestro se encargaría siempre en el futuro de tutelar a sus protegidos y cargar las tintas sobre los jugadores cuando fueran mal dadas. El 14 de febrero de 2005, por ejemplo, escribía en La Vanguardia: "Puedo enumerar errores individuales de casi todos los jugadores azulgrana. Errores con nombre y apellidos. Si unos y otros no espabilan el batacazo está asegurado”. Aquí los únicos que no cometían errores eran Laporta, Txiki, Rijkaard y él, por supuesto. Ese año los que cometían errores individuales ganarían brillantemente la liga sin necesidad de maletines y empezarían a preparar el camino para conquistar la Champions League.

Más pifias
El gurú no siempre acertaba: “!Qué vergüenza si el Camp Nou no se llena en el partido del racismo!”, decía. No sólo no se llenó. Estaba vacío. Las recomendaciones de Cruyff no eran ya motivo suficiente para garantizar el éxito en nada. Había dejado de tener gancho entre el personal.

Los negocios de Cruyff con el Barça
El 20 de enero de 2005 e-noticies.com explicaba un curioso viaje de Laporta y parte de su séquito a Austria invitados por Betandwin. “El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y el vicepresidente de marketing del club, Marc Ingla, han viajado esta tarde en la localidad austriaca de Kitzbühel invitados por los representantes de la casa de apuestas por Internet Betandwin. En Austria los esperaba curiosamente Joan Patsy, ex periodista de TV3 y amigo personal de Johan Cruyff. El objetivo del viaje es asistir a unas jornadas de patrocinio deportivo organizadas por esta empresa con directivos de varios países, pero se produce en plena fase de negociaciones entre la multinacional y el club. Desde que la junta de Laporta dirige el club, Patsy ha llevado a cabo varias operaciones vinculadas al FC Barcelona. El círculo de negocios Cruyff siempre en medio de esta directiva. Máquinas recuperadoras, nueva empresa de césped, intermediarios, equipo médico y ahora Betandwin”. Por lo visto, detrás de los consejos del amigo asesor había algo más que no era precisamente desinterés.

“El Barça eliminará al Chelsea”
El 21 de febrero de 2005, siempre sentando cátedra, explicaba El Maestro en la Vanguardia que el Barça era favorito ante el Chelsea porque los ingleses “no están acostumbrados a enfrentarse a equipos que les jueguen como el Barça. Defender hacia delante no lo sabe hacer ningún equipo inglés”. El Chelsea eliminó al Barça sin necesidad de defender hacia delante. A Mourinho le bastó defendiendo hacia atrás.
El Barcelona venció en la ida por 2-1. Estas eran las reflexiones del maestro de cara al segundo encuentro: “No me puedo conformar con eso cuando voy a ver un partido de fútbol (…) Mourinho será el mejor, pero su fútbol me aburre. No soporto este tipo de fútbol y no iré a verlo jugar porque me aburre soberanamente. Reconozco que defienden muy bien, pero el Chelsea sólo juega a defenderse (…) Veremos cómo juega el Chelsea en la vuelta en un partido en el que no podrá especular”. Como bien dijo el gran Johan, el Chelsea no pudo especular y le atizó al Barça un soberano 3-0 en los primeros 20 minutos, con un fútbol “insoportable y aburrido”. Suficiente para seguir adelante haciendo valer el 4-2 final. Pero la animadversión hacia Mourinho no era gratuita. Había algo más que justificaba el constante desprecio del gran Johan hacia el técnico portugués. Escribía el 28 de febrero en La Vanguardia: “El Chelsea se ha gastado millones y millones de euros para conseguir que su equipo sea una roca defensiva y que su calidad individual arriba le acabe dando la victoria. No puedo con este estilo. Brasil ganó así el último mundial. Ocho atrás y tres delante y esperar a que en alguna contra llegue el gol. Es el estilo Scolari”. Acabáramos. Igual que años atrás criticar a Van Gaal equivalía a erosionar la figura del presidente que le respaldaba, ahora machacar a Scolari servía para incordiar a Rosell. Política pura, lucha de intereses. Cruyff prefería el fútbol “divertido” de Txiki y Rijkaard que condujo al Barça a dos años en blanco cuando Ronaldinho decidió renunciar a la batuta que hasta entonces había empuñado con decisión.

Sólo sirve el estilo Cruyff
La cuestión es que el Chelsea apeó al Barça de la primera Champions de Rijkaard. Y el 12 de marzo de 2005 Marius Carol reflexionaba en La Vanguardia sobre la incidencia de Cruyff en la marcha del equipo: “En el Barcelona la verdad revelada por el profeta del gol ha acabado siendo norma de fe y parece que un equipo que no practica el fútbol ofensivo en cualquier circunstancia y no tiene la posesión del balón no merece ser el nuestro”. Carol se refería a una frase de Cruyff: “Me dolió la derrota del Chelsea porque ganó un concepto de fútbol que detesto”, como si sólo su concepto fuera válido para ganar títulos. La ascendencia de El Maestro en el Barça crecía de forma proporcional a su pérdida de poder en su otro club, el Ajax, que desestimaba la recomendación de colocar al amigo Neeskens en su banquillo. Sus paisanos, que le conocían bien, no eran tan receptivos como Laporta.

Llamar la atención
El 21 de marzo de 2005 escribía en La Vanguardia: “El fútbol es para disfrutarlo y Mourinho ahí tiene poco bagaje. Para ser respetado tienes que respetar. No puedes ir por la vida peleándote con todo el mundo. Hay algún tipo de frustración que le lleva una vez y otra a llamar la atención”. De no haber mencionado a Mourinho, cualquiera podía haber pensado que estaba realizando su propio autorretrato.

La venganza de Mourinho
Lejos de amedrentarse por las provocaciones, José Mourinho encontró sin problemas argumentos de peso para rebatir los ácidos ataques de El Maestro contra su persona utilizando las páginas del diario portugués Record el 11 de octubre de 2005: “Respetar no es pensar que se está en posesión de la verdad y que los demás no pueden pensar distinto. Respetar no es tener desde hace 10 años un bolígrafo en la mano y criticarlo todo y a todos. No es engañar a jóvenes alumnos de un curso casi ficticio (Cruyffs Academics Internacional) en el que pagan por escuchar a alguien que nunca vieron aparecer, no es venir a Inglaterra a jugar a golf y disparar contra alguien que, te guste o no, es un profesional serio que ha ganado todo lo que se puede ganar. Yo sólo he faltado un día a un entrenamiento, por la comunión de mi hija, pero hay quien no puede decir lo mismo, toda vez que unos viajes a eventos y promociones de centros turísticos resultan rentables y Andorra es además un escenario hermoso y atractivo. Me descubro ante el gran jugador que fue, acepto la filosofía que defendió como entrenador, agradezco las críticas… Mucho tenemos que aprender de las experiencias de los “ex”, aunque éstos no hayan ganado nada que nosotros no hayamos ganado ya (…) El respeto del publico en general se gana de muchos modos, incluso con un entorno organizado que domina a la perfección las corrientes de opinión”
 “Desde 1996 Cruyff juega al golf y critica. Desde 1996 manipula y aprovecha el poder que le han dado por el hecho de haber sido un fantástico jugador; desde 1996 rechaza acudir a la nueva realidad del fútbol; desde 1996 el fútbol le espera para que nos enseñe (…) Quiero que me enseñe a ser mejor entrenador porque no quiero parar de aprender. Pero no puede enseñarme a ser campeón, porque ya lo fui tres veces y nunca lo fui porque Djukic falló un penalty en el último minuto del último partido... Y no quiero que me enseñe a perder 4-0 una final de Champions, porque eso no lo quiero aprender (…) Gané la UEFA en una final espectacular en la que hubo cinco goles, gané la Champions con un 3-0 en la final y gané la Premier con record de victorias (…) Que venga, que venga. El fútbol le está esperando. Y si es posible, que venga al fútbol inglés, donde quizás aprenda que está... en el siglo XXI”. Todo ello, de protagonista del presente a vieja gloria del pasado. Sólo Mourinho podía pararle los pies y dejarle en evidencia de esa manera. Después de semejante repaso, ¿cómo iba a consentir Cruyff que Soriano e Ingla se salieran con la suya y colocaran a Mourinho en el banquillo del Camp Nou en 2008?

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO



Johan Cruyff, el amigo invisible (V)

En contra de fichajes con carta de libertad / Sabe mucho de dinero / En contra de la renovación de Ronaldinho / Ahora sí hay tranquilidad / Acusa al Milan de su propio defecto /
Ahora siempre positivo, nunca negativo / El que no está contento no se va, se le renueva / El poder de Cruyff /
Valedor del nuevo sistema de gestión / “Es de enfermos buscar culpables por ganar la liga” / “El club ya no es presidencialista” / “Rosell no puede hacer el organigrama” /
Su concepto de la transparencia / Messi, como Sotil / No quiere pagar impuestos /

 



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