2016-03-26 13:03 FC Barcelona Por: Administrador

Desmontando el mito Cruyff (lo que nadie explica) cap. II



Opina de oídas

El 21 de enero de 2004 el gurú explicaba en La Vanguardia que "yo no ficho a Davids. Lo dije en agosto: yo no tengo nada que ver con las altas y las bajas de este equipo. Yo no mando nada en el Barça, no decido nada". Es decir, que hay que considerar como causalidad el hecho de que el club concretase un fichaje horas después de que él lo aconsejara en un periódico. "¿Saben cuántas veces he ido este año a ver un partido del Barça en directo? No más de cinco”. Una nueva prueba de su amor por los colores y una constatación de que los genios pueden permitirse el lujo de opinar de oídas.  

¿Nada que ver con la planificación?

"Laporta me ofreció en su día un cargo como asesor del presidente (el propio Laporta lo negó luego), pero le dije que esto de ser asesor sólo sirve para que te lleves los palos porque al final las decisiones las toman los responsables de cada área. Cuando hablo con Txiki y Frank les doy mi opinión y les digo lo que haría si estuviese en su lugar. Laporta, como amigo, puede pedirme cuantos consejos quiera, pero yo estoy al margen. Tanto, que puedo asegurar que nada he tenido que ver con la planificación deportiva de este equipo". Aún no habían llegado los títulos y no quería involucrarse. Cuando el Barça ganó la Champions al presidente le faltó tiempo para responsabilizar de los buenos resultados al que “está al margen”.  

No habla con Rosell

"Si Sandro Rosell ha sido el hombre fuerte a nivel deportivo en este arranque de mandato, yo os aseguro que no he hablado con él más de cinco minutos. Si el que toma las decisiones no habla conmigo, ¿cómo puedo estar yo detrás de todo a nivel deportivo?". Ese era precisamente el problema, que no se hablaba con el responsable deportivo. Y eso era intolerable. Afortunadamente para él, el inconveniente fue corregido meses más tarde. Ya fuera del club el que no hablaba con él, podría aconsejar con más libertad y confianza a sus amigos colocados en el organigrama.  

Pide ayuda a los periodistas

"Ya advertí que los medios de comunicación tenían que desempeñar un papel importante de apoyo. Pedí que diesen tiempo a este proyecto. Que si las cosas no salían bien tuviésemos muy claro que a esta directiva la avalamos todos mayoritariamente". Como diría Perrín, Carabén o el propio Laporta, a esa directiva la avaló uno de cada cuatro barcelonistas. Y para estar desequilibrada, esa plantilla demostró un equilibrio excepcional en una segunda vuelta de película que puso los cimientos de un camino glorioso que conduciría a París y a la segunda Copa de Europa de la historia del club. Por cierto, esa directiva también fue censurada “mayoritariamente” por los socios y Cruyff no debió enterarse. Y es que la voluntad mayoritaria del socio sólo es un argumento válido cuando el viento sopla a favor. En un momento dado, los compromisarios no saben leer un balance. Pero si interesa, de ellos puede depender la identidad del presidente cuando se trata de legitimar la continuidad de Laporta tras un plebiscito adverso. Interesante también su opinión sobre lo que deben hacer los periodistas. Tantos años remando en dirección contraria desde los medios de comunicación y ahora tocaba cerrar filas en torno a Laporta.  

Culpa a la base del equipo

El 2 de febrero de 2004 insistía en La Vanguardia en su interés por borrar la base del equipo heredado ya que "llevamos muchos años cogiendo el hacha porque las cosas no van bien. Caen presidentes, caen entrenadores, nos gastamos un montón de dinero y seguimos prácticamente igual (…) Lo supe en cuanto se cerró la plantilla. Daba lo mismo quién fuera el presidente y quién fuera el entrenador. Todo cambiaba en el equipo menos la base, que no necesita rendir al máximo. ¿Para qué? Ganen o pierdan, el grueso de sus emolumentos está garantizado por contrato. Una base del equipo que, tras comprobar que desfilaban entrenadores y presidentes, ellos seguían porque alguien se lo firmó un día (…) Las consecuencias de esos contratos largos y sobrevalorados se están pagando aún". Y eso que Núñez se negó a firmarles a Figo y Rivaldo contratos vitalicios, lo que le valió las más agrias críticas del propio Cruyff. Luego no dijo nada cuando su amigo presidente intentó retener a Ronaldinho de por vida y firmó contratos millonarios con algunos cracks por cuatro y cinco años con fijos elevadísimos. Lo que resultaba ciertamente sorprendente era la inutilidad de la figura del presidente o el entrenador ante el fatalismo del destino. ¿Realmente creería Cruyff que su incidencia era tan modesta? Esa base de la que renegaba El Maestro fue el punto de apoyo sobre el que el Barça construyó el mejor equipo del mundo unos años más tarde.

 

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Para Rijkaard sí pide tranquilidad

"Si a los problemas en el equipo le sumas a la gente en contra, no iremos a ningún sitio”. Sobre este tema Bobby Robson y Louis Van Gaal podrían haber escrito un tratado dándole la razón y rubricar otra de sus frases célebres: "Si el entrenador tiene tranquilidad podrá alcanzar los objetivos que se ha fijado". Quizá por eso, porque ya se encargó él de que no tuvieran tranquilidad, sus sucesores no acabaron de lograr sus objetivos. Pese a todo, ambos abrillantaron su palmarés con títulos de color blaugrana.  

Admite ser tramposo y egoísta

El 7 de febrero de 2004 afirmaba en Sport que "hay jugadores muy acomodados". Preguntado más tarde al respecto, Laporta dudó que eso saliera de la boca de su cliente Johan. Luego, el 16 de febrero en La Vanguardia, firmándolo con su puño y letra, se encargó de desmentir al presidente: "Si yo opino que algunos jugadores están acomodados es porque he estado en el vestuario. Yo he aprendido de mis propios fallos y puedo hacer este tipo de observaciones. Sé las trampas que hacen los futbolistas porque antes las había hecho yo, sé lo egoístas que son y cómo piensan".  

Rijkaard alinea jugadores que no ha fichado

Y se lamentaba en Sport de que "Rijkaard alinea a jugadores que no ha fichado", como por ejemplo Valdés, Puyol, Oleguer, Xavi, Motta, Iniesta o Saviola. Cruyff debía pensar que Rjkaard hubiera sido más feliz con Albelda, Aimar, Ayala o Palacio, los que fichajes que él quiso traer al Barça y que Sandro Rosell vetó para cambiarlos por Ronaldinho.  

Vivos en las tres competiciones

El 29 de marzo de 2004 sentenciaba en La Vanguardia : "Mi filosofía siempre admite que puedes ganar o perder. Pero al Barça del año que viene le exigiré que esté vivo en las tres competiciones”. La Gramenet y el Chelsea le bajaron los humos a sus exigencias. Pero no pasaba nada. En ese Barça estaban los suyos.  

Formación académica obligatoria

Sport informaba el 17 de abril de 2004 que “El Barça y la Academia de Johan Cruyff firman un convenio para ofrecer cursos a deportistas del club”. En la presentación del magno acontecimiento Laporta explicó que "todo el que quiera ser deportista del Barcelona deberá tener una formación académica”. Por ello el club firmó el convenio con la Johan Cruyff Academics International (JCAI) gracias al cual se ofrecerían cursos académicos a los atletas del Barça. El acuerdo, que tenía una duración de un año, facilitaría un plan de estudios personalizado y ofrecería un programa docente de ciencias empresariales, un curso de introducción a la gestión deportiva y cursos de inglés. Cruyff, muy preocupado por la preparación intelectual de los atletas del club declaraba que “si cobras dinero, pero no tienes una formación, tienes un problema". Y añadía: "Cuando tienes dinero, las ratas siempre están cerca". Cruyff fundó la JCAI en 2002 asociada a la universidad de La Salle. A día de hoy no se ha informado de los progresos de ningún atleta gracias a este -es de suponer- rentable acuerdo. No se conoce a ningún futbolista del club que haya cursado Ciencias Empresariales gracias a la ¿desinteresada? ayuda de Cruyff. Y el caso resulta sorprendente, dada la afición que tuvo Laporta a hacer público y presumir de cualquier éxito, especialmente si estaba relacionado con la figura de El Maestro. Tampoco se conoce, por supuesto, el coste que le supuso al club la firma de dicho acuerdo.

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No quiere sudamericanos

Y se enfrentaba abiertamente a Rosell, por si alguien tenía todavía dudas: "Me lo pensaría dos veces antes de fichar a más sudamericanos". Eso lo decía cuando la contratación de Belletti, el héroe de París, estaba ya hecha. A buen entendedor… Salvo Romerito y pocos más, Cruyff estaba en contra de los futbolistas sudamericanos. Por eso, ya sin la bendición de Rosell, aterrizaron los Maxi López, Milito, Alves, Martín Cáceres, Henrique, Keirrison o Maxwell. Seguramente por eso, también, la clave de los éxitos del actual Barça se basa en sus Tres Sudamericanos: Messi, Neymar y Suárez.

El contrato de Ronaldinho

De la misma manera que lamentaba que Figo cobrara poco en el Barça, en 2004 se apiadaba del Ronaldinho de los primeros tiempos, aunque con reservas: "A Ronaldinho le daría un extra porque ha tenido un rendimiento extraordinario, un premio como reconocimiento, pero no le tocaría el contrato. Por esto y porque no es el mejor pagado”. Así, si no lo sabía, ya tenía Ronaldinho un argumento de peso para persuadir a un Laporta más que dispuesto a dejarse convencer. Ya sabía que otros, por ejemplo Carles Puyol, cobraban más que él. "El contrato de Ronaldinho ya es bueno. Fijo más incentivos. Si Soriano no quiere premiarle se equivoca”. El presidente no lo entendió así y se apresuró a mejorárselo antes de que un Berlusconi o Abramovich cualquiera se encargaran de poner en duda un compromiso con el Barça cimentado sobre la base de los dólares.  

Fracaso de su película

El 29 de mayo de 2004 se estrenaba en los cines de Barcelona la película "En un momento dado", un panegírico ideado para loar a su excelsa figura y a cuya presentación ni siquiera se dignó a asistir. La película aguantó una semana en cartel, lo que demuestra que la gente empezaba ya a estar harta del “ex” Johan Cruyff, como le calificó Jose Mourinho. El gurú perdía predicamento entre la parroquia.  

Fijación por Scolari

El 13 de junio de 2004 utilizaba su artículo de La Vanguardia para dar rienda suelta a su fijación enfermiza por Scolari, seleccionador de Portugal entonces  y amigo de Sandro Rosell: “El miedo a perder de Scolari”, decía, quizá recordando sus partidos como entrenador en el Bernabéu, cuando renunciaba a los delanteros para reforzar la defensa. Seguramente por eso en ocho ligas sólo una vez salió victorioso del feudo blanco. Y volvía a crucificar a Scolari por ganar el Mundial de 2002 con Brasil: "Jugar con Ronaldinho, Ronaldo y Rivaldo es un seguro de vida. Da igual los problemas que tengas. Estos tres jugadores te los arreglan". Algo parecido a lo que le sucedía a él con Koeman, Laudrup, Stoichkov y Romario. Cuando los cambió por Jose Mari, Prosinecki, Jordi y Escaich empezaron para él los problemas de verdad en el Barça.

 

Pésimo pronosticador

En plena Eurocopa de Portugal en 2004 anunciaba que “apuesto por los checos (…) Su manejo del ritmo del balón y del juego de posición está muy, pero que muy por encima del resto. Nadie mueve el balón tan rápido como ellos, porque posicionalmente aciertan casi siempre”. Debió ser por eso que Chequia no brilló en la competición. Una vez más sus profecías se convertían en pronósticos de adivino barato. La final se la ganó Grecia a Portugal, el equipo de Scolari. Grecia fue el equipo que mostró un fútbol más rácano en toda la competición.  

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Demasiados brasileños

El 28 de agosto de 2004 demostraba en su colaboración periodística de La Vanguardia que no estaba dispuesto a perder más tiempo y entraba a matar sin miramientos contra Rosell:"Hay demasiados brasileños en este Barça", escribía. Una buena manera de tener contentos a Ronaldinho, Deco, Edmilson, Belletti o Motta, que cuando leían eso sabían que su autor, además de amigo, era asesor del presidente y tenía mando en plaza. Era su manera de motivar a la plantilla.

 

Más equivocaciones

Más profecías: "El Madrid será más peligroso que el año pasado. Tendrán más tranquilidad. Cuenta con muchos jugadores de gran nivel heridos por lo que ocurrió la temporada pasada y además tienen a un entrenador que aprieta, que se dedica esencialmente al trabajo y que es muy listo. Será un contrario más peligroso". Difícilmente encontrará el Barça en el Madrid a un rival más débil, intranquilo e inofensivo que el de esa temporada. La Liga fue un paseo triunfal para el equipo de Rijkaard.  

Los directivos no deberían fichar

Y después de la andanada contra los brasileños, todos ellos de la factoría Sandro Rosell, el 30 de agosto proseguía con su estudiado ataque desde La Vanguardia: "Los directivos no deberían fichar (…) Hoy el Barça tiene media docena de brasileños -no juzgo su calidad- que supongo que responden al gusto de alguien cercano a la realidad que vivió durante varios años". Y, claro, ese no era su gusto. Seguramente porque nadie de su entorno intervino en sus contrataciones. Los directivos no deben fichar… ¿y mis amigos sí? Y se atrevía a rizar el rizo:"Hay que evitar los clanes en los vestuarios. Gran parte de los éxitos reside precisamente en el buen funcionamiento del vestuario". Eso lo defendía quien como jugador se montó su particular “clan holandés”, de nefasto recuerdo en el Barcelona, y como entrenador colocó al novio de su hija, a su hijo y a su yerno. Sabía de lo que hablaba.

Rosell aguanta. Laporta calla.

Y seguía con su batería de ataques directos a la mandíbula de Rosell: "Cuando el que tienes arriba quiere mandar, malo. ¿Quién decide entonces? ¿El jefe o el empleado? Por más conocimientos técnicos que tenga el empleado, aquí el jefe sigue siendo el jefe y es el que decide." El jefe Rosell aguantaba estoicamente ante la pasividad de un Laporta que, lejos de preocuparse por poner paz, parecía disfrutar con los reproches y decantarse por su asesor y cliente. "Si en tu club apuestas por la pareja entrenador-director técnico, deja que se entiendan entre ellos. Que sean ellos los que se sienten a discutir qué sobra y qué falta futbolísticamente hablando. Yo no entiendo la presencia de una tercera persona, la de un directivo, en las decisiones técnicas. En las decisiones técnicas, ni voz ni voto. A mi modo de ver, el directivo no entra en el departamento técnico. No es su campo". A diferencia de Cruyff, que tenía licencia para sentar cátedra en temas de economía o medicina, por citar unos pocos, Rosell, pese al acierto de sus fichajes, no disponía de crédito para decidir en su parcela. Nada nuevo. Tampoco lo tenía Monés en el área médica ni Bartomeu en las secciones. Por eso se fueron. Hartos de las injerencias de quien estaba en contra de las injerencias. Cuando Txiki tuvo voz y voto, al margen de los fichajes de “la portera de Núñez” a golpe de talonario, llegaron al club entre otros Albertini, Maxi López, Gudjhonsen, Zambrotta, Thuram, Martín Cáceres, Hleb, Henrique o Keirrison para alborozo de un entusiasmado Johan Cruyff.  

Toque de atención de Serrat

Había ido tan lejos “Dios” –como le solía llamar Joan Laporta- que hasta un admirador suyo y culé confeso como Joan Manuel Serrat se veía obligado a pedirle calma el 5 de septiembre de 2004 en Sport: "Que Cruyff se moje el culo. Están bien los profetas, pero prefiero a la gente responsable que se moja por su peso específico. Podría hacer un buen servicio". Deseo vano el de Serrat. La especialidad de Cruyff nunca fue la de mojarse. De todas formas, ¿quién era Serrat? Ni caso.  

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“Rijkaard y Txiki son buenas personas”

El 10 de mayo de 2006, admitía en RAC1 que “Rijkaard era el que cuadraba mejor para lo que necesitaba el club y Laporta me hizo caso. Frank, como Txiki, es una buena persona y no harán nunca nada a nadie”. Vaya, Laporta le hizo caso. Eso lo decía en época victoriosa. Curioso también el criterio para recomendar a sus favoritos: “son buenas personas”. Ni han matado ni han robado. Es un criterio como otro cualquiera. Un criterio de genio.  

Sólo se equivocan los jugadores

Laporta había conseguido acabar con el “ismo” del nuñismo. Ahora tocaba implantar el cruyffismo. Colaborando entonces en la COPE y La Vanguardia, el maestro se encargaría siempre en el futuro de tutelar a sus protegidos y cargar las tintas sobre los jugadores cuando fueran mal dadas. El 14 de febrero de 2005, por ejemplo, escribía en La Vanguardia: “Puedo enumerar errores individuales de casi todos los jugadores azulgrana. Errores con nombre y apellidos. Si unos y otros no espabilan el batacazo está asegurado”. Aquí los únicos que no cometían errores eran Laporta, Txiki, Rijkaard y él, por supuesto. Ese año los que cometían errores individuales ganarían brillantemente la liga sin necesidad de maletines, como en Tenerife,  y empezarían a preparar el camino para conquistar la Champions League y convertirse en uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

Los negocios de Cruyff con el Barça

El 20 de enero de 2005 e-noticies.com explicaba un curioso viaje de Laporta y parte de su séquito a Austria invitados por Betandwin. El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y el vicepresidente de marketing del club, Marc Ingla, han viajado esta tarde en la localidad austriaca de Kitzbühel invitados por los representantes de la casa de apuestas por Internet Betandwin. En Austria los esperaba curiosamente Joan Patsy, ex periodista de TV3 y amigo personal de Johan Cruyff. El objetivo del viaje es asistir a unas jornadas de patrocinio deportivo organizadas por esta empresa con directivos de varios países, pero se produce en plena fase de negociaciones entre la multinacional y el club. Desde que la junta de Laporta dirige el club, Patsy ha llevado a cabo varias operaciones vinculadas al FC Barcelona. El círculo de negocios Cruyff siempre en medio de esta directiva. Máquinas recuperadoras, nueva empresa de césped, intermediarios, equipo médico y ahora Betandwin”. Por lo visto, detrás de los consejos del amigo asesor había algo más que no era precisamente desinterés. Pero eso no se explicaba.  

“El Barça eliminará al Chelsea”

El 21 de febrero de 2005, siempre sentando cátedra, explicaba El Maestro en la Vanguardia que el Barça era favorito ante el Chelsea en su duelo de Champions League porque los ingleses “no están acostumbrados a enfrentarse a equipos que les jueguen como el Barça. Defender hacia delante no lo sabe hacer ningún equipo inglés”. El Chelsea eliminó al Barça sin necesidad de defender hacia delante. A Mourinho le bastó defendiendo hacia atrás. El Barcelona venció en la ida por 2-1. Estas eran las reflexiones del maestro de cara al segundo encuentro: “No me puedo conformar con eso cuando voy a ver un partido de fútbol (…) Mourinho será el mejor, pero su fútbol me aburre. No soporto este tipo de fútbol y no iré a verlo jugar porque me aburre soberanamente. Reconozco que defienden muy bien, pero el Chelsea sólo juega a defenderse (…) Veremos cómo juega el Chelsea en la vuelta en un partido en el que no podrá especular”. Como bien dijo el gran Johan, el Chelsea no pudo especular y le atizó al Barça un soberano 3-0 en los primeros 20 minutos, con un fútbol “insoportable y aburrido”. Suficiente para seguir adelante haciendo valer el 4-2 final. Pero la animadversión hacia Mourinho no era gratuita. Había algo más que justificaba el constante desprecio del gran Johan hacia el técnico más cotizado del mundo. Escribía el 28 de febrero en La Vanguardia: “El Chelsea se ha gastado millones y millones de euros para conseguir que su equipo sea una roca defensiva y que su calidad individual arriba le acabe dando la victoria. No puedo con este estilo. Brasil ganó así el último mundial. Ocho atrás y tres delante y esperar a que en alguna contra llegue el gol. Es el estilo Scolari”. Acabáramos. Igual que años atrás criticar a Van Gaal equivalía a erosionar la figura del presidente que le respaldaba, ahora machacar a Scolari servía para incordiar a Rosell. Política pura, lucha de intereses. Cruyff prefería el fútbol “divertido” de Txiki y Rijkaard que condujo al Barça a dos años en blanco cuando Ronaldinho decidió renunciar a la batuta que hasta entonces había empuñado con decisión.  

Sólo sirve el estilo Cruyff

La cuestión es que el Chelsea apeó al Barça de la primera Champions League de Frank Rijkaard. Y el 12 de marzo de 2005 Marius Carol reflexionaba en La Vanguardia sobre la incidencia de Cruyff en la marcha del equipo: “En el Barcelona la verdad revelada por el profeta del gol ha acabado siendo norma de fe y parece que un equipo que no practica el fútbol ofensivo en cualquier circunstancia y no tiene la posesión del balón no merece ser el nuestro”. Carol se refería a una frase de Cruyff: “Me dolió la derrota del Chelsea porque ganó un concepto de fútbol que detesto”, como si sólo su concepto fuera válido para ganar títulos. La ascendencia de El Maestro en el Barça crecía de forma proporcional a su pérdida de poder en su otro club, el Ajax, que desestimaba la recomendación de colocar al amigo Neeskens en su banquillo. Sus paisanos, que le conocían bien, no eran tan receptivos como Laporta.

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La venganza de Mourinho

Lejos de amedrentarse por las provocaciones, José Mourinho encontró sin problemas argumentos de peso para rebatir los ácidos ataques de El Maestro contra su persona utilizando las páginas del diario portugués Record el 11 de octubre de 2005: “Respetar no es pensar que se está en posesión de la verdad y que los demás no pueden pensar distinto. Respetar no es tener desde hace 10 años un bolígrafo en la mano y criticarlo todo y a todos. No es engañar a jóvenes alumnos de un curso casi ficticio (Cruyffs Academics Internacional) en el que pagan por escuchar a alguien que nunca vieron aparecer, no es venir a Inglaterra a jugar a golf y disparar contra alguien que, te guste o no, es un profesional serio que ha ganado todo lo que se puede ganar. Yo sólo he faltado un día a un entrenamiento, por la comunión de mi hija, pero hay quien no puede decir lo mismo, toda vez que unos viajes a eventos y promociones de centros turísticos resultan rentables y Andorra es además un escenario hermoso y atractivo. Me descubro ante el gran jugador que fue, acepto la filosofía que defendió como entrenador, agradezco las críticas… Mucho tenemos que aprender de las experiencias de los “ex”, aunque éstos no hayan ganado nada que nosotros no hayamos ganado ya (…) El respeto del publico en general se gana de muchos modos, incluso con un entorno organizado que domina a la perfección las corrientes de opinión” “Desde 1996 Cruyff juega al golf y critica. Desde 1996 manipula y aprovecha el poder que le han dado por el hecho de haber sido un fantástico jugador; desde 1996 rechaza acudir a la nueva realidad del fútbol; desde 1996 el fútbol le espera para que nos enseñe (…) Quiero que me enseñe a ser mejor entrenador porque no quiero parar de aprender. Pero no puede enseñarme a ser campeón, porque ya lo fui tres veces y nunca lo fui porque Djukic falló un penalty en el último minuto del último partido... Y no quiero que me enseñe a perder 4-0 una final de Champions, porque eso no lo quiero aprender (…) Gané la UEFA en una final espectacular en la que hubo cinco goles, gané la Champions con un 3-0 en la final y gané la Premier con record de victorias (…) Que venga, que venga. El fútbol le está esperando. Y si es posible, que venga al fútbol inglés, donde quizás aprenda que está... en el siglo XXI”. Todo ello, de estrella del presente a vieja gloria del pasado. Después de semejante repaso, ¿cómo iba a consentir Cruyff que Soriano e Ingla se salieran con la suya y colocaran a Mourinho en el banquillo del Camp Nou en 2008?  

En contra de fichajes con carta de libertad

El 4 de abril de 2005 Johan Cruyff se manifestaba en La Vanguardia en contra de los fichajes llegados con la carta de libertad en el bolsillo porque si no se mueve el dinero los demás no pueden fichar. “El rendimiento de un jugador nunca será igual con un contrato largo por 8 años que con uno corto con incentivos. El primero te permite relajarte, El segundo te hará mantenerte alerta. Y el club, encantado de pagarle más si lo merece”. La respuesta del club fue fichar a Ezquerro y Van Bommel, ambos con la carta de libertad, y alargar los contratos de Puyol, Ronaldinho, Deco, Eto´o y Messi. Cruyff, claro, no hizo luego ninguna referencia al tema porque, con Laporta, las cosas se hacían siempre bien. Sobre todo desde que Rosell abandonó el club.  

Sabe mucho de dinero

Para El Maestro, Ronaldinho no fue determinante en la primera liga de Rijkaard. Así era Johan. El mismo que era capaz de defender que nadie se iba del Barça por dinero, ni Figo ni Ronaldo, sostenía que “en un vestuario todo se sabe y los agravios comparativos surgen”. Una contradicción más. Cuando interesa, el dinero no cuenta para un futbolista. Pero, en un momento dado, puede ser determinante. Su opinión en este tema, el del dinero, merece ciertamente respeto. De eso sabía mucho.  

En contra de la renovación de Ronaldinho

El 16 de mayo de 2005 opinaba sobre la mejora del contrato de Ronaldinho: “El año pasado ya se cometió un error. Nadie discutió la fantástica temporada de Ronaldinho (?), pero de un premio especial para el brasileño se pasó a una revisión de contrato. No se puede caer en lo mismo dos veces. La ficha es lo que cobras por rendir unos mínimos. Para premiar ya están las primas, los premios. Es absurdo cambiar el contrato de arriba abajo por un año que lo has hecho muy bien. Si como club lo haces, no tienes garantía de que al año siguiente, y al siguiente, hasta la finalización del nuevo contrato, el rendimiento sea idéntico al de ese año en que el jugador se ha salido”. Si de lo que se trataba era de machacar a Rosell, iba desencaminado, porque por esas fechas el vicepresidente deportivo estaba ya al margen de todas las negociaciones, incluidas las referidas a la renovación del fichaje estrella que él trajo al Camp Nou. La pena es que para un buen consejo que le daba a Laporta, éste no quisiera hacerle ni puñetero caso. Prefirió vender su alma a los jugadores llenándoles los bolsillos y preparando el terreno a la autocomplacencia… ante la complacencia de Cruyff, claro.

Ahora sí hay tranquilidad

El 30 de mayo de 2005 explicaba una gran verdad: “Hacía mucho tiempo que en este club no se trabajaba con tanta tranquilidad”. Aproximadamente tanto tiempo como el transcurrido desde que él dejó de ser entorno crítico para pasar a remar en la misma dirección que la directiva aplaudiendo todas las decisiones del presidente y sus técnicos.  

Acusa al Milan de su propio problema

Por eso, porque ya no se trataba de repartir palos en casa, prefería mirar fuera y juzgar la final de la Champions League en la que el Milan, después de ir ganando 3-0 en el descanso, acabó perdiendo frente al Liverpool de Rafa Benítez. “El Milan pagó caro, muy caro, su nula capacidad de reaccionar sobre la marcha. Todo lo contrario que el Liverpool”, decía. A nadie se le ocurrió recordarle que al Milan le sucedió lo mismo que a él en Atenas en 1994, cuando en lugar de solucionar tácticamente una final que se torció desde el inicio prefirió hacer sangre del árbol caído y abordar una purga precipitada de jugadores que sólo sirvió para desviar la atención sobre ellos e iniciar un bienio negro en la historia del club. Josep Maria Bartomeu recordaba esa final el 3 de junio en El Crack: “En la final de Atenas me llevé una gran decepción y pensé que había acabado el ciclo de Núñez y también el de Cruyff, pero él no se ha ido porque sigue en el entorno dando su opinión”.  

Ahora siempre positivo, nunca negativo

En una entrevista publicada por El Periódico el 5 de junio de 2005 Laporta decía: “¿Por qué me tengo que distanciar de Cruyff, de quien valoro su opinión, que ha sido siempre positiva? ¿Simplemente porque lo digan personas que no lo soportan? ¿Porque lo digan aquellos que no han digerido las elecciones? Yo no me guío ni tomo decisiones en función de lo que digan los que no han asimilado que ganáramos las elecciones”. Cuando él no digería los resultados democráticos de anteriores elecciones había que hacerle caso. A él y a su minoritario, exigente y crispante Elefant Blau. Ahora se trataba de despreciar cualquier opinión que no coincidiera con la suya y la del Maestro Johan. Así era el talante del hombre que peores digestiones ha encadenado a lo largo de la historia de las elecciones democráticas del Barça. Cuando Cruyff decía que no era partidario de hacer contratos largos, ¿estábamos ante una opinión siempre positiva o ante alguien que no había asimilado que Laporta ganara las elecciones?

El poder de Cruyff

El 18 de junio de 2005 Miguel Rico ironizaba en la contraportada de Sport sobre la “insignificancia” del poder de Cruyff: “Resulta insignificante la reciente revolución de los servicios médicos y que el sustituto de Jordi Ardévol, como nuevo jefe de servicio del primer equipo, sea el doctor Tramullas, amigo y socio de Cruyff. Y es que Johan conoce a tanta gente que donde muchos ven perversa influencia sólo hay la lógica relación del mito con todos cuantos pueden hacerle un bien a la entidad (…) Y eso incluye el fichaje de Neeskens y el multimillonario contrato firmado con Mediapro, la súper productora que, por pura casualidad, resulta ser propiedad de Jaume Roures, uno de los mejores y elegidos amigos de Cruyff”. Era la otra versión del círculo virtuoso que se iniciaba en Cruyff y acaba en Cruyff después de repartir juego entre amigos y conocidos, casualmente, por supuesto.  

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